Discrepancias por el estado de la Laguna San José

Imprimir Más
laguna620_610_217

El director del programa del Estuario de la Bahía de San Juan, Javier Laureano, negó que la Laguna San José esté muerta y que sea “un desierto”, como aseguró un experto la semana pasada.

Según Laureano, donde no hay vida en el fondo de la Laguna es en el suelo de unas depresiones artificiales que se hicieron a mediados del siglo pasado para la construcción del aeropuerto entre otras obras.

Explicó que por ser diferente la profundidad ahí, hasta ese lugar no llega oxígeno ni luz solar, lo que evita el surgimiento de vida y ayuda a la proliferación de bacterias.

“En la Laguna hay contaminación, no es un paraíso, pero no es un desierto”, aseguró Laureano al CPIPR.

David Tomasko, científico ambiental ‘senior’ de la División de Recursos de Agua de la firma de ingenieros PBS&J Caribe, compañía contratada para hacer el estudio de viabilidad del dragado del fondo de la Laguna San José, describió recientemente a la Laguna San José como “muerta, un desierto”.

Pero, según Laureano, eso no es completamente cierto, y aseguró que los problemas de la Laguna se dan en sólo algunas partes del cuerpo de agua.

Laureano dijo que en el lugar, por ejemplo, hay dos mogotes de piedra caliza rodeados de agua que sirven de lugar de anidaje de aves. Además, aseguró que viven en la Laguna unas 15 especies de peces y varios crustáceos.

“Si se dice que algo está muerto la gente no lo va a respetar y van a tirar basura y a no cuidarlo”, advirtió Laureano.

Explicó que varias personas le han expresado temor a dar recorridos en botes por la Laguna tras la noticia de que el agua está contaminada con bacterias, como dijo Tomasko.

Laureano aseguró que personal del Estuario coteja la calidad del agua de la Laguna semanalmente.

Según sus palabras, “el Caño está peor, se ven flotantes como papel sanitario y manchas de aceite, básicamente es un pozo séptico”.

La semana pasada, durante una conferencia de prensa, Tomasko dijo que el dragado del Caño Martín Peña tendría el beneficio adicional de mejorar las aguas de la Laguna San José cuyo fondo describió como “un desierto sin vida”. Laureano asegura que sólo está en esas condiciones el fondo de las depresiones.

El sedimento dragado, unas 800 mil yardas cúbicas, sería depositado en dos depresiones de la Laguna evitando así, además, que vayan a dar a un vertedero. La basura _neveras, gomas, estufas_ sí iría a un vertedero.

Pese a que la Laguna San José tiene, con excepción de las tres depresiones, apenas unos seis pies de profundidad, el agua del fondo de las depresiones permanece casi estática. Este fenómeno se debe al escaso flujo del agua en la Laguna, lo cual causa que disminuya la cantidad de oxígeno existente en el fondo. La falta de oxígeno impide el crecimiento de vida. La Laguna San José tiene una extensión de alrededor de 730 acres (unas 751 cuerdas).

Según los estudios de viabilidad hechos hasta el momento, el dragado del Caño beneficiaría el flujo del agua hacia la Laguna San José, mejorando considerablemente las condiciones para el desarrollo de su biodiversidad y a la vez, disminuyendo la cantidad de bacterias nocivas existentes en el agua.

El dragado del Caño Martín Peña en Hato Rey, es parte del plan de desarrollo del área conocida como G-8 por estar compuesta por ocho comunidades que bordean el maltrecho cuerpo de agua. La limpieza del Caño es un tema del que viene hablándose por años pero no se completa.

En 2004 se creó el Fideicomiso de la Tierra del Caño Martín Peña que protegía los terrenos de especuladores y hacía a toda la comunidad dueña de la tierra. Sin embargo, el gobernador Luis Fortuño firmó la Ley 32 que elimina el Fideicomiso en cuanto a la propiedad de los terrenos. Un intento reciente de la comunidad se frustó cuando el Tribunal Supremo de Estados Unidos se negó a ver un recurso de “cerciorari” presentado por los vecinos en su afán por recuperar la tenencia colectiva de las tierras.

La comunidad está demasiado cerca de la zona llamada Milla de Oro de Hato Rey, capital financiera de la ciudad, por lo que sus tierras cada día adquieren más valor para los desarrolladores. La limpieza del Caño haría más atractivo el lugar que por el lado de la Laguna colinda con el Puente Teodoro Moscoso y la planificada Plaza Internacional que se construiría en el lugar.

El dragado implicaría el realojo de unas 600 familias mientras se realizan los trabajos.

Lyvia Rodríguez, directora ejecutiva del proyecto ENLACE del Caño Martín Peña, señaló también, como beneficio del dragado del Caño, la salud de la comunidad que está en constante interacción con el cuerpo de agua. Destacó el potencial que tiene la Laguna como recurso económico, donde la comunidad podría dedicarse a la pesca como oficio y desarrollar negocios sustentables y ecoturísticos.

Desde 2007 el Congreso de Estados Unidos aprobó $150 millones para este proyecto. En estos momentos se prepara la Declaración de Impacto Ambiental para ejecutarlo y ese informe debe estar en Washington en o antes del próximo verano para que se concreten los fondos autorizados. El Cuerpo de Ingenieros de Estados Unidos tiene que aprobar el proyecto, se informó.

En su presupuesto para el año fiscal 2012 el presidente estadounidense Barack Obama incluyó el proyecto del dragado del Caño como uno de los cuatro “proyectos de investigaciones especiales” del documento.