Cuando la geografía determina tu acceso a servicios maternos

La geografía determina el acceso a servicios para embarazadas

Mientras el país se enfrenta al cierre de salas de parto y a municipios sin servicios obstétricos, las embarazadas experimentan travesías más largas, mayores complicaciones y más cesáreas.
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Génesis Dávila Santiago
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A Marinelis Acevedo Cordero le preocupaba que algo anduviera mal en su embarazo, pero no encontraba ginecólogos obstetras en la zona oeste dispuestos a atenderle. “Yo había llamado a varios ginecólogos del área y ninguno cogía el plan”, detalló frustrada la joven de 27 años, residente en Moca.

Era diciembre de 2024 y solo un obstetra del pueblo de Mayagüez le dijo que podía atenderla, pero que cada cita le costaría $100 y, además, se le cobraría el parto. A ella, no le pareció factible.

La embarazada procedió a sacar una cita con su endocrinóloga, quien le consiguió un médico que atendía en Mayagüez y Sabana Grande. Ese ginecólogo tampoco aceptaba MCS Life, que era su plan médico.

“Cuando yo llamé al plan para saber si había algún ginecólogo que cogiera el plan en el área oeste, me dijeron que el más cerca estaba en el sur”. Debido a esas circunstancias, Acevedo Cordero prefirió solicitar el Plan Vital, que solo tardó “unas semanas” en ser aprobado y pudo atenderse con el ginecólogo que le había recomendado su endocrinóloga.

Llegar a sus citas en Sabana Grande le tomaba cerca de una hora. “A veces, pasábamos todo el día allí”, recordó. Y las veces que le tocaba acudir a la oficina de Mayagüez, llegar le tomaba entre 40 minutos y una hora.

La experiencia de Acevedo Cordero no es aislada. Parir en Puerto Rico se ha convertido en un desafío marcado por la falta de servicios de ginecólogos obstetras cercanos y el cierre de salas de parto. En la mayoría de los pueblos del centro de la Isla, esa realidad se acentúa.

En el 2017, había en Puerto Rico 36 salas de parto.

En nueve años, cerraron 13 y abrieron dos, lo que equivale a una reducción de 30% en los servicios.



Entre las principales razones para los cierres de salas de parto en Puerto Rico están la reducción de obstetras, en parte porque los planes médicos no les pagan lo suficiente; las costosas demandas en el área de obstetricia; y la reducción en nacimientos, coincidieron el secretario de Salud, Víctor Ramos Otero, y el presidente del Colegio de Médicos Cirujanos, Carlos Díaz Vélez.

El 20% de los municipios de Puerto Rico se catalogan como “desiertos de cuidado materno", según un informe realizado por la organización March of Dimes, una organización estadounidense dedicada a la salud de las madres y sus crías.

Los desiertos de cuidado materno son zonas que carecen de hospitales o centros de parto con atención obstétrica y de proveedores especializados. La literatura médica los ha vinculado a peores resultados de salud materna, incluidas mayores complicaciones al parir y a travesías más largas para acceder a servicios.


Según datos del Departamento de Salud, hay 468 médicos con especialidad en ginecología y obstetricia con su licencia vigente para ejercer en Puerto Rico.


Este es el número de servicios por municipio que médicos ginecólogos obstetras ofrecen para embarazadas actualmente. Hay médicos que ofrecen servicios en varios municipios.


Sin embargo, la Unidad Investigativa de Género logró identificar a solo 63 ginecólogos obstetras que actualmente atienden a embarazadas hasta el momento del parto, distribuidos en apenas 24 pueblos. Por lo menos 145, del total de los ginecólogos obstetras, confirmaron que no ofrecen servicios a esta población.



El Departamento de Salud mantiene registro de 468 médicos con especialidad en ginecología y obstetricia y licencia vigente para ejercer en Puerto Rico. De estos, 408 aparecen trabajando en Puerto Rico. Sin embargo, la agencia no tiene el detalle de cuántos ofrecen servicios a embarazadas hasta el momento del parto.

La Unidad Investigativa de Género buscó los números de contacto de cada uno y les llamó como lo haría cualquier persona en gestación en busca de un ginecólogo obstetra. Logró respuesta de las oficinas de 220 médicos. Muchas llamadas resultaron ser a números que aparecían desconectados, tenían sistemas de grabación sin que fuera posible contactar con un ser humano o simplemente sonó el teléfono sin que hubiera respuesta. Entre quienes respondieron, solo se identificaron 63 que atienden embarazos hasta el momento del parto. Otros nueve atienden embarazadas, pero solo como parte de subespecialidades o para orientaciones iniciales.

De los 63 obstetras, 56 están aceptando nuevas pacientes. De esos 56, unos 47 aceptan Plan Vital, el plan de salud del Gobierno de Puerto Rico.

Del total que respondieron, 145, es decir, el 66%, confirmó que no atienden a embarazadas. “Ya no”, fue una de las respuestas más repetidas.

“Ya no”, fue una de las respuestas más repetidas.

Los municipios en los que trabajan los 63 médicos que atienden embarazos hasta el momento del parto son 24, lo que significa que siete de cada 10 no tienen ni una sola oficina de servicios ginecológicos que la Unidad Investigativa de Género pudiera contactar tras varias llamadas en diferentes días.

Las zonas oeste, centro y este, incluidas las islas municipio, son las que principalmente están desprovistas de servicios.

Algunos de los médicos que sí atienden a embarazadas hasta el alumbramiento lo hacen en dos y hasta tres municipios. San Juan y Caguas son los pueblos que tienen la mayor cantidad.

Entre 2021 y 2022, los datos del Departamento de Salud revelaron un aumento de 21.4% en hipertensión durante el embarazo, así como un incremento en problemas cardíacos, de tiroides y ansiedad.

Además, para 2023 aumentaron los nacimientos con bajo peso y la mortalidad fetal. A su vez, la depresión posparto subió de un 10.8% a 17.7% en solo cuatro años.

La doula y partera Paloma del Mar Hernández Quiñones destacó que la mayoría de las embarazadas en Puerto Rico comienzan a recibir cuidado en su primer trimestre, pero los datos apuntan a que el 8% y el 11% desarrollan diabetes gestacional e hipertensión, respectivamente. Hernández Quiñones destaca que esto ocurre aun cuando muchas son jóvenes y sin condiciones preexistentes.

Las complicaciones durante el embarazo en Puerto Rico generan “preocupación” a pesar de que el 85% de las embarazadas comienza sus cuidados prenatales en el primer trimestre, según surge de una solicitud de fondos que realizó el DS en 2024 al programa federal Title V Maternal and Child Health Services Block Grant. Las complicaciones más prevalentes durante el embarazo en la Isla son: anemia, ansiedad, alta presión, depresión y diabetes gestacional.




La doula y partera Paloma del Mar Hernández Quiñones.
Foto por Ana María Abruña Reyes | Todas | todaspr.com



Hernández Quiñones cuestionó si realmente las embarazadas reciben información educativa y seguimiento de manera oportuna para prevenir complicaciones: “¿Qué herramientas tú estás recibiendo para reducir esos riesgos?”.

La experta detalló que una persona de alto riesgo que vive en Vieques, Culebra o Río Grande tiene que perder todo un día de trabajo, a veces viajando en transportación pública hasta hospitales en Carolina o San Juan, lo que empeora las brechas de acceso, una carga asociada con desigualdades raciales y económicas en el acceso a la salud materna.

Esa realidad se traduce a números. En el 2016, el 100% de las embarazadas que residían en Culebra recibieron cuidado prenatal en el primer trimestre de embarazo, según el Índice Integral de la Salud Materna e Infantil de Puerto Rico. Sin embargo, para el 2023 Culebra fue el municipio con menos acceso a cuidado prenatal temprano en toda la Isla, con solo un 53.3% de las embarazadas recibiendo cuidados durante su primer trimestre.

Vieques, que comparte la realidad de depender de traslados hacia la isla grande para recibir servicios, también se ubicó entre los municipios con mayores dificultades de acceso a cuidado prenatal. Además, obtuvo algunas de las cifras más altas de muertes fetales en 2023, bebés que nacieron bajo peso y partos prematuros.

Municipios como Cabo Rojo, Yauco, Cataño y Quebradillas se repitieron entre los que registraron los porcentajes más altos tanto de partos prematuros y muertes fetales.

Ana Elisa Pérez Quintero es una madre viequense que sólo consiguió servicios ginecológicos en el pueblo de Juncos. Para llegar a sus citas, debía transportar su auto en ferry desde Vieques hasta Ceiba y pasar la noche previa en casa de su mamá en Río Piedras. Al día siguiente, se despertaba temprano y conducía cerca de 50 minutos hasta Juncos. De ida y vuelta, eran alrededor de $30 solo en el ferry, sin contar la gasolina de su auto. A medida que su parto se acercaba, sus viajes se hacían más frecuentes.

“Por suerte y por la vida, nosotros lográbamos cruzar un carrito que yo tengo”, recordó sobre el proceso de llegar a cada una de sus citas prenatales haciendo el sacrificio de ahorrar dinero para transportar el carro. “Hay gente que viaja en carro público, a veces preñada”, añadió.

Cada vez más cesáreas e intervenciones


Un estudio reciente en Carolina del Norte vinculó los desiertos de cuidado maternos —incluida la falta de salas de parto y de servicios asociados— a mayores tasas de cesáreas, complicaciones durante el embarazo, partos prematuros y diabetes gestacional.

Los profesionales de la salud reconocen que Puerto Rico tiene una de las tasas de cesáreas más elevadas del mundo, con más de la mitad de los partos siendo intervenidos por este procedimiento, a pesar de que la Organización Mundial de la Salud recomienda, desde 1985, que la tasa de cesáreas en cada país permanezca entre 10% y 15% de los partos.

En Puerto Rico, las cifras del Informe Anual de Estadísticas Vitales apuntan a un aumento en cesáreas. Entre 2021 y 2023, el porcentaje de cesáreas aumentó de 49.6% a 50.6%.



Incluso, las puertorriqueñas que viven en Estados Unidos tienen tasas de cesáreas más bajas que en Puerto Rico, de acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC en inglés).

Según el ginecólogo obstetra y especialista en infertilidad Nabal Bracero Serrano, muchas de las cesáreas se hacen tratando de solucionar complicaciones que ocurren durante el embarazo.

“Estamos conscientes de esa tasa alta. Estamos todo el tiempo educándonos, buscando cuáles son las mejores herramientas tanto […] en tecnología en los hospitales como en el manejo clínico”, dijo el especialista que anualmente organiza el Maternal Safety and Health Symposium para discutir con otros profesionales temas de salud materna en Puerto Rico y cómo se pueden evitar cesáreas.

Aumento preliminar en muertes maternas


Bracero Serrano comenzó a coordinar esos simposios como una forma de prevención de mortalidad y morbilidad maternas, asuntos para los cuales no ha observado una disminución como la que esperaba en el país.

En el 2023, el Sistema de Vigilancia de Mortalidad Materna del Departamento de Salud identificó ocho muertes relacionadas con el embarazo, el parto y el posparto. En 2024, los números preliminares ofrecidos en marzo a la Unidad Investigativa de Género ya apuntaban a 22 muertes.

“No todos los casos están relacionados al embarazo, porque hay muertes por choque de vehículo de motor o por asesinato, y son causas no relacionadas al embarazo… Las relacionadas al embarazo son las que estamos mirando ahora”, destacó el evaluador de programas de la División de Salud Familiar e Infantil, Sixto Javier Merced Rolón.

Limitada recopilación de cifras


El Sistema de Vigilancia de Mortalidad Materna del Departamento de Salud es un equipo compuesto por analistas y profesionales de la salud que identifican los casos de muertes maternas, realizan entrevistas, llaman a los médicos y siguen un protocolo dirigido por los CDC. Entre estos, hay siete enfermeras en cada región, una psicóloga clínica, una epidemióloga, una ginecóloga y un comité de funcionarios de agencias que deben revisar los casos de mortalidad y emitir recomendaciones para reducirlos. Aunque la prioridad del equipo es “prevenir las muertes maternas”, su consolidación ha sido muy interrumpida.

Merced Rolón fue quien comenzó con el conteo de muertes maternas en 2005. Aunque para los años siguientes había logrado formar un equipo para el recogido estadístico de muertes maternas, este se desintegró cuando ocurrieron los despidos de empleados públicos entre 2009 y 2010 tras la ejecución de la Ley 7 del 9 de marzo de 2009. De ahí, que Merced Rolón impulsara la Ley del Sistema de Vigilancia Epidemiológica de Mortalidad Materna, que se firmó en 2016, pero no se asignaron fondos para el proyecto. No fue hasta el 2023 —siete años más tarde— que lograron la aprobación de una propuesta por parte de los CDC y se les otorgaron los fondos con los que operan actualmente hasta el 2029.

Una vez otorgados los fondos, el CDC les requirió un protocolo para el recogido estadístico que ofrecía uniformidad con estados de Estados Unidos también recipientes de fondos. Por tanto, los números de muertes maternas antes de 2023, explicó, no pueden compararse con los actuales.

“[El nuevo protocolo] nos ha ayudado mucho no solamente a estandarizar el proceso y a tener un proceso más estructurado, sino también a mejorar las estadísticas, porque la certeza de las muertes maternas es mucho mejor que en años anteriores”, destacó Merced Rolón. Apuntó que sería prematuro hablar de un aumento en muertes maternas en el país, pues las cifras actuales no son comparables con las de años anteriores debido a diferencias en las metodologías de recopilación de datos. Subrayó que ha observado fluctuaciones de aumentos y disminuciones a través de los años. Sin embargo, desconoce la causa.

“No hemos tenido la oportunidad hasta ahora de tener un buen sistema de recopilación de datos y de análisis. Apenas empezamos en 2023… Necesitamos más tiempo para poder responder por qué fluctúa [la cifra de muertes]”, expresó.

Aun así, las muertes maternas son la parte más importante de observar en un sistema de salud materna en decadencia, porque la mayoría de las muertes por esta causa son prevenibles, según la investigadora y partera de la Universidad Texas A&M, Jacquelyn Alvarado.

“La ubicación geográfica no debería determinar si una mujer merece atención o no. Y creo que, en un país con tantos recursos y conocimientos especializados, el lugar donde vive una mujer no debería determinar si sobrevive al embarazo o no”, expresó desde una conferencia virtual de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia.

Aunque su experiencia está relacionada con las zonas rurales de Estados Unidos, Puerto Rico comparte muchos de los retos de travesías y desiertos de cuidado materno que mencionó la investigadora.



El presidente del Colegio de Médicos Cirujanos de Puerto Rico catalogó los desiertos de servicios en el país como una “crisis” propiciada por una reducción en nacimientos y éxodo de especialistas hacia Estados Unidos. Además, criticó la falta de voluntad por parte del Gobierno para atenderla.

“El diagnóstico (de la crisis) está hecho, pero no hay voluntad de parte del Gobierno (para atenderla)... No sale de la voluntad de los legisladores ni del Ejecutivo establecer aquí que hay una emergencia, una crisis de salud”, expresó el cardiólogo.

Argumentó que —ya sea por medio de un estado de emergencia o por medio de legislación— el Gobierno debe establecer que existe una crisis de salud y detallar un plan para atenderla en los próximos cinco a 10 años. Según el galeno, este plan debe incluir incentivos para que especialistas permanezcan en el país, acortar el tiempo que un médico debe esperar por su licencia final y la fiscalización de las aseguradoras en torno a la contratación de médicos y sus tarifas.



El presidente del Colegio de Médicos Cirujanos de Puerto Rico, Carlos Díaz Vélez.
Foto por Vanessa Serra Díaz | Centro de Periodismo Investigativo

“El Colegio de Médicos, por su parte, ha estado en una campaña […] de establecer claro dónde están las necesidades de los médicos y nosotros hemos estado luchando con el Gobierno porque no está siendo proactivo en esto”, comentó.

Por otra parte, el secretario de Salud Ramos Otero catalogó como falsas las declaraciones de que el Gobierno no está siendo proactivo con la crisis de salud del país.

“Eso es totalmente falso. Definitivamente nosotros tenemos un plan”, argumentó para luego detallar que ese plan incluye incentivos para especialistas, acceso a la telemedicina, promover residencias médicas dentro del país y propiciar centros de excelencia para retener a los profesionales de salud en Puerto Rico.

Aunque subrayó que la necesidad de mayores servicios obstétricos “es un reto”, afirmó su intención de consolidar cerca de 30 leyes en un solo código de profesionales de la salud que establezca reglas claras para las juntas de licenciamiento de profesionales que pertenecen a Salud. Además, dijo que trabajaría para agilizar la credencialización de médicos con planes médicos, tramitar repagos de los préstamos estudiantiles, y que se encuentra en negociaciones con la Junta de Control Fiscal para promover más incentivos contributivos para los profesionales de salud.

“Una sola cosa no va a resolver el problema”, mencionó.



El secretario de Salud, Víctor Ramos Otero.
Foto por Brandon Cruz González | Centro de Periodismo Investigativo

Cuando se le abordó en torno al cierre de las salas de parto en Puerto Rico, Ramos Otero aseguró que se le tiene que pedir permiso al momento de cerrar una sala.

“Yo soy bien reacio a autorizarlo [el cierre de salas de parto], pero algunos ha habido que autorizarlos… Pero ha habido varios cierres adicionales que yo no he autorizado”, y mencionó como ejemplo la sala de partos del Hospital Pavía de Arecibo.

Entre 2025 y 2026, el Senado de Puerto Rico ha presentado al menos tres informes negativos hacia medidas dirigidas a investigar el cierre de las salas de parto, facilitar el acceso a estadísticas de cesáreas y promover acciones contra la violencia obstétrica.

Los tres proyectos fueron presentados en 2025 por la senadora del Partido Independentista Puertorriqueño, María de Lourdes Santiago Negrón. La senadora Ada Álvarez Conde, del Partido Popular Democrático, fungió como coautora en la medida que atendía la violencia obstétrica junto con el senador del PIP, Adrián González Costa, quien también figura en la medida sobre estadísticas de cesáreas.

Acevedo Cordero, la joven de Moca, agradece que su embarazo y parto se desarrollaron sin complicaciones. Describió la sensación de tener a su bebé en brazos como “la experiencia más maravillosa de la vida”, a la vez que reclamó más servicios cercanos para atender embarazos y partos en el país.

“Me encantaría que para una próxima ocasión, si Dios me da la bendición de tener otro hijo o hija, que hubiera ginecólogos más cerca, que hubieran salas de parto abiertas más cerca, que no tenga que viajar tan lejos”, expresó.

En su caso, no tuvo que dejar a su bebé en la Unidad de Cuidado Intensivo Neonatal (NICU), pero aseguró que tiene amistades que viajaban todos los días desde pueblos del oeste hasta la sala de partos de San Germán para visitar y lactar a sus hijos.

“Sería superconveniente que hubieran salas de parto más cerca”, puntualizó.



En este reportaje colaboraron las periodistas Cristina del Mar Quiles, Génesis López Cruz, Camila Cobo Ortiz, Gabriela Dávila, Marta de Jesús, Mariela Fullana Acosta y el periodista Víctor Rodríguez Velázquez.

Pregnant Women in Puerto Rico Travel Hours for Care as Obstetric Services Become Scarcer

Pregnant Women in Puerto Rico Travel Hours for Care as Obstetric Services Become Scarcer

As the island faces the closure of labor and delivery units and municipalities without obstetric services, pregnant women are making longer trips, experiencing more complications and undergoing more cesarean sections.
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Génesis Dávila Santiago
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Marinelis Acevedo Cordero was worried something might be wrong with her pregnancy, but she could not find an obstetrician-gynecologist in western Puerto Rico willing to see her. “I had called several gynecologists in the area, and none of them accepted my (health) plan,” said the frustrated 27-year-old Moca resident.

It was December 2024, and only one obstetrician in Mayagüez told her he could see her, but each appointment would cost $100, and she would also be charged for the delivery. That did not seem feasible to her.

Acevedo Cordero made an appointment with her endocrinologist, who found her a doctor who saw patients in Mayagüez and Sabana Grande. That gynecologist also did not accept MCS Life, her health insurance plan.

“When I called the plan to find out whether there was any gynecologist in the western region who accepted it, they told me the closest one was in the South.” Under those circumstances, Acevedo Cordero decided to apply for Plan Vital, the Puerto Rico government health plan, which took only “a few weeks” to be approved. She was then able to see the gynecologist her endocrinologist had recommended.

It took her nearly an hour to get to her appointments in Sabana Grande. “Sometimes, we spent the whole day there,” she recalled. When she had to go to the Mayagüez office, the trip took between 40 minutes to an hour.

Acevedo Cordero’s experience is not isolated. Giving birth in Puerto Rico has become a challenge marked by a lack of nearby obstetrician-gynecologists and the closure of labor and delivery units. In most towns in the island’s central region, that reality is even more pronounced.

In 2017, Puerto Rico had 36 labor and delivery units.

In nine years, 13 closed and two opened, representing a 30% reduction in services.



The main reasons for the closure of labor and delivery units in Puerto Rico include the decline in the number of obstetricians, partly because health plans do not pay them enough; costly lawsuits in obstetrics; and a drop in births, according to Health Secretary Víctor Ramos Otero and Puerto Rico College of Physicians and Surgeons President Carlos Díaz Vélez.

Twenty percent of Puerto Rico’s municipalities are classified as “maternity care deserts,” according to a report by March of Dimes, a U.S. organization dedicated to the health of mothers and babies.

Maternity care deserts are areas that lack hospitals or birth centers with obstetric care, as well as specialized providers. Medical literature has linked them to worse maternal health outcomes, including more complications during childbirth and longer travel times to access services.


According to Puerto Rico Health Department data, 468 physicians specializing in obstetrics and gynecology have active licenses to practice in Puerto Rico.


This is the number of services obstetrician-gynecologists offer to pregnant women by municipality. Some doctors provide services in several municipalities.


However, the Gender Investigative Unit was able to identify only 63 obstetrician-gynecologists who treat pregnant women through delivery, spread across just 24 towns. At least 145 of the total number of obstetrician-gynecologists confirmed that they do not provide services to this population.



The Health Department keeps a registry of 468 physicians specializing in obstetrics and gynecology who have active licenses to practice in Puerto Rico. Of those, 408 appear to be working in Puerto Rico. However, the agency does not have details on how many provide care to pregnant women during delivery.

The Gender Investigative Unit looked up contact numbers for each doctor and called them as any pregnant person seeking an obstetrician-gynecologist would. It reached the offices of 220 doctors. Many calls were made to numbers that appeared to be disconnected, had automated systems that made it impossible to reach a person, or simply rang without an answer. Among those who responded, only 63 were identified as doctors who treat pregnancies through delivery. Another nine see pregnant women, but only as part of subspecialty care or for initial consultations.

Of the 63 obstetricians, 56 are accepting new patients. Of those 56, about 47 accept Plan Vital, the Puerto Rico government health plan.

Of all those who responded, 145, or 66%, confirmed that they do not treat pregnant women. “Not anymore,” was one of the most repeated answers.

“Not anymore,” was one of the most repeated answers.

The 63 doctors who treat pregnancies through delivery work in 24 municipalities, meaning seven out of 10 municipalities do not have a single gynecological services office that the Gender Investigative Unit could contact after several calls on different days. Puerto Rico has 78 municipalities.

The western, central and eastern regions, including the island municipalities, Vieques and Culebra, are the most lacking in services.

Some of the doctors who do treat pregnant women through childbirth do so in two or even three municipalities. San Juan and Caguas are the towns with the largest number.

Between 2021 and 2022, Health Department data showed a 21.4% increase in hypertension during pregnancy, as well as an increase in heart, thyroid and anxiety problems.

By 2023 , low birth weight and fetal mortality had also increased. Postpartum depression, meanwhile, rose from 10.8% to 17.7% in just four years.

Doula and midwife Paloma del Mar Hernández Quiñones noted that most pregnant women in Puerto Rico begin receiving care in their first trimester, but the data show that 8% and 11% develop gestational diabetes and hypertension, respectively. Hernández Quiñones emphasized that this happens even though many are young and have no preexisting conditions.

Complications during pregnancy in Puerto Rico are a source of “concern,” even though 85% of pregnant women begin prenatal care in the first trimester, according to a 2024 funding request the Health Department submitted to the federal Title V Maternal and Child Health Services Block Grant program. The most prevalent complications during pregnancy on the island are anemia, anxiety, high blood pressure, depression and gestational diabetes.




Doula and midwife Paloma del Mar Hernández Quiñones.
Photo by Ana María Abruña Reyes | Todas | todaspr.com



Hernández Quiñones questioned whether pregnant women are truly receiving educational information and timely follow-up care to prevent complications: “What tools are they receiving to reduce those risks?”.

The expert explained that a high-risk patient who lives in Vieques, Culebra or Río Grande has to miss an entire day of work, sometimes traveling by public transportation to hospitals in Carolina or San Juan. That worsens gaps in access, a burden tied to racial and economic disparities in maternal health care.

That reality shows up in the numbers. In 2016, 100% of pregnant women living in Culebra received prenatal care in the first trimester of pregnancy, according to Puerto Rico’s Comprehensive Maternal and Child Health Index. But by 2023, Culebra was the municipality with the least access to early prenatal care in all of Puerto Rico, with only 53.3% of pregnant women receiving care during their first trimester.

Vieques, which also depends on travel to Puerto Rico’s main island for services, ranked among the municipalities with the greatest difficulty accessing prenatal care. It also had some of the highest figures in 2023 for fetal deaths, low-birth-weight babies and premature births.

Municipalities such as Cabo Rojo, Yauco, Cataño and Quebradillas also appeared repeatedly among those with the highest percentages of premature births and fetal deaths.

Ana Elisa Pérez Quintero, a mother from Vieques, was able to find gynecological services only in Juncos. To get to her appointments, she had to take her car on the ferry from Vieques to Ceiba and spend the night before the doctor’s appointment at her mother’s house in Río Piedras. The next day, she would wake up early and drive about 50 minutes to Juncos. Round-trip, the ferry alone costs around $30, not including gas for her car. As her delivery approached, the trips became more frequent.

“Fortunately, and because life worked out that way, we were able to take a little car I have across,” she recalled of the process of getting to each prenatal appointment, which required the sacrifice of saving money to transport the car. “There are people who travel in public transportation, sometimes while pregnant,” she added.

More Cesarean Sections and Interventions


A recent study in North Carolina linked maternity care deserts — including the lack of labor and delivery units and related services — to higher rates of cesarean sections, pregnancy complications, premature births and gestational diabetes.

Health professionals acknowledge that Puerto Rico has one of the highest cesarean-section rates in the world, with more than half of births performed through the procedure, even though the World Health Organization has recommended since 1985 that each country’s cesarean-section rate remain between 10% and 15% of births.

In Puerto Rico, figures from the Annual Vital Statistics Report point to an increase in cesarean sections. Between 2021 and 2023, the percentage of cesarean sections rose from 49.6% to 50.6%.



Puerto Rican women living in the United States have lower cesarean-section rates than women in Puerto Rico, according to the Centers for Disease Control and Prevention (CDC).

According to obstetrician-gynecologist and infertility specialist Nabal Bracero Serrano, many cesarean sections are performed to address complications that arise during pregnancy.

“We are aware of that high rate. We are constantly educating ourselves, looking for the best tools, both in hospital technology and in clinical management,” said Bracero Serrano, who organizes the annual Maternal Safety and Health Symposium to discuss maternal health issues in Puerto Rico with other professionals and how cesarean sections can be avoided.

Preliminary Increase in Maternal Deaths


Bracero Serrano began coordinating those symposiums to prevent maternal mortality and morbidity, issues in which he has not seen the decline he had hoped for in Puerto Rico.

In 2023, the Health Department’s Maternal Mortality Surveillance System identified eight deaths related to pregnancy, childbirth and the postpartum period. In 2024, preliminary numbers provided to the Gender Investigative Unit in March already pointed to 22 deaths.

“Not all cases are related to pregnancy, because there are deaths from motor vehicle crashes or homicide, and those are causes unrelated to pregnancy... The pregnancy-related ones are the ones we are looking at now,” said Sixto Javier Merced Rolón, program evaluator for the Family and Child Health Division.

Limited Collection of Data


The Health Department’s Maternal Mortality Surveillance System is a team of analysts and health professionals who identify maternal death cases, conduct interviews, call doctors and follow a CDC-directed protocol. The team includes seven nurses in each region, a clinical psychologist, an epidemiologist, a gynecologist and a committee of agency officials who must review mortality cases and issue recommendations to reduce them. Although the team’s priority is to “prevent maternal deaths,” efforts to consolidate it have been repeatedly interrupted.

Merced Rolón began counting maternal deaths in 2005. Although in the following years he had managed to form a team to collect maternal death statistics, the team fell apart when public employees were laid off between 2009 and 2010 after the implementation of Act 7 of March 9, 2009. That led Merced Rolón to push for the Maternal Mortality Epidemiological Surveillance System Act, which was signed in 2016, but no funds were allocated for the project. It was not until 2023 — seven years later — that they secured approval of a CDC proposal and received the funds with which they currently operate, through 2029.

Once the funds were awarded, the CDC required a statistical collection protocol that provided uniformity with U.S. states that also receive funding. As a result, he explained, maternal death numbers before 2023 cannot be compared with current figures.

“[The new protocol] has helped us a great deal, not only to standardize and have a more structured process, but also to improve the statistics, because the certainty of maternal deaths is much better than in previous years,” Merced Rolón said. He pointed out that it would be premature to speak of an increase in maternal deaths in Puerto Rico because current figures are not comparable with those from previous years, due to differences in data collection methods. He stressed that he has seen fluctuations, with increases and decreases, over the years. However, he does not know the cause.

“Until now, we have not had the opportunity to have a good data collection and analysis system. We only started in 2023... We need more time to be able to answer why [the number of deaths] fluctuates,” he said.

Even so, maternal deaths are the most important indicator to monitor in a declining maternal health system because most deaths from this cause are preventable, according to Texas A&M University researcher and midwife Jacquelyn Alvarado.

“Geographic location should not determine whether a woman deserves care or not. And I think that, in a country with so many resources and so much specialized knowledge, where a woman lives should not determine whether she survives pregnancy or not,” she said during a virtual conference of the American Association for the Advancement of Science.

Although her experience is tied to rural areas of the United States, Puerto Rico shares many of the travel and maternity care desert challenges the researcher described.



Calls for Government Action


The president of the Puerto Rico College of Physicians and Surgeons described the service deserts in Puerto Rico as a “crisis” driven by a decline in births and the exodus of specialists to the United States. He also criticized what he called the government’s lack of will to address it.

“The diagnosis [of the crisis] has been made, but there is no will on the part of the government [to address it] ... It does not come from the will of legislators or the executive branch to establish here that there is an emergency, a health crisis,” the cardiologist said.

He argued that — whether through a declaration of a state of emergency or legislation — the government must establish that a health crisis exists and lay out a plan to address it over the next five to 10 years. According to the doctor, that plan should include incentives for specialists to remain in Puerto Rico, shorter waits for physicians to receive their final licenses, and oversight of insurers’ physician contracting and payment rates.



Puerto Rico College of Physicians and Surgeons President Carlos Díaz Vélez.
Photo by Vanessa Serra Díaz | Centro de Periodismo Investigativo

“The College of Physicians, for its part, has been carrying out a campaign […] to clearly establish where the need for doctors is, and we have been fighting with the government because it is not being proactive on this,” he said.

Health Secretary Ramos Otero, meanwhile, called the statements that the government is not being proactive about Puerto Rico’s health crisis false.

“That is completely false. We definitely have a plan,” he said, before detailing that the plan includes incentives for specialists, access to telemedicine, promoting medical residencies in Puerto Rico and fostering centers of excellence to retain health professionals.

Although he noted that the need for more obstetric services “is a challenge,” Ramos Otero said he intends to consolidate about 30 laws into a single health professionals code that establishes clear rules for the Health Department's licensing boards. He also said he would work to speed up health plans' credentialing of doctors and process student loan repayments, and that he is in negotiations with the Financial Oversight and Management Board to promote additional tax incentives for health professionals.

“One single thing is not going to solve the problem,” he said.



Health Secretary Víctor Ramos Otero.
Photo by Brandon Cruz González | Centro de Periodismo Investigativo

When asked about the closure of labor and delivery units in Puerto Rico, Ramos Otero said permission must be requested before a unit is closed.

“I am very reluctant to authorize it [the closure of labor and delivery units], but some have had to be authorized... But there have been several additional closures that I have not authorized,” he acknowledged, citing as an example the labor and delivery unit at Hospital Pavía in Arecibo.

Between 2025 and 2026, the Puerto Rico Senate issued at least three negative reports on legislative measures aimed at investigating the closure of labor and delivery units, facilitating access to cesarean-section statistics and promoting action against obstetric violence.

The three bills were introduced in 2025 by Puerto Rican Independence Party Sen. María de Lourdes Santiago Negrón. Popular Democratic Party Sen. Ada Álvarez Conde served as co-author of the measure addressing obstetric violence, along with PIP Sen. Adrián González Costa, who is also listed on the measure regarding cesarean-section statistics.

Acevedo Cordero, the young woman from Moca, is grateful that her pregnancy and delivery unfolded without complications. She described the feeling of holding her baby in her arms as “the most wonderful experience in life,” while also calling for more nearby services to care for pregnancies and deliveries in Puerto Rico.

“I would love for the next time, if God blesses me with another child, there to be gynecologists closer by, labor and delivery units open closer by, so I don’t have to travel so far,” she said.

In her case, she did not have to leave her baby in the neonatal intensive care unit, or NICU, but she said she has friends who traveled every day from towns in western Puerto Rico to the labor and delivery unit in San Germán to visit and breastfeed their children.

““It would be super convenient to have labor and delivery units closer by,” she said.



Journalists Cristina del Mar Quiles, Génesis López Cruz, Camila Cobo Ortiz, Gabriela Dávila, Marta de Jesús, Mariela Fullana Acosta and Víctor Rodríguez Velázquez contributed to this report.

This translation was generated with the assistance of AI and reviewed by our editorial team to ensure accuracy and clarity.