Cruceros en el Viejo San Juan: ¿traen desarrollo económico local?

Los guías, operadores de transporte turístico, comerciantes y gestores culturales batallan por su sustento en la ciudad histórica, a veces en competencia con la industria de los cruceros, que se lleva una tajada de los recorridos.
26 de octubre de 2026
Barcos más grandes, menos ganancias: el negocio de los cruceros en el Caribe


El historiador y maestro de historia Rafael Capó García, que hace las veces de lazarillo por las calles adoquinadas del Viejo San Juan, cuenta a un grupo de periodistas que recorre la ciudad antigua datos que revelan una versión poco ortodoxa del enclave colonial.

“En el Viejo San Juan, el 20% de todas las residencias son Airbnb. ¡El 20%! Ese es el número más grande de Puerto Rico, excepto por la isla de Culebra”.

Capó añade algunos detalles que reflejan los cambios estructurales y culturales en la ciudad. "Todos los créditos contributivos de la Ley 60 se magnifican si tú inviertes en el turismo. Si tú quieres un 90% de exenciones del pago de contribuciones sobre los materiales de construcción, requiere que sea un proyecto 100% turístico. Si quieres un crédito de energía eléctrica, tu proyecto tiene que tener un elemento de turismo. Si haces algo de turismo, se magnifica, y eso ha creado en el Viejo San Juan una economía del visitante”.

Explica que él junto a su equipo de Memoria Decolonial contaron al menos 74 souvenir shops en la ciudad histórica y que más de 50 están en la Calle San Francisco y la Calle Fortaleza.

“Hay 74 souvenir shops en esta ciudad, que es pequeña”, dijo con un tono de asombro. “Contamos diez smoke shops [tiendas de fumar] todos en la Calle San Francisco y Calle Fortaleza. Todos venden lo mismo. Y contamos cinco tiendas de crema de esta gente que vienen y te atosigan, y te tocan y te dicen, "Come. Where you from?" y te llevan de la mano a la tienda. Le hablan nada más a los turistas”. En inglés.

La mayoría de los souvenirs son Made in China, los smoke shops, que no son parte de la cultura puertorriqueña, están generalmente vacíos, y las tiendas de cremas tampoco venden ningún producto local.

A unos pasos de la Catedral de San Juan Bautista, donde Capó le habla a los periodistas, una hilera de turistas sube por la Calle del Cristo.

Capó no es guía turístico, pero su organización educativa y sin fines de lucro Memoria Decolonial ofrece recorridos dirigidos a estudiantes, académicos o grupos de visitantes interesados en aprender, desde una mirada crítica, sobre la historia de la ciudad y de Puerto Rico. Visita los principales puntos de interés y monumentos del casco histórico como La Fortaleza, sus calles vecinas, e incluso el Paseo La Princesa y el Castillo San Felipe de El Morro. Y desde allí hace historias poco conocidas, contestatarias y contextualizadas con la actualidad de la realidad colonial de Puerto Rico.

La organización Puerto Rico Historic Building Drawing Society es una opción que presenta al turista la ciudad amurallada.
Foto suministrada

Entre los sectores que dependen de la industria de cruceros que anclan en el Viejo San Juan está el de los recorridos turísticos. Pero los tours que comúnmente se ofrecen a los cruceristas dan una imagen idealizada de la Isla “porque procuran no incomodar y, por lo tanto, no se habla del racismo y el colonialismo que ha estado ligado a la historia de Puerto Rico”, dice Capó.

“Nosotros no trabajamos con los turistas de cruceros”, destaca el historiador. Lo decidió así para evitar exponer a su equipo a fricciones con turistas que reaccionen incómodos por el contenido que ofrece Memoria Decolonial, que expone críticamente los temas de las colonizaciones española y estadounidense.

Un estudio de la Asociación de Cruceros de Florida y el Caribe (FCCA), la entidad que agrupa a los componentes de la industria de los cruceros en el Caribe, indica que Puerto Rico es el lugar del Caribe donde menos cruceristas compran excursiones, empatado con Cayo Hueso, con apenas $42 en promedio por crucerista.

Una investigación del Centro de Periodismo Investigativo (CPI) encontró que mientras el Viejo San Juan y sus habitantes absorben los costos y la presión del creciente turismo de cruceros, una parte importante del negocio generado por esos visitantes se queda en las propias líneas de cruceros o en un par de operadores turísticos que son incentivados por el Gobierno.

Ser guía en el Viejo San Juan


Juan Rampolla Nieves es socio de San Juan Happy Tours, un operador turístico en el Viejo San Juan. Transporta turistas a puntos de interés en la ciudad histórica donde se concentra la mayoría de los cruceros en Puerto Rico. Cobra de $30 a $75 por persona. Gran parte de sus clientes son cruceristas que llegan sin reservación previa.

Sin embargo, los tours no son su único sustento. Rampolla tiene otros dos empleos. Le resulta “cuesta arriba” competir contra los operadores turísticos más grandes que reciben incentivos contributivos al vender sus recorridos a través de las líneas de crucero.

Hasta el año pasado, los operadores turísticos locales EcoQuest, Rico Sun Tours, Tour Coop y United Tour Guides recibieron beneficios contributivos bajo el Código de Incentivos de Puerto Rico. Uno de los beneficios recibidos fue un dólar por cada pasajero que compró una de sus excursiones en el crucero que los trajo. Los operadores turísticos pueden contratar directamente con las líneas de cruceros para ofrecer excursiones y transporte en los muelles.

De 2022 a 2025, estos cuatro operadores turísticos obtuvieron sobre $365,000 en incentivos contributivos, según la Compañía de Turismo de Puerto Rico (CTPR). Sus servicios no se limitan a recorridos en la ciudad histórica, sino que ofrecen excursiones guiadas a otros sitios de interés como El Yunque, en Río Grande, y la Destilería Bacardí, en Cataño.

De estos cuatro, United Tour Guides, Tour Coop y Rico Sun Tours tienen al Viejo San Juan en sus ofrecimientos de recorridos. EcoQuest cesó operaciones este año y no tenía este ofrecimiento.

La Compañía de Turismo tiene dos requisitos principales para que una empresa pueda recibir incentivos contributivos, según Reimarie Carrero, oficial de prensa de la agencia. El primero es contar con una aprobación de Turismo para ofrecer excursiones o servicios de transportación turística en los muelles. El segundo es que la empresa sea contratada directamente por las compañías de barcos cruceros para ofrecer sus servicios.

“La CTPR en su misión de desarrollo de destino facilita la comunicación entre los nuevos operadores y las líneas de cruceros con el propósito de expandir la oferta de excursiones, mas no participa directamente de ninguna negociación. De igual forma, operadores interesados son invitados a entrenamientos periódicos auspiciados por la CTPR para lograr los estándares necesarios para contratación directa con los cruceros”.

Sin embargo, negociar con los cruceros, “no es un camino que está abierto para todo el mundo”, advirtió Alexandra N. Sánchez Soto, dueña de My Puerto Rico Tours.

La empresaria explicó que los guías turísticos, más aún los especializados en recorridos a pie, no pueden vender sus servicios en el puerto a menos que estén subcontratados por compañías autorizadas por la agencia de gobierno. Esto los obliga a depender de sus redes sociales, páginas web o de que pasados clientes los recomienden para encontrar nuevos turistas.

De acuerdo con Jorge Luis Echevarría, fundador de una compañía de tours y transporte turístico, es prácticamente imposible contratar con las líneas de cruceros y acceder a los incentivos contributivos debido a que se requieren unos seguros que son extremadamente costosos. Esto se suma a otras licencias y autorizaciones requeridas por el Estado.

Los operadores y los guías turísticos están regidos por un reglamento. Los operadores no tienen que ser compañías, sino que pueden ser guías turísticos que se agrupan y solicitan ser certificados por la CTPR y el Negociado de Transporte y Otros Servicios Públicos para, además, ofrecer transportación turística. Los guías tienen que estar certificados. Pueden trabajar por cuenta propia o mediante un operador turístico. Si bien a los guías turísticos se les exige estar certificados para ofrecer sus servicios, los operadores turísticos pueden contratar de manera ocasional a guías que no estén certificados, siempre y cuando cuenten con un permiso especial.

Los guías turísticos independientes que no pueden negociar con los cruceros dependen de los viajeros que no hayan contratado servicios con cualquiera de los otros cuatro operadores antes de bajarse del barco o de que los operadores los contraten cuando los necesiten.

Hasta julio de este año, había 429 guías turísticos registrados en Puerto Rico, según la Compañía de Turismo.

Guías turísticos venden sus recorridos a cruceristas recién llegados al Viejo San Juan.
Foto por Brandon Cruz González | Centro de Periodismo Investigativo

Humberto Fumero Agosto, un guía turístico en el Viejo San Juan, contó que ofrece recorridos principalmente a turistas que llegan en avión y que se hospedan en la ciudad antigua, y también a los que viajan en crucero y a algunos clientes corporativos. “Muchos de los cruceros ya prevenden sus excursiones y tienen ya sus suplidores o tour-operadores”, explicó.

Fumero dijo que los operadores turísticos a veces lo subcontratan para proveer servicios a sus clientes de cruceros. Cuando trabaja por cuenta propia, encuentra clientes en plataformas como GetYourGuide, Viator y Civitatis. El guía turístico factura de $30 a $50 dólares por persona, si es por su cuenta, a diferencia de cuando trabaja con los operadores turísticos, que cobra por hora. Esencialmente genera lo mismo de ambas maneras debido a que a veces trabaja con los operadores, y otras de manera independiente.

Por su parte, Debbie Molina Ramos ha sido guía turística por casi tres décadas. Sin embargo, hace unos años se mudó a la zona oeste del País, aunque todavía ofrece servicios ocasionalmente en el Viejo San Juan. Similar a Fumero, cobra $50 por persona cuando el recorrido es en la ciudad. La mayoría de sus clientes la llaman por sus años de experiencia en el mercado y porque encuentran su información de contacto en la web.

En su caso, opera de manera independiente y no necesita de operadores turísticos como intermediarios. Este es su único empleo, y aseguró al CPI que “vive bien” con lo que genera.

De acuerdo con el estudio de la FCCA, el 34% de los cruceristas en tránsito en Puerto Rico compraron al menos un recorrido turístico en 2024. De esos, 67% lo hizo directamente por medio de la línea de cruceros, 28% a través de una agencia de viaje y el 5% restante lo contrató ya en tierra.

La mayoría de los turistas “compró sus excursiones directamente a las líneas de cruceros. Estas, a su vez, retuvieron una parte del precio cobrado en concepto de tarifa de gestión o comisión por ventas”, según el estudio.

Ese es el caso de María Alexandra Pla, dueña de la compañía Colonial Adventure at Old San Juan. Desde 1995, ofrece excursiones a cruceristas en el Viejo San Juan y tiene contratos con líneas de cruceros. Se especializa en recorridos a pie por la ciudad antigua, que, por lo general, es lo más buscado por visitantes que estarán pocas horas en la Isla.

El precio varía según el contrato entre el operador turístico y la línea de crucero, explicó. En su caso, no ofrece transportación turística, como las otras compañías que reciben incentivos contributivos.

“Nosotros lo que hacemos es un precio neto, y el barco, la mayoría de ellos, lo duplican o lo triplican”, dijo la empresaria.

Samuel De La Rosa Padilla, propietario de MVP Tours Puerto Rico, que ofrece servicios mediante los cruceros cuando hay excedente de pasajeros en el puerto, y a los cruceristas de manera directa, indicó que las empresas de barcos se echan al bolsillo aproximadamente el 60% de las ganancias. Este estimado fue validado por otros tres operadores turísticos.

“Es una competencia desleal”, lamentó De La Rosa Padilla. “Ellos están arriba [las grandes compañías de transporte turístico], ellos son los que están con el cliente, ellos son los que arrebatan al cliente cuando llega… Nosotros, para poder lidiar con el cliente que sobra, porque nosotros lidiamos con los que no compran la excursión dentro del barco… Es un poco tedioso y cuesta arriba”.

Dijo que se suscita muchas controversias con las empresas de cruceros “porque ellos venden a un precio arriba y nosotros básicamente vendemos la misma excursión por mucho menos precio”.

Los residentes han denunciado el uso de escúters en la ciudad histórica.
Foto por Brandon Cruz González | Centro de Periodismo Investigativo

La joya de la corona no está bien conservada


La arquitectura del Viejo San Juan es uno de los mayores activos de Puerto Rico que atrae turistas de todo el mundo, quienes admiran su belleza sin necesariamente conocer su pasado colonial.

De acuerdo con Karen Garnik, portavoz de Discover Puerto Rico, la infraestructura de la ciudad amurallada tiene una percepción positiva del 78%, y sus fuertes históricos gozan del 88% del favor de los turistas, con El Morro como la atracción turística más mencionada por los cruceristas en el Caribe.

Agregó que la mayoría de los cruceristas optan por recorridos culturales e históricos en la ciudad en lugar de ir de playa o practicar deportes acuáticos.

“El Viejo San Juan no solo sustenta la economía de cruceros”, aseguró Garnik. “Cada dólar proviene de un patrimonio que aún perdura”.

Pero aunque la percepción positiva de los turistas hacia el Viejo San Juan proviene precisamente de su carácter único residencial e histórico, ese patrimonio no se está conservado adecuadamente, según denuncian viejosanjuaneros como Vanessa Droz.

“Las cosas han cambiado. Hace quizá 20 o 30 años todavía la gente se regía por las exigencias del Instituto de Cultura Puertorriqueña para la restauración de las propiedades. Hoy en día eso no vale dos centavos”, comentó Droz. “Todo el mundo hace aquí con los exteriores y con los interiores de las propiedades lo que quiere porque no hay nadie, ni siquiera la Oficina Estatal de Conservación Histórica, que intervenga con esas gestiones para que la ciudad se conserve… lo que se supone que sea una zona histórica: la conservación, la rehabilitación, la reconstrucción”, añadió.

El Viejo San Juan ha sufrido una pérdida poblacional acelerada en los últimos años.
Foto por Brandon Cruz González | Centro de Periodismo Investigativo

El CPI ha documentado además el peso que pone en la infraestructura pública la llegada continua de cruceros, en detrimento de los residentes del Viejo San Juan. Problemas como la congestión vehicular, la baja presión de agua, la falta de baños públicos y las calles deterioradas son algunos síntomas de que el aumento del 11% en la llegada de cruceros en la pasada década sobrepasa los recursos de la ciudad y su comunidad.

La excesiva comercialización de la ciudad, según los turistas se acercan a los muelles, incluso genera una percepción negativa del 40% debido a que pierde su carácter histórico. Y los visitantes asignan una percepción negativa del 60% a las calles adoquinadas maltrechas porque, dijeron, agravan los problemas de movilidad, particularmente entre los visitantes de edad mayor o con diversidad funcional. También hubo un 52% que se quejó de la aglomeración, en especial en días con múltiples cruceros en el muelle, de acuerdo con los datos de Discover Puerto Rico.

Opiniones mixtas entre trabajadores de la cultura y comercios


Elisa Sánchez Torres, administradora de la Casa Estrecha en la Calle Tetuán del Viejo San Juan, explicó que su espacio histórico se nutre principalmente de turistas que se hospedan en la ciudad tras viajar en avión.

“Casi siempre [la gente de los cruceros] ellos vienen con un tour prepagado, donde hay unas compañías que tienen un monopolio que cuando se bajan los turistas, cuando llegan los cruceros hay… compañías grandes que se dedican exclusivamente al turismo en el Viejo San Juan”, narró Sánchez.

“Como la Casa Estrecha es uno de esos destinos en los que ellos paran, conversan y hacen [cuentan] la historia de la casa, todos se colocan frente a la entrada... y en mi caso me afecta [porque] constantemente hay gente parándose, hablando… Se toman fotos. Interrumpen el acceso”, añadió.

Sánchez contó que ha recibido cruceristas que se quejan del costo de la entrada, que es $10, y de los descuentos para residentes.

En el estudio de la FCCA, la actividad preferida de los cruceristas son los recorridos turísticos, en los que a veces se incluyen paradas en centros culturales.

María Ángela López Vilella, directora ejecutiva del Museo de las Américas en el Cuartel de Ballajá, al norte de la ciudad, dijo que los turistas representan casi la mitad de los visitantes del museo. En sus más de tres décadas de labores, ha notado que no hay resistencia de parte de los cruceristas a pagar la tarifa de entrada, y destacó que, en su mayoría, llegan al museo por cuenta propia y no en excursiones.

La gestora cultural mencionó que los operadores turísticos ofrecen recorridos a las afueras de la ciudad, lo cual limita las ganancias económicas dentro de la ciudad amurallada.

“No nos beneficiamos de esas excursiones”, dijo. “En un momento dado nos incluyeron como parte del recorrido. Pero ahora simplemente pasan y dicen [a los cruceristas] dónde estamos”.

Turistas escuchan sobre la historia de Puerto Rico durante un recorrido en el casco histórico.
Foto por Brandon Cruz González | Centro de Periodismo Investigativo

Los comerciantes del Viejo San Juan indicaron que parte de sus ventas provienen de cruceristas que compran sus productos, independientemente estén o no en un tour, a la vez que reciben residentes y viajeros que balancean sus finanzas cuando hay pocos cruceros.

La segunda actividad de mayor preferencia para los cruceristas en el Caribe, con un 42%, es comprar joyas, relojes y ropa. Es también el renglón en el que más gastan, para un total de $268 por pasajero, según el estudio de la FCCA. Ingrid Jeffs, dueña de la tienda de sombreros Olé Puerto Rico en la Calle Fortaleza, dijo que sus ventas dependen principalmente de los turistas, pero no exclusivamente de los que llegan en crucero.

“Puede haber un día en que haya solamente un crucero o no haya ningún crucero, y a mí me va excelente”, contó la comerciante. “Yo no cierro la tienda porque no hay cruceros. Yo siempre voy a abrir porque hay gente de hotel”. En la ciudad amurallada hay al menos 16 alojamientos turísticos como hoteles, casa de huéspedes y bed and breakfast, según el Registro de Hosteleros de la Compañía de Turismo, y se promocionan unos 710 alquileres a corto plazo, según datos de Airbnb. Los alquileres a corto plazo tienden a publicarse en múltiples plataformas, incluyendo Vrbo y Booking, entre otras.

Josian Emanuelli Fortuño emprendió su negocio tras años en múltiples industrias.
Foto por Brandon Cruz González | Centro de Periodismo Investigativo

El 31% de quienes zarpan al Caribe en crucero, una vez se encuentran en su destino, compran artesanías y souvenirs, según los datos de la FCCA. Esta es la cuarta actividad favorita de este tipo de clientes. Josian Emanuelli Fortuño, propietario de la galería de arte CAOS Art Gallery, vende piezas artísticas en la Calle Fortaleza. Quienes más compran sus obras son los boricuas, no los extranjeros, asegura.

“Siempre ayuda cuando hay [cruceristas]”, dijo, a la vez que observó que sus pinturas captan más el interés de los locales.

En promedio, los cruceristas no gastan más de $25.78 en comida y bebidas por destino, según la FCCA. Por lo menos el 38% aprovecha su estancia en la Isla para degustar la gastronomía tradicional.

Karen Clark Cortés, propietaria del restaurante Rincón Ibérico en el Viejo San Juan, dijo que la mitad de sus clientes son turistas que de antemano han buscado su negocio en las redes sociales y llegan allí porque les interesa su menú. Por lo general compran postres, bebidas o comida rápida puertorriqueña en lugar de platos principales, porque comen en los cruceros.

“Nosotros recibimos, aparte de los que vienen walk-in, un tour casi diario que nos trae gente a degustar nuestros platos”, mencionó Clark.