El mercado laboral en Puerto Rico…. ¿cuál mercado?

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En medio de la discusión sobre enmiendas a la Ley de Cierre, el Departamento del Trabajo y Recursos Humanos le dijo a la Comisión de Gobierno de la Cámara de Representantes que abrir en horario regular los domingos generaría “miles de empleos para poder cubrir dicho turno, lo cual permite proveer flexibilidad al consumidor”.
El Departamento tuvo razón en que el efecto de la ley se mediría en los miles de empleos. En lo que se equivocó fue en el verbo. Desde la aprobación de dicha ley el 16 de noviembre de 2009 hasta ahora, el sector de ventas al detal ha perdido 8,500 empleos. El tablero está en 8,500 perdidos v. 0 generados.

Más temprano que esto, en la primera mitad del 2008, la Cámara usó a la policía para evitar que sindicalistas entraran a las gradas del hemiciclo durante la discusión de la nueva Ley de Incentivos Industriales.

Simultáneamente, representantes de casas de corretaje, compañías de contabilidad, bufetes, y otros tipos de cabilderos literalmente ocuparon el hemiciclo cameral para, lado a lado con los legisladores, darle forma al estatuto que garantizaba que sus clientes industriales pudieran acordar el pago de, a lo sumo, un 4% de impuestos a cambio de que sus operaciones generaran empleo. La retórica incluyó declaraciones de que la ley sería una salvación y que había empresas extranjeras prácticamente esperando en el aeropuerto a que se aprobara la ley para establecerse aquí y comenzar a generar decenas de miles de empleos.

Sin estadísticas confiables y teniendo el capricho de los grupos de interés como guía única, el gobierno de Puerto Rico ha pasado la última década adivinando cómo detener la degradación de un mercado laboral en el que se han perdido por lo menos 174,600 empleos en seis años. Aunque las cesantías del sector público acaparan titulares, el 80% de esa pérdida (unos 142,000) son posiciones en el sector privado.

La caída no parece tener fondo.

Aún cuando, como enfatizó el economista Francisco Catalá, la cantidad de personas en Puerto Rico que aparece oficialmente trabajando siempre ha sido baja, la debacle en el mercado laboral ya nos colocó al nivel de que menos de un millón de personas aparece trabajando. De hecho, las estadísticas federales indican que llevamos 22 meses, desde que comenzó la Administración Fotuño, con menos de un millón de personas trabajando de un total de 1.3 millones aptos para el trabajo. Por lo que hay, aproximadamente, 400,000 personas oficialmente desempleadas.

Y ojo con las condiciones de los que trabajan.

“Es alarmante el número de personas que trabaja a tiempo parcial, en Puerto Rico pasan de 200,000. Estamos hablando que mínimo 20 a 25% de la fuerza trabajadora está trabajando 35 horas semanalmente o menos. Es trabajo precarizado, con salarios bajos y pocos beneficios”, anotó Catalá.

“No creo que las condiciones de trabajo estén mejor que antes, están peor porque hay que añadir el dato de la incertidumbre en la tenencia del empleo. La cantidad de despidos y  la frecuencia de los despidos es alarmante. El empleo de hoy no es un empleo seguro, independientemente de que usted sea bueno o malo”, aportó por su parte el licenciado Ruy Delgado Zayas, quien se especializa en las leyes y el litigio laboral.

El Departamento del Trabajo no contestó una solicitud para discutir estos datos.

“Esas personas se van degradando, no son casualidad los índices de criminalidad, el uso de drogas, el deterioro en la calidad de vida y lo grave es que yo no veo planificación de política pública para eso”.
En medio de esta caída estrepitosa, ¿dónde puede haber crecimiento?

El director de Política Pública del Centro para la Nueva Economía, Sergio Marxuach, resaltó las áreas de salud, por el envejecimiento marcado de la población, y la energía, por el impulso federal a las soluciones “verdes”, como mercados de posible crecimiento. Pero, advirtió que “se nos está yendo el tren, nos hemos tardado bastante en ponernos las pilas para desarrollar a Puerto Rico en un centro de economía verde”.

Para Catalá, la solución ideal está en la reactivación del gasto gubernamental, algo que está en el campo de lo difícil ya que la Administración Fortuño no cree en un gobierno económicamente activo y porque está finita la capacidad de tomar prestado para realizar obra pública.

*Este artículo también fue publicado en la edición de octubre de 2010 del periódico Puerto Rico Cooperativista.

Beneficios a empleados o “carga” laboral