Décadas después de que sustancias químicas tóxicas fueran encontradas en la barriada Esperanza, la EPA anunció que la contaminación ya no representa un peligro en tierra e inició una investigación sobre su alcance en el agua. En medio de la descontaminación de la zona y su reconstrucción, los guaniqueños se organizan.
Ni el municipio ni las agencias federales o locales han tomado medidas para evitar la pesca recreativa y educar a la ciudadanía sobre los riesgos de consumir especies de este cuerpo de agua.