Cuando supe que hubo un intento de intimidar a mis fuentes porque se expresaron sobre un asunto que investigué y que afecta directamente a cientos de miles de pacientes en Puerto Rico, pensé: ¿Cómo es posible que una empresa llegue a tal extremo para evitar que se hable de su situación financiera?
Pese a los altos costos de los tratamientos de enfermedades complejas y la enorme necesidad económica de la población, el Gobierno reparte los fondos de manera arbitraria y opaca.