F para vaquería modelo de la UPR

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vacas2610Una vaca lechera trepa sobre la grupa de otra: señal de que habría que inseminarla o echarle el toro para aumentar la reproducción y la producción de leche. Pero no había ningún empleado para detectar celos el día que el Centro de Periodismo Investigativo (CPI) visitó la Vaquería de la Estación Experimental Agrícola de Lajas, centro de estudio de alumnos de la Universidad de Puerto Rico, RUM, pagada con fondos públicos y llamada a ser el modelo de la industria lechera, el sector que más aporta a la agricultura en Puerto Rico.

“Tenemos solo dos inseminadores”, apuntó un empleado que no quiso identificarse para evitar represalias. “Cuando uno está de vacaciones y el otro se va a una reunión o no trabaja dos días, como los sábados y domingo, se pierde la oportunidad de reproducción. Pueden pasar dos años y nadie se entera de que una vaca no estaba preñada”.

El intervalo entre partos en la Estación Experimental de Lajas fue de 18.4 meses, según cifras del año pasado, y esta situación ocupó la posición 116 de entre 120 vaquerías (12 meses entre partos fue la cifra de la vaquería con mejor récord). Esto, según un estudio suministrado al CPI por una fuente, y que fue preparado por el Servicio de Extensión Agrícola del Recinto Universitario de Mayagüez de la UPR (RUM), y discutido internamente entre un grupo de estudiantes y personal docente.

“La hora más importante para detectar celos es por la tarde para inseminarla o llevarla al toro al día siguiente. Si no hay nadie allí hay un mal manejo. Si yo soy un ganadero y voy a ver lo que está haciendo esta vaquería, voy a notar que algo no anda bien”, añadió otro empleado.

Este es un centro de estudio para alumnos del RUM, y para los agricultores que quieran aprender nuevas tecnología y procesos. La industria lechera compone el 26% del ingreso bruto agrícola de Puerto Rico. Aquí se invierte casi medio millón de dólares al año, de fondos federales y del RUM.

La dejadez administrativa y la burocracia, según varios entrevistados, ha causado que la vaquería también ocupe lugares poco ejemplares respecto a los índices de producción de leche y de casos de mastitis (inflamación mamaria).

Aquí sólo se produjeron 6,367 libras de leche por vaca por lactancia el año pasado, según el estudio. Así, ocupó la posición número 100 de entre 104 vaquerías en todo Puerto Rico que sometieron esa información (el primer lugar rindió 15,683 por vaca por lactancia, más del doble que la Estación).

Una de las razones de la poca producción es la alimentación con productos de poca calidad. “Esto es como si te dan a escoger entre un arroz amogollao o si te dan un arroz con habichuelas bien hecho”, sostuvo un empleado. “Si te dan el amogollao no te queda más remedio y te lo comes como puedas”. El CPI también pudo observar que en uno de los corrales de las novillas no había alimento.

Los análisis de mastitis, por su parte, probaron que la leche de la vaquería tiene un promedio de 381,000 células somáticas por mililitro, ocupando la posición número 61 de 115 vaquerías. La cifra no es ideal, pero puede considerarse relativamente aceptable en el trópico, según la fuente.

Avergonzado el director

“Esto estuvo abandonado durante muchísimo tiempo y no podemos hacer un milagro de un día para el otro. Me siento avergonzado de que, con todo un departamento de profesionales del Colegio de Mayagüez, esto no haya sido un ejemplo para los ganaderos en Puerto Rico”, apuntó Héctor Rodríguez, quien dirige la Estación Experimental desde hace un año.

“Hay hacinamiento que estoy tratando de combatir. Hay problemas desde las actitudes del personal hasta los sueldos y beneficios marginales. También la vaquería está en un área con período de sequía bastante prolongada”, apuntó.

Durante un recorrido por las instalaciones se nota la dejadez. Tres de los cinco salones contiguos al área de las novillas tenían telarañas, basura, documentos regados, pedazos de metal en el suelo e instrumentos aquí y allá. En la parte posterior se encuentra una estructura de cemento circular, el sistema de drenaje de los desperdicios. El contenido se desbordó recientemente cuando la máquina de bombeo dejó de funcionar.

Más allá hay una estructura enorme, el antiguo espacio de ordeño, a cuyo techo le faltan planchas de zinc. En unos cuartos aledaños a la estructura también abunda la telaraña, la basura y los objetos regados.

“Esta es una vaquería experimental, no es de producción comercial. Reconocemos que no estamos en niveles mas altos y quizás con practicas de mejor y mejor alimentación podemos mejorar sustancialmente”, dijo Héctor Santiago, decano de la Facultad de Ciencias Agrícolas, que administra la Estación. “Muchos de esos animales se usan para aprender a inseminar. Tienen exceso de estrés. Esa área de Lajas no es el mejor lugar desde el punto de vista de los pastos y del clima. No la levantamos nosotros, la mantuvimos por la cercanía del recinto”.

Los empleados también enfrentan problemas con los abastos de agua. No hay pozos hincados. Todo el líquido que se utiliza es de una sola toma de la AAA. “Hay que estar cerrando la llave en un lado para tener presión en otra”, apuntó un empleado. “Si usas el agua para hacer ordeño te quedas sin presión en el área de alimentación de las vacas”.