Una herramienta útil para periodistas la nueva publicación sobre el calentamiento global

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Costa de Rincón, Puerto Rico luego del azote del huracán María en septiembre de 2017.

Foto por Leandro Fabrizi Ríos | Centro de Periodismo Investigativo

La investigación sobre los temas relacionados al cambio climático y el calentamiento global ya no es una gestión exclusiva de profesionales que trabajan alguna rama de la ciencia. El impacto que estos procesos tienen en nuestras vidas y entornos de convivencia, hacen que la educación ciudadana sobre estos temas sea indispensable. De igual forma, quienes ejercen el periodismo deben tener una comprensión holística sobre los cambios acelerados que el planeta ha experimentado en las pasadas décadas, así como las proyecciones para los próximos años. Solo así se podrá informar al público sobre las implicaciones de estas dinámicas atmosféricas y el rol del ser humano en estos procesos. Asimismo, el periodista podrá contar con las herramientas para ejercer una labor fiscalizadora de los grupos de poder que, de alguna manera u otra, podrían desarrollar e implementar estrategias de mitigación ante la realidad de que las temperaturas promedio del planeta Tierra podrían continuar aumentando en los próximos años.

El libro Calentamiento global: La huella humana (2019) del académico Rafael Méndez Tejeda es una herramienta de educación para el público en general, incluyendo a la comunidad de periodistas. Indistintamente si el área de especialización del periodista es el informe del tiempo, los temas ambientales, el tránsito, seguridad, recuperación, deportes u otros tópicos, el conocimiento sobre asuntos de climatología se torna cada día más indispensable. Todo tema que se cubre en los medios noticiosos ocurre dentro de un contexto geográfico específico que forma parte integral de un planeta que en la actualidad continúa experimentando cambios atmosféricos y superficiales a ritmos acelerados que no se habían visto durante períodos geológicos previos. Quienes deseen abordar estos temas desde un acercamiento crítico encontrarán en el trabajo de Méndez Tejeda una herramienta valiosa. Su lenguaje sencillo y acertado, sumado al énfasis en la región del Caribe hispanoparlante, convierten esta publicación en una lectura necesaria para la comunidad de periodistas de Puerto Rico.

En ocasiones nos topamos con el error de confundir o presentar como equivalentes los conceptos de “el clima” y “el tiempo”. Aunque las secciones en noticieros que proveen información sobre las condiciones atmosféricas en un período de corto plazo son identificadas correctamente como los segmentos de “El Tiempo”, en ocasiones algunas personas que trabajan en medios noticiosos cometen el error de describir eventos de lluvia del mismo día o semana como episodios del clima. Por ejemplo, en agosto 2016, la persona encargada de la página de Facebook de un conocido periódico en Puerto Rico, publicó que el partido olímpico de la tenista Mónica Puig se atrasó debido al clima lluvioso en Río de Janeiro, Brasil. En ese caso, la manera correcta de describir la situación era planteando que el partido se atrasó como consecuencia de las condiciones del tiempo, lluviosas durante esa tarde.

En más de una instancia, el libro de Méndez Tejeda alude a la diferencia entre clima y tiempo. El clima se refiere a las condiciones atmosféricas que describen un lugar o región específica para una época particular del año. Esas condiciones esperadas para esa localidad en una época específica del año se basan en los cálculos que promedian las condiciones atmosféricas de esa ubicación por un período de al menos 30 años. El tiempo, en cambio, aunque se relaciona al clima de un lugar o región, es la información que proveen los meteorólogos en un período de corto plazo, ya sea de horas o días. Dicha información se torna más imprecisa en la medida que se trata de abarcar predicciones atmosféricas para un número mayor de días.

Si consideramos un evento como el huracán María de septiembre 2017, tanto la climatología como la meteorología pueden ser herramientas que nos ayuden a entender las particularidades de este ciclón. Desde una perspectiva del clima se pueden explicar no solo los motivos para que los huracanes ocurran principalmente entre los meses de junio a noviembre, sino que también podemos comprender la razón para que septiembre sea uno de los meses más intensos en actividad ciclónica, dada la manifestación de la energía de calor que el mar ha venido almacenando durante todo el verano. En el caso de la meteorología y su análisis del tiempo, la valiosa información que se proveerá sobre el huracán incluirá aspectos tales como la trayectoria del fenómeno atmosférico, la intensidad de sus vientos, la cantidad de lluvia que podría dejar en determinadas regiones, el nivel de presión atmosférica y la posibilidad de fortalecimiento o debilitamiento del ciclón.

Precisamente, en su libro Méndez Tejeda aclara que todos los sistemas con centros de baja presión atmosférica (también conocidos como “el ojo”), se denominan ciclones, y que dependiendo de su intensidad, pueden identificarse con un nombre diferente en cada región. Mientras en el Caribe y Atlántico Norte se utiliza el término huracán, en Australia son willy-willies, en el Pacífico Oriental se llaman tifones y en la región de Filipinas se conocen como Baguíos. Sin embargo, todos son ciclones evaluados con los mismos estándares en términos de intensidad y categorías. Solo cambia el aspecto de la cultura regional que le atribuye un nombre distinto a cada uno.

Bases para entender la climatología

Las primeras secciones del libro presentan una mirada general a los procesos geológicos y astronómicos que inciden sobre el clima de las diferentes regiones del planeta. Tras analizar la información en torno los orígenes de la Tierra y la aparición de las primeras especies, Méndez Tejeda explica los diferentes períodos geológicos y las particularidades climatológicas de cada uno. Al describir los cambios paulatinos que se dieron entre cada período geológico, el también catedrático de la Universidad de Puerto Rico en Carolina también ofrece su comentario en torno al hecho de que los cambios climatológicos de las pasadas décadas se han dado de una manera acelerada sin precedentes en la historia natural del planeta. Es en las primeras secciones del libro que el investigador comienza a ofrecer pistas sobre la influencia del ser humano en el desarrollo de estos cambios climatológicos acelerados. Explica las diferencias entre los conceptos de cambio climático y calentamiento global. Mientras el cambio climático siempre ha existido en el planeta y sus implicaciones difieren en cada período geológico, el calentamiento global contemporáneo es el resultado de los procesos que han propiciado un aumento acelerado de las temperaturas promedio de la Tierra. Aunque son dos conceptos diferentes, es importante destacar que el calentamiento global tiene un impacto sobre los cambios climatológicos del planeta. Para la comprensión de estos procesos de calentamiento global es indispensable estudiar el rol del ser humano y su vínculo con el aumento en la emisión de gases de invernadero y la explotación desmedida de los recursos naturales. La información provista por Méndez Tejeda sobre estos conceptos ha sido objeto de discusión entre la comunidad periodística. Por ejemplo, el periódico The Guardian ha optado por usar el término “crisis climática” en lugar de cambio climático. De esta forma se propone analizar el problema desde un acercamiento más político.

Además del análisis de los procesos y cambios geológicos, el libro también incluye una sección sobre los aspectos astronómicos que condicionan la climatología de la Tierra, incluyendo las diferencias entre las estaciones del año y los niveles de energía solar que cada región del planeta recibe. Méndez Tejeda repasa los movimientos de traslación y rotación, así como los momentos en que la Tierra está más cercana y lejana al Sol. Establece el vínculo entre la inclinación del globo terrestre, sus movimientos y las diferencias climatológicas en cada hemisferio. Igualmente ofrece escenarios en los cuales posibles cambios en la inclinación del planeta podrían alterar completamente la climatología de la Tierra. Además, compara la situación de la Tierra respecto al Sol, versus los otros planetas más cercanos al astro: Mercurio, Venus y Marte. Si bien muchos de estos temas se presentan en cursos básicos de ciencia a nivel de escuelas y universidades, la forma en que el autor los explica facilita su repaso y comprensión, especialmente para el beneficio de los periodistas, quienes tienen la responsabilidad de comunicar estos temas de manera profunda, pero con un lenguaje accesible para sus audiencias.

Luego de analizar los procesos geológicos y astronómicos, el autor provee una explicación detallada de cuáles son las características y variables principales que nos ayudan a entender los climas en la Tierra. Comenta sobre la importancia de entender los conceptos de temperatura, presión atmosférica, humedad relativa, altitud, latitud y biomasa, en términos de su rol en la descripción de las particularidades climatológicas en cada región. Asimismo, explica el fenómeno de la Fuerza Coriolis y su impacto en el movimiento de las diferentes zonas de presión planetarias, las corrientes oceánicas y las interacciones entre masas de aire con temperaturas distintas. La Fuerza Coriolis es el efecto que tiene la Tierra en rotación sobre el movimiento de sistemas como ciclones u objetos como aviones que se desplazan a grandes distancias en el planeta. Por ejemplo, en el caso de un huracán, su movimiento dentro de un planeta en rotación provocará que ese sistema atmosférico se desplace en espiral. La Fuerza Coriolis nos ayuda a entender la razón para que un ciclón se desplace en el hemisferio norte en contra de las manecillas del reloj y en el caso del hemisferio sur lo haga a favor de las manecillas del reloj. Estos movimientos implican una interacción constante con la atmósfera. Para comprender estos procesos climatológicos, el libro también provee un resumen sobre las diferentes capas de la atmósfera y la interacción entre cada una de estas. El conocimiento de estos principios básicos de la climatología permitirá al periodista tener una base conceptual que ayudará a comprender, y eventualmente comunicar la severidad de los procesos de cambio climático y calentamiento global contemporáneos.

Foto por Doel Vázquez Pérez | Centro de Periodismo Investigativo

Rafael Méndez Tejeda junto a la geóloga Maritza Barreto durante un seminario sobre cambio climático para periodistas del Caribe organizado por el CPI en el verano de 2017.

La huella humana

A partir del Capítulo V, y por el resto de los capítulos del libro, Méndez Tejeda enfatiza aquellos aspectos producto de la actividad humana que, directa o indirectamente, han aportado a los cambios acelerados de la climatología del planeta. En esta sección del libro hay varias referencias históricas, tanto de los trabajos de épocas pasadas sobre el medio ambiente, como de aquellos sucesos recientes en los cuales diferentes países se han unido para diseñar estrategias de mitigación y adaptación al cambio climático. Además, como parte del análisis del rol humano en los patrones de calentamiento del planeta, el autor le dedica varias páginas a la explicación del impacto de los gases de invernadero en los procesos atmosféricos contemporáneos. Méndez Tejeda hace hincapié en que el elemento adverso relacionado a la presencia de estos gases ha sido el aumento de su acumulación en la atmósfera, a partir de los procesos de industrialización. Aunque ese dato ha sido ampliamente difundido por la comunidad científica, es importante resaltar que en el libro se hace hincapié en el hecho de que la presencia de estos gases es necesaria para la operación del planeta y la existencia de la vida en la Tierra. De manera que el dilema es uno de cantidad y no de presencia. Dicho dato debe comunicarse efectivamente en cada reportaje que se haga sobre el tema de cambio climático. Así como la erosión es un proceso natural que desafortunadamente se ha acelerado con los cambios climáticos actuales, los gases de invernadero como el dióxido de carbono, siempre han existido y son esenciales para el funcionamiento del planeta.

Otra información valiosa que aparece en el libro y que debe ser resaltada por los periodistas investigativos es el posible rol de los océanos en postergar los efectos del calentamiento global. Dice Méndez que, aún cuando ya llevemos varios años sintiendo los efectos del aumento acelerado de temperaturas promedio del planeta, todavía no se han experimentado de manera cabal las condiciones de calor que distinguen a esta época. Esto se debe a que los océanos pueden tardar más tiempo en liberar la energía del calor que almacenan. Dice el autor que: “Las regiones terrestres se han calentado más rápido que los océanos, pues como el agua tiene una alta capacidad calorífica, le permite almacenar grandes cantidades de calor, que luego tarde cientos de años en liberar” (p. 160). Como comunicadores en medios masivos, los periodistas deben integrar esta información en torno al rol de los océanos en las dinámicas contemporáneas y predicciones sobre el cambio climático. De esta forma, las comunidades y las agencias gubernamentales podrán trazar mejores estrategias de mitigación ante un problema que continuará impactando sociedades sociedades alrededor del planeta.

Dimensiones políticas

En Puerto Rico hay más pérdidas económicas por eventos comunes como vaguadas, lluvias asociadas a frentes, y otros que ocurren con mayor frecuencia, en comparación con aquellos de mayor intensidad como los huracanes y tormentas tropicales. Al presentar este dato, Méndez Tejeda provee una pista sobre hacia dónde deben dirigirse las investigaciones periodísticas con respecto a temas de mitigación, adaptación y resiliencia. Al momento de fiscalizar la gestión gubernamental debe tenerse en cuenta que la política pública necesita trazarse pensando principalmente en los eventos atmosféricos más comunes y no solamente en aquellos extremos de mayor intensidad. Para estos fines, el libro también provee ejemplos de estrategias de política pública que ayudan a entender las diferencias entre los conceptos de mitigación, adaptación y resiliencia.

Así como el periodismo investigativo necesita proveer contexto a sus reportajes, el estudio del cambio climático igualmente requiere hacer énfasis en las dimensiones sociales, económicas y políticas de los procesos atmosféricos que analiza. En ese renglón, el autor provee información que ayuda a entender el cambio climático como un asunto que debe atenderse de manera prioritaria en términos políticos. De acuerdo a Méndez Tejeda y otros académicos a los cuales cita en su trabajo, los impactos del cambio climático serán más adversos en los países con menores recursos, en especial las islas del Caribe, que también están amenazadas por la erosión costera y el aumento en los niveles del mar. El autor, además, critica la actitud de países con mayores recursos económicos y empresas con sede corporativa en el Hemisferio Norte que se mudan a países pobres del Sur y luego causan grandes daños ambientales en estas regiones. Otro aspecto político incluido por el académico se relaciona a la desigualdad de género y cómo las mujeres tienden a ser las más afectadas por los cambios climatológicos en el planeta.

El libro concluye con un resumen de las gestiones que los gobiernos y otras organizaciones en Puerto Rico, Cuba y República Dominicana han realizado para enfrentar el cambio climático. En esta sección, Méndez Tejeda deja ver cómo los gobernantes de turno han entorpecido los procesos dirigidos a trazar planes para lidiar con este problema global. En el caso de Puerto Rico, repasa los proyectos de ley que no han contado con el apoyo de los cuerpos legislativos. A eso se suma la realidad colonial del territorio puertorriqueño y el impacto adverso de estar sujeto a las decisiones de un presidente como Donald Trump, que niega que exista un problema de calentamiento global y sacó a su país de acuerdos internacionales dirigidos a mitigar este impacto climático. Méndez hace mención del Proyecto 773 del Senado, el cual posterior a la publicación del libro, fue firmado por el entonces gobernador de Puerto Rico, Ricardo Rosselló, convirtiéndose así en la Ley de Adaptación, Mitigación y Resiliencia al Cambio Climático.

El trabajo del Dr. Méndez Tejeda es una invitación a ampliar las conversaciones sobre el tema del cambio climático a nivel mundial y en nuestra región del Caribe. Todo periodista puede beneficiarse de esta publicación, indistintamente de cuál sea su área o tema de especialidad. Es una herramienta que ayudará a proveer contexto a toda investigación que trabaje uno de los temas más relevantes de la época actual: el calentamiento global.

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