Categoría 5: El huracán del que nadie habla

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Anibal Acevedo VilaCuando los efectos de la tormenta son lluvia, inundaciones y lodo, suspendemos todas nuestras actividades, no nos despegamos de los medios de comunicación, abarrotamos los colmados y nos apertrechamos. 

       Cuando los efectos de la tormenta son desempleo, deterioro de las condiciones económicas, aumentos en las tarifas de servicios básicos, y reducción en la calidad vida y de los servicios gubernamentales, ¿qué hacemos? ¿Dejamos que pase todo un período eleccionario sin ni siquiera mencionarlo? 

      En unas dos semanas, Puerto Rico irá a las urnas para escoger lo que se supone sea el mejor candidato para liderear el país en los próximos cuatro años, y lo haremos conociendo menos de nuestros problemas y realidades de lo que conocen los inversionistas que compran los bonos de nuestro gobierno.

      Un análisis que el Centro de Periodismo Investigativo realizó de los estados financieros auditados del Gobierno de Puerto Rico y de las ofertas de bonos del Banco Gubernamental de Fomento (BGF) reflejan que el próximo Gobernador, sea del partido que sea, y nosotros, todos como pueblo, enfrentamos las siguientes realidades: 

Presupuesto 

      La caja registradora del Gobierno está igual o más jorobada que hace cuatro años, aún después del IVU. En el año fiscal 2008 se quedó corta de recaudo por $418 millones y una de las artimañas de cuadre que están usando es “atrasar los pagos a ciertos suplidores por un corto período de tiempo”. Es decir, son mala paga a propósito. El presupuesto del año fiscal actual fue aprobado con un déficit de $1,258 millones y, en violación a la ley, la Legislatura y el Gobernador se pusieron de acuerdo para “como excepción a la prohibición general de tomar prestado para cuadrar el presupuesto, emitir (deuda) que se pagará y tendrá como colateral los recaudos tributarios”. Hace poco, esos dos poderes gubernamentales causaron un cierre del Gobierno para supuestamente acordar que no iban a volver a hacer esto mismo. El principal factor para el déficit fue que para 2007 el Gobierno gastó $922 millones más de lo que gastó en 2006. La deuda de Gobierno acumulada va por $17,700 millones. 

      El déficit presupuestario y los desbalances en las finanzas gubernamentales se siguen reflejando a pesar de que, de 2005 a 2008, el número de empleos en el Gobierno bajó por aproximadamente 11,700 puestos. Sin embargo, el Gobierno sigue siendo el patrono del 27.6 por ciento de los puertorriqueños y no se sabe cuántos de esos puestos han sido sustituidos por posiciones de confianza con mayor compensación. 

      La actividad económica está muerta o, por lo menos, bastante fría y tiesa. La Junta de Planificación indicó que el ‘crecimiento’ económico del año fiscal que acaba de terminar es de negativo 2.1 por ciento. Es decir, no estamos caminando pa’lante sino pa’trás. Y, aunque la entidad pronosticó crecimiento de 2.1 por ciento en el 2009, a los inversionistas ya se les dijo que “dada la debilidad económica contínua en ciertas variables claves, como el empleo y la producción, es probable que la (Junta) reduzca su proyección”. De 2003 a 2007, la inversión real en la construcción bajó a razón de 5.9 por ciento por año, y en el año fiscal 2008 las ventas de cemento bajaron 10.7 por ciento, su caída más grande en 10 años.

IVU

      El Gobierno le confesó a los inversionistas que el IVU está afectando al consumidor y que la “reforma contributiva” se quedó corta. Antes del IVU, el Gobierno sacaba el 57 por ciento de su dinero de las contribuciones, después del IVU bajó a 52 por ciento. Otro dato que se le dijo a los inversionistas sobre el IVU es que 23 por ciento de su recaudo (unos $210 millones) viene de lo que remiten tan sólo 20 establecimientos que incluyen tiendas por departamento, teelcomunicaciones, restaurantes y supermercados. A la vez, el IVU está entre la espada y la pared ya que la propuesta del Gobernador de revertirlo también puso en brote a los inversionistas y causó que las casas evaluadoras de crédito pusieran en alerta a los bonos relacionados a ese impuesto. 

      Mientras a usted la impusieron un pago de 7 por ciento por encima de lo que ya paga en contribuciones sobre ingresos, la nueva Ley de Incentivos Industriales tiene tasas contributivas reducidas que van del 2 al 4 por ciento. Estas tasas pueden ser reducidas por el secretario de Desarrollo Económico “si hacerlo así se considera que es en los mejores intereses de la economía de Puerto Rico”. La ley tiene el efecto práctico de garantizar que las empresas no van a tener que ofrecer sacrificio adicional alguno para resolver la crisis.

Empleo y call centers 

      El panorama de empleos en la Isla está cambiando hacía el autoempleo, es decir ocupaciones cuya permanencia, por definición, no es tan segura, predecible o abundante en beneficios y protecciones de ley como lo es el empleo dentro de una estructura comercial regular. El 17 por ciento de los empleados son sus propios patronos y sus principales áreas de actividad son finanzas, venta de propiedades, detallistas, y venta de seguros. En números totales, sólo el renglón de turismo ha tenido algo de aumento en empleos. El resto ha ido pa’bajo. Durante el 2008, se perdieron 3,800 empleos en la manufactura por cuatro factores que han sido previsibles por años: la eliminación de la Sección 936, la pérdida de patentes de productos farmacéuticos, el aumento en costos de producción y la fuga de empleos a otros países. ¿Qué hicieron la actual Legislatura y Gobernador con ese menú de factores que era el mismo que había cuando asumieron sus respectivos cargos hace cuatro años? 

      ¿Y cuál ha sido el ‘as’ debajo de la manga en la creación de empleo? Aunque nadie lo dice, los bonistas saben que ha sido fomentar el establecimiento de centros de servicio por teléfono (call centers), a los que le han dado privilegios contributivos y que ya van por más de 24, con 2,500 empleos. “El Gobierno ha decidido enfocarse en este tipo de industria porque es intensiva en mano de obra, no presenta riesgos ambientales, y usualmente puede comenzar a operar rápidamente”, explicaron. Esa estrategia se está usando también en la República Dominicana así que, de la misma forma que usted encuentra curioso que sean vecinos antillanos los que contesten cuando usted usa alguna línea de servicio al cliente, en Latinoamérica y Estados Unidos cientos de miles de consumidores se están preguntando por qué son puertorriqueños los que contestan sus respectivas líneas de servicio al cliente. 

      A pesar de que el turismo es el renglón que refleja crecimiento en empleos, hasta mayo de 2008 la cantidad de turistas que visita la Isla había bajado 12.3 por ciento en comparación con el 2007. La cantidad de dinero que dejan los turistas bajó de $3,369 millones en 2006 a $3,143 millones en 2007.

Retiro y fondos federales 

 Luis Fortuno     Los sistemas de Retiro están quebrados por $9,956 millones y la razón por la que no se quedaron sin dinero para pagar beneficios en 2007 fue porque el Gobierno echó mano de lo que le sacó a la venta de las acciones que le quedaban en la Puerto Rico Telephone. Mientras esto sucede, en los últimos años se han legislado al menos cinco aumentos de beneficios a los pensionados, los jueces pueden retirarse con el 100 por ciento de su sueldo como pensión, y los alcaldes pueden pensionarse al cabo de un par de términos, aprovechándose de los aumentos de sueldo arbitrarios que ellos mismos se agencian. 

      Se espera una reducción en las ayudas federales discrecionales de $4,215 millones en 2008 a $4,150 millones en 2009. El 80 por ciento de los $15,000 millones en fondos federales que llegan a la Isla no son discrecionales sino para programas como Medicare, Seguro Social, y beneficios de Veteranos. 

      Esto es lo que trajo el barco. No va a desaparecer porque haya exceso de azul o exceso de rojo el 4 de noviembre. Además de los datos que sacamos de documentos gubernamentales, hay otras fuentes de lluvias y vientos en el huracán económico que nos azota. 

      En su análisis económico publicado en septiembre de este año, el Centro para la Nueva Economía (CNE) resumió el cuadro fiscal de esta forma: 

      “La mayoría de los analistas económicos y políticos estarían de acuerdo, aunque sea en privado, que la situación fiscal de Puerto Rico se debe tanto a deficiencia en los recaudos como a gasto excesivo. Debido a la proliferación de incentivos contributivos, un sistema tributario enormemente complejo e injusto, y esfuerzos inadecuados de recaudación que dejan perder anualmente millones de dólares en impuestos, los ingresos son muy pocos. Debido a programas gubernamentales que han sobrepasado su utilidad, contratación gubernamental basada en conexiones políticas en vez de en necesidades de política pública, y clientelismo de parte del sector privado, los gastos son demasiado altos”.

El abismo de la riqueza y los precios 

      En un reciente comentario, publicado no en la primera plan sino en una esquina de un suplemento de un periódico, el CNE también llamó la atención a que la diferencia que hay entre los puertorriqueños que menos ganan y los que más ganan es “increíblemente desigual”.

Por cada $100, 20 puertorriqueños son dueños de $56 ($2.80 cada uno) y 80 puertorriqueños se tienen que conformar con $40 ($0.50 cada uno). En Estados Unidos, los 20 más ricos tienen sólo $50 ($2.50 cada uno) y los 80 más pobres se reparten los otros $50 ($0.63 cada uno). Los números de la Isla adquieren dramatismo cuando se añade que la desproporción allá es la más grande que existe entre los países industrializados del Mundo.

Dicho de otra forma, el sistema puertorriqueño provoca que el pobre sea mucho más pobre y el rico sea mucho más rico que en el sistema estadounidense. No se trata de un llamamiento a la lucha de clases ni de criminalizar al que tiene éxito, sino de una realidad estadística. En Puerto Rico hay una clase dominante más dominante que en cualquier otro país industrializado y hay una clase sometida más sometida que en cualquier otro país industrializado.

Junto con esto hay que ver el Índice de Precios al Consumidor preparado por el Departamento del Trabajo y Recursos Humanos, un instrumento convenientemente revisado y estrenado junto con la implantación del IVU de manera que se hace difícil la comparación de precios después del IVU versus antes del IVU.

Aún así, el índice reflejó que al puertorriqueño todo le costó 12.3 por ciento más en agosto de 2008 que lo que le costó en agosto de 2007. En promedio, los alimentos le cuestan 16.8 por ciento más, el alojamiento le cuesta 20.8 por ciento más, la ropa le cuesta 6.3 por ciento más, la transportación le cuesta 10.4 por ciento más, el cuidado médico le cuesta 2.3 por ciento más, el entretenimiento le cuesta 2.8 por ciento más, y la educación le cuesta 3.1 por ciento más.

Cuando calienta el sol 

      A estas realidades puertorriqueñas hay que añadirle las realidades exteriores. Económicamente, Puerto Rico no se ha expuesto mucho al sol porque vive a la sombra de una de las economías mundiales más poderosas, pero la sombrilla estadounidense se está haciendo más chiquita precisamente cuando la Isla no tiene loción para protegerse de los rayos solares. Si usted no ha sentido el calentón todavía, pronto estará sudando la gota gorda. 

      Según los análisis que han realizado varias entidades públicas y privadas, la crisis financiera mundial afecta al puertorriqueño en al menos tres renglones principales: 

      La baja en los mercados financieros provoca que los ahorros que usted tiene en su plan de pensión pierdan valor en la medida en que se trate de planes de inversión tipo 401k. El 7 de octubre la Oficina Congresional de Presupuesto dijo que los planes de pensión han perdido 10 por ciento de su valor en el pasado año y que la pérdida continúa durante esta crisis. Si usted es pensionado gubernamental bajo el sistema que existió hasta la Administración Rosselló (después lo que hay es un modelo 401k) su pensión está en teoría asegurada. Pero, en realidad, las finanzas de los sistemas están en precario porque ese dinero está invertido en los mercados financieros, así que las fluctuaciones también lo afectan. 

      El plan de rescate de al menos $700 mil millones que aprobaron el Congreso y el Presidente ponen presión en el presupuesto federal para repensar sus gastos actuales y buscar ese dinero de donde sea. Esa presión podría empujar a recortes en programas de beneficiencia social como los que representan el principal sustento para los millones de puertorriqueños que viven bajo el nivel de pobreza. También afecta la disponibilidad de préstamos gubernamentales para todo tipo de actividad, desde estudios hasta negocios. Esto se va a dar justo cuando más puertorriqueños quedan en el umbral del nivel de pobreza por los despidos y restructuraciones económicas en las industrias y el gobierno. 

      El crédito va a estar más apretado así que si ya usted vive del crédito, va a encontrar que los límites prestatarios se reducen o se congelan, y las tasas de interés aumentan. En un mercado como el nuestro, donde la actividad de construcción depende principalmente del segmento alto o de lujo, eso anticipa más condominios vacíos y más clamor de ese sector industrial para que el Gobierno invierta dinero de los contribuyentes para darles un respiro a ellos. La lucha de intereses industriales y empresariales por salvar sus operaciones con dinero de los contribuyentes va a continuar no importa quién sea el Gobernador. En el primer ‘round’ eso resultó en un nuevo impuesto para el ciudadano y aumento de incentivos y ayudas para el sector privado. Todo esto mediante un mecanismo de “fast track” que incluyó permitir que fueran los propios beneficiados los que redactaran las leyes, citar a vistas “públicas” la medianoche del día anterior a su celebración, cerrar el Capitolio al público, y darle a los cabilderos empresariales acceso irrestricto a los legisladores, incluso en el pleno de los cuerpos. ¿Cuántos rounds adicionales tendremos antes de que el pueblo caiga por knockout? 

      El presidente de la Reserva Federal, Ben Bernake, pronosticó el miércoles 15 de octubre que “la recuperación económica amplia no ocurrirá pronto” y que los resultados de los próximos trimestres dependerán de cuán rápido los mercados financieros vuelvan a la normalidad. O lo mismo que allá las cosas tardarán por lo menos un año en mejorar, por lo que acá va a tardar más.

¿Qué se le ocurre a los participantes de “Objetivo Fortaleza”?

      Los candidatos de los dos principales partidos políticos, Popular Democrático y Nuevo Progresista, intentan establecer diferencias entre ambos y recurren al “cambio” como palabra mágica en sus plataformas. 

      Pero, ninguno de los dos plantea repensar todo el modelo económico de Puerto Rico basado primordialmente en incentivos que aplican a todas las empresas, en vez de incentivos y concesiones por sector. Un modelo cuya muerte ya no se proyecta, anticipa o pronostica sino que está numéricamente comprobada. 

      En una entrevista reciente para el semanario financiero Caribbean Business, en la que tuvieron que contestar el mismo conjunto de preguntas, ambos dejaron saber sus actitudes más claramente de lo que lo hacen sus plataformas.

Por momentos al lector se le puede olvidar cuándo es que está contestando el incumbente Aníbal Acevedo Vilá y cuándo lo hace el retador novoprogresista Luis Fortuño. Juzgue usted. 

      Ante la pregunta de cómo ayudarían a desarrollar al empresario puertorriqueño, ninguno de los dos habló de, por ejemplo, limitar la expansión de las grandes cadenas, como se ha hecho exitosamente en otras jurisdicciones bajo la bandera estadounidense, o de pasarle la carga contributiva a ese sector empresarial y quitársela un poco al pueblo, como propone el Partido Independentista Puertorriqueño. En vez, le recetaron al empresario local que se ajuste los pantalones. 

      “Por ejemplo, si tú eres un taller de mecánica, no vas a querer abrir cerca de un Pep Boys o, si ya tú estás en el barrio y abre un Pep Boys, vas a querer reinventarte o evolucionar hacia un nuevo nicho en el mercado”, concluyó el incumbente.

“Por ejemplo, si tú vendes materiales de construcción, no vas a querer abrir cerca de un Home Depot. En vez, podrías modificar tu tienda para venderle materiales y servicios secundarios a los clientes de esa tienda, o identificar un sector desatendido donde los clientes encuentren no sólo más conveniente, sino más costoefectivo visitarte”. Lo anterior no era Acevedo Vilá expandiendo en su receta, sino Fortuño dando la suya por separado. 

      Suponemos que si se les preguntara por un ejemplo en el sector de tiendas por departamento, la diferencia primordial es que uno diría Pitusa y otro Wal Mart. 

      De otra parte, y aunque ninguno quiere cargar con la connotación que tiene la palabra “privatización”, los dos ofrecieron estrategias que van por esa vía para adelantar obra pública en tiempos de difícil financiamiento. 

      “Tenemos experiencia trabajando con el modelo de sociedades público-privadas, como fue el caso del Puente Teodoro Moscoso, y ahora tenemos más oportunidades para atraer nuevos inversionistas del sector privado y de fondos federales para desarrollar conjuntamente proyectos de infraestructura importantes”, dijo Acevedo Vilá.

      “Vamos a usar muchas sociedades público-privadas como mecanismo para desarrollar la infraestructura necesaria… al asociarnos con el sector privado para desarrollar la infraestructura necesaria, el Gobierno se ahorrará mucho dinero”, dijo Fortuño. 

      Ninguno de los dos dijo lo que los compradores de bonos saben, que contratos como el del Puente están redactados de tal manera que, si la operación pierde dinero, los contribuyentes son los que pagan. 

      En su acercamiento a las actividades empresariales tampoco hubo diferencia. Ambos tienen una política de sector comercial primero, y segundo todo lo demás.

“[N]osotros paramos legislación que le hubiera costado millones de dólares al comercio. En algunos casos, la legislación que veté pudo haber limitado la capacidad del comercio para manejarse a sí mismo. Por eso es que la gente necesita tener en La Fortaleza al tipo de persona que no tenga miedo de tomar esas decisiones, de detener el tipo de legislación populista que sólo limita la capacidad del comercio para crecer y crear más empleos”, dijo Acevedo Vilá. 

      “Mi visión es bien clara: Puerto Rico volverá a ser pro-comercio, pro-crecimiento, y pro-empleos… nunca firmaré una ley que le imponga restricciones solamente al sector privado”, contestó Fortuño a la vez que citó teorías de política pública económica del ex presidente republicano Ronald Reagan. 

      Sobre el espinoso tema de los permisos, el residente de la calle Fortaleza ofreció revisar el proceso para que “cualquiera sea la decisión de las agencias de permiso concernidas, a los inversionistas se les diga con prontitud si el permiso ha sido aprobado o denegado”. 

      “Para empezar, voy a reducir a la mitad el número de permisos o endosos que necesitamos para cualquier cosa… también limitaremos el tiempo que tiene una agencia para considerar una solicitud de permiso. Si la agencia no responde en cierto tiempo, el permiso se considerará otorgado”, ofreció su rival azul.

De hecho, los reglamentos, procedimientos y leyes de todas las agencias gubernamentales están en proceso de revisión con el propósito de reducir los procesos necesarios para la emisión de sus respectivos permisos. ¿Sabía usted eso? ¿Sabe usted quién está ganando derechos y quién está perdiéndolos en este proceso de revisión a oscuras?

En cuanto al déficit y el tamaño del Gobierno, los dos se convertirán en “Mr. Freeze” y ninguno quiso decir que, como han señalado varios estudios, será necesario realizar cesantías. Según Acevedo Vilá, “continuaremos (reduciendo la fuerza laboral gubernamental) mediante el congelamiento de plazas”. “Reduciremos la nómina gubernamental mediante congelamiento, no reemplazando a aquellos que se retiran”, dijo Fortuño. 

      Ambos prometieron bajarle las contribuciones a la “clase media”. Fortuño no dijo nada del IVU, y Acevedo Vilá prometió revocarlo, sin explicar cómo eso provocará que se pague menos ante le hecho de que se mantendría el IVU municipal.

      Las plataformas están llenas de promesas en otras áreas, pero eso es irrelevante en este momento porque todo depende de la disponibilidad de recursos y la actividad económica. De las realidades que hemos descrito en este informe se desprenden las posibilidades de atender la educación, salud, el ambiente, la seguridad pública y otros.

Estos son los hechos del huracán que nadie está discutiendo…. todavía hay tiempo para coordinar un nuevo debate de los candidatos en el que Daddy Yankee pueda aprenderse de memoria algunas preguntas sobre esto.

ENLACES RELACIONADOS CON ESTA HISTORIA:

Plataforma del Partido Nuevo Progresista
Plataforma del Partido Popular Democrático
     
Plataforma del Partido Independentista Puertorriqueño 
        
Plataforma del Partido Puertorriqueños por PR
   
Emisión de bonos (septiembre 2008)

Estado financiero auditado del Gobierno de Puerto Rico para el año fiscal 2007
Informe del Banco Gubernamental de Fomento sobre la deuda pública (abril 2008)
Análisis de las finanzas gubernamentales por el Centro para la Nueva Economía (septiembre 2008)

Índice de Precios al Consumidor en Puerto Rico (agosto 2008)