No trabajaba, pero politiqueaba

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Mientras relegaba sus labores frente a la Comisión de Salud de la Cámara de Representantes, la recién destituida presidenta del organismo, Julissa Nolasco, presionaba a organizaciones sin fines de lucro (OSF) que reciben fondos legislativos para que compraran taquillas de hasta $1,000 para sus eventos de recaudación de fondos.

Dos fuentes indicaron que también presionó a representantes de corporaciones privadas de salud como las farmacéuticas GlaxoSmithKline y Abbott. Éstos presuntamente fueron abordados por personal de la oficina de Nolasco para la compra de taquillas tras éstos haber sostenido reuniones con la representante para discutir medidas legislativas, según supo el Centro de Periodismo Investigativo (CPI).  Ayer en la tarde no fue posible confirmar la información porque nadie respondió los teléfonos en éstas empresas y la representante no respondió las llamadas del CPI.

“A nosotros si nos llamaron desde su oficina para ofrecernos boletos de una actividad. Nosotros denegamos la invitación porque siendo una organización sin fines de lucro estamos para recaudar fondos, no para gastar. Eso no es parte de nuestra política pública”, confirmó Elga Rosado, directora ejecutiva de la Asociación de la Distrofia Muscular.

Los directivos de tres organizaciones adicionales también reconocieron que habían recibido taquillas a la mano para un “pasadía familiar” que se celebrará este sábado en Ranchos Guayama a un costo de $1,000, pero pidieron no ser identificados por miedo a la pérdida de fondos.

Una de ellas sostuvo que hace un par de meses recibió una taquilla a título personal, y la ignoró,  pese a que es “la primera vez” que recibe una petición de donativo de algún legislador en los años que lleva trabajando en el tercer sector. Pero el personal político u oficial de la representante, la ejecutiva dijo desconocer cuál, no se conformó con el envío a la mano de la taquilla.

“Lo que me molestó fue que me llamaran a cobrarla. Si no respondo una comunicación es porque no me interesa”, afirmó al señalar que no ha tenido contacto con Nolasco porque “nunca” iba a las reuniones con las OSF de la salud.

“Yo no he tenido mucho contacto con ella porque en realidad no ha sido la persona más eficiente en su labor. Nunca nos atendía, enviaba a algún ayudante”, agregó.

Otro ejecutivo declinó comentar, pero envió copia de su taquilla como prueba de la gestión de Nolasco con su organización.

No fue posible precisar ayer cuantas organizaciones fueron abordadas, pero de seis que respondieron una veintena de llamadas del CPI, cuatro aceptaron haber recibido acercamientos. Al presente, 86 organizaciones dedicadas a la salud reciben asignaciones legislativas por un total de $4 millones, fondos que para muchas de ellas son indispensables para prestar servicios a pacientes pobres de padecimientos crónicos como diabetes, retardación, del pulmón, del riñón, esclerosis múltiple, cáncer y distrofia muscular, entre otros. Aunque la representante no tiene inherencia directa en el monto original de las asignaciones, sí las evalúa, puede pedir cambios y vota sobre ellas como miembro de la Cámara en pleno. La recomendación de unos $20 millones en fondos legislativos para las OSF está a cargo de la Comisión Conjunta de Donativos y se hace según las guías estrictas de la Ley 258 que las regula, aseguró el director ejecutivo del organismo, el licenciado Carlos Quiñones Capacetti. Según dijo, la resolución conjunta con las asignaciones cuya aprobación deberá bajar en los próximos días siempre sufre cambios durante la votación, pero normalmente se le consultan y se hacen acorde la recomendación de la Comisión. Reconoció que siempre recibe llamadas de legisladores con peticiones –hasta ayer ninguna de Nolasco dijo- pero él les orienta sobre el funcionamiento del sistema y los requerimientos del estatuto.

“Les explico que esto no es un barril o un barrilito”, apuntó.

Nolasco no ha respondido las llamadas del CPI por los últimos dos días para reaccionar a estas informaciones de posibles presiones indebidas y precisar cuántas organizaciones y empresas fueron abordadas, ni para dar cuenta de cuáles, si alguno, fueron sus logros como presidenta de la Comisión de Salud cameral por los pasados 18 meses.

No obstante, los planteamientos privados sobre la pobre labor de la representante al frente de la importante Comisión de Salud de la Cámara y la desatención al sector vienen dándose desde hace al menos seis meses. Desde entonces, el CPI supo que el proyecto de reforma del sistema de salud que el cuerpo trabaja desde fines de 2009 no le fue confiado por dudas sobre su capacidad para manejar el asunto que fue asumido directamente por el vicepresidente de la Cámara, Gabriel Rodríguez Aguiló. En entrevista previa sobre el tema, Rodríguez se limitó a decir que asumió la labor en lugar de Nolasco por la experiencia previa que él tenía en el área pese a que Nolasco es psicóloga clínica de profesión.

Rodríguez Aguiló dijo que no opinaría sobre las actuaciones de su compañera, y que correspondía a los afectados radicar una querella en la Comisión de Ética de la Cámara. No obstante, afirmó que respalda la acción de la presidenta del cuerpo ya que el tema de la salud en demasiado importante este cuatrienio y los proyectos simplemente no se estaban moviendo bajo la tutela de Nolasco.

Las  informaciones salen a relucir a un día de que la presidenta de la Cámara Jennifer González relevara a la representante repentinamente de la presidencia de la Comisión de Salud diciendo que ésta no había sido efectiva en el puesto, y de la acusación federal al senador Héctor Martínez precisamente por presuntamente aceptar regalos a cambio de promover legislación a favor del contratista Juan Bravo.

Nolasco representa a los municipios de Yauco, Guayanilla y de El Tuque en Ponce y éste es su primer cuatrienio en la Legislatura. Irónicamente, previo a su incursión en la política laboró para entidades sin fines de lucro e hizo trabajo comunitario brindando servicios mentales y de salud, según sostiene en su página de Internet. En febrero la legisladora también aspiró fallidamente a la presidencia de las Mujeres Progresistas.