Handing over a home because you can’t afford it, living in a hotel, or even in a car due to the high cost of housing. This is the reality for some Puerto Ricans who moved to the Sunshine State in search of better opportunities, only to end up facing eviction.
Entregar una casa por no poder pagarla, vivir en un hotel o incluso en un carro debido al alto costo de la vivienda; esta es la dura realidad de muchos puertorriqueños que enfrentan desahucios en el llamado ‘Estado del Sol’.
Cuando empezó a aclarar el cielo, a eso de las 6:30 de la mañana del jueves, Madeline Colón y su esposo, Flor Colón, decidieron ir a ver cómo estaba su casa en Shadow Brook Lane, en la comunidad de Palmetto, al oeste de Florida. “Fue la noche más horrible de mi vida”, así describió el embate del huracán Milton.
Árboles caídos, calles inundadas y casas destrozadas conformaron su panorama rumbo a su hogar. Fue lo que dejaron los vientos de hasta 120 mph de Milton, cuyo ojo entró a Florida, Estados Unidos, en la noche del miércoles por la zona de Sarasota. La cifra de muertos asociados al ciclón ya sobrepasa la docena.
Su casa sobrevivió la tempestad. Pero la mayoría del vecindario, no.
Después de siete años en los que recaudó casi $20 millones a nombre de las víctimas de la masacre ocurrida en la discoteca gay Pulse, la fundación se desvaneció sin cumplir la promesa de un memorial.
After seven years in which it raised nearly $20 million on behalf of the victims of the Pulse gay nightclub massacre, the foundation folded without fulfilling the promise of a memorial.