Indispensable la negociación social para salir de la crisis, dice el CNE

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Paliar los retos económicos de Puerto Rico conllevará un esfuerzo de todos los sectores del País, no sólo del gobierno. Ambas partes deben reconocerlo y trabajar sobre eso. Será necesaria una negociación social que combine al sector económico con el sector político, cuidando que grupos externos no controlen la economía local.

Por lo menos esa es la opinión de Sergio Marxuach, director de política pública del Centro para la Nueva Economía (CNE) quien pintó un cuadro de claros y oscuros sobre la situación del País.

Destacó que desde el 2000, la deuda pública de Puerto Rico aumentó al 9%, mientras la actividad económica creció solo un 4%. La participación laboral es de un 39%, una de las más bajas en la historia, mientras se proyecta un déficit estructural de $1,104 millones para el 2013.

A juicio de Marxuach, las agendas político partidistas fomentan un estancamiento que imposibilita la apertura política necesaria para la competitividad a nivel global.

Las raíces de estos problemas pudieran estar, según Marxuach, en que “el mundo ha cambiado significativamente desde 1946 y Puerto Rico se ha quedado con unas instituciones que no han evolucionado”.

Marxuach recordó que las instituciones locales son producto de la época de posguerra, hacia mediados y finales de la década de 1940, cuando en comparación con el resto del mundo, devastado por la guerra, Puerto Rico tenía acceso privilegiado al mercado estadounidense. Además, la mano de obra barata y la estabilidad política con la que contaba la Isla en esa época, actualmente ha sido igualada o superada por la de otros países. Los varios Tratados de Libre Comercio en el hemisferio eliminaron la exclusividad de Puerto Rico.

Por eso, más allá de las reformas de la década de 1970, cuando se enfatizó en programas como las industrias auspiciadas por la sección 936 del Código federal de Rentas Internas, no ha habido un cambió fundamental en nuestras instituciones que ayude al progreso de la economía.

La consecuencia de esto ha sido en parte que en Puerto Rico nunca  se ha satisfecho la demanda interna con producción local. Y “traer capital extranjero no puede ser el corazón del modelo económico”, sentenció Marxuach. Advirtió que los pocos actores que se benefician de ese modelo desgastado, siguen poniendo obstáculos para el cambio.

Las expresiones, durante una rueda de prensa, se dan en el contexto de la transición política tras la celebración de las elecciones en noviembre pasado.

Entre otras cosas, el gobierno entrante hereda una deuda de $16 millones en COFINA.

“Esa deuda no necesariamente hubiera sido mala si la hubiéramos utilizado para hospitales, carreteras o escuelas, pero la utilizamos para financiar gastos operacionales y deudas viejas”, explicó Marxuach.

Por otra parte, en lo que va de año, los recaudos del fondo general han bajado en 3%, lo que coloca al Departamento de Hacienda al mismo nivel que estaba en el 2006.

Llamó la atención a que, aunque hay una fuerza trabajadora de solo 39%,  hay una actividad económica considerable, pero en la informalidad. Por eso, desde un punto de vista de política pública, según el CNE, el gobierno se debe plantear el reto de atraer a toda la gente que trabaja en el sector informar hacia la economía formal.

Sobre este punto, Marxuach explicó que no solo se trata de que estas personas paguen a Hacienda, sino de que cumplan con leyes laborales, con los pagos de salario mínimo, seguro social y plan médico.

Sobre la crisis del sistema de retiro, el CNE considera que se debe presentar un plan en los primeros 90 días del 2013. Esta crisis, según Marxuach, “no es un problema de falta de ideas, es un problema de falta de voluntad”.

En el balance entre fortalezas y debilidades para el desarrollo económico identificadas por los estudios del CNE, Puerto Rico cuenta con activos como el capital humano (alto nivel de educación, capacidad profesional), pero enfrenta serios problemas demográficos como la perdida de ocho de cada mil habitantes que emigraron en los últimos 10 años, una cifra similar a la que se dio entre 1940 y 1950.

Como debilidad, mencionó el aumento en la población mayor de 65 años, el más alto en la historia, con un 16% según el Censo. Esto se combina con el decrecimiento en la tasa de fertilidad, que a diferencia de la de los años 40 y 50, hoy el promedio es de un hijo por mujer, lo cual se encuentra bajo el nivel de remplazo necesario para mantener los niveles de población productiva.

Una fortaleza es el clima y la ubicación del País, pero existe poca innovación en investigación y desarrollo, necesarias para aprovechar adecuadamente estas cualidades naturales. Así también, la infraestructura disponible no puede ser productiva por su mantenimiento deficiente.

Por todas estas razones, en parte, el desarrollo del arte y la cultura, considerados como activos en la perspectiva de CNE, se enfrentan a obstáculos como el gravamen en las finanzas y la deuda públicas.