El propuesto proyecto residencial de lujo Esencia ha sido mercadeado como una ciudad cosmopolita a lo largo de tres millas de playa en Cabo Rojo, rodeada de “colinas, mar y costa”.
Three Rules Capital, su firma desarrolladora, tiene un catálogo de imágenes de las cientos de cuerdas de terreno de alto valor ecológico que modificarán como parte del enclave de lujo. Aunque el proyecto no ha recibido todos los permisos necesarios para su construcción, sus proponentes ya buscan compradores para sus apartamentos y propiedades, con precios que inician en casi $2 millones y pueden sobrepasar los $20 millones.
Sin embargo, la privilegiada ubicación del proyecto —su principal gancho comercial— se ha convertido en una limitación para su viabilidad hídrica.
Expertos en geología, hidrología e ingeniería entrevistados por el Centro de Periodismo Investigativo (CPI) coincidieron en que el calor, la baja precipitación y la alta concentración de sal en las reservas de agua subterránea en los terrenos del proyecto limitan las posibilidades del proyecto de abastecerse de agua sin afectar el suministro a cientos de miles de residentes en el suroeste de Puerto Rico, incluyendo Cabo Rojo, y sin menoscabar los manglares, bosques, lagunas y playas que han sido vitales en el mercadeo de Esencia.

Foto por Jorge Ramírez Portela | Centro de Periodismo Investigativo
Cabo Rojo es una de las zonas más secas de Puerto Rico, indican quienes estudian el recurso del agua en la Isla. Apenas caen 45 pulgadas de lluvia en promedio al año entre el área sur y suroeste, según un análisis de los datos de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos, mientras el promedio en el resto de la Isla es de unas 66 pulgadas de lluvia al año (NOAA en inglés). En los meses de poca lluvia, el promedio fluctúa, explicaron los expertos al CPI. En el futuro, también podría reducirse debido al cambio climático.
El desarrollador de Esencia ha reiterado que operarán de manera independiente a la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA), el Distrito de Riego del Valle de Lajas y los múltiples embalses en el área. Sin embargo, en papel, no han descartado que podría “viabilizarse” la conexión a la Planta de Filtración Betances.
Para salvaguardar su promesa de independencia de los sistemas públicos de distribución de agua, Three Rules Capital propone desalinizar agua de mar, en caso de que las otras alternativas de captación de agua de lluvia, extracción de agua mediante pozos del acuífero en el predio y reuso de aguas residuales producto de un desagüe en alegado desuso no sean viables.
Three Rules Capital planteó en su Declaración de Impacto Ambiental (DIA) ante la Oficina de Gerencia de Permisos que el proyecto necesitaría 1.25 millones de galones de agua potable diarios para satisfacer su demanda. En semanas recientes, el desarrollador dijo en un publireportaje que la demanda de agua sería más bien de 3.77 millones, más del doble de lo dicho en la DIA.
En Cabo Rojo, actualmente se consumen 4.45 millones de galones de agua potable diarios, estima el Gobierno de Puerto Rico.
Municipios, agencias de gobierno y legisladores han reiterado que el proyecto necesita demostrar que puede generar suficiente agua potable propia para operar de manera independiente sin depender del sistema de agua público.

Foto por Abimael Medina | Centro de Periodismo Investigativo
La Planta de Filtración Betances, en Cabo Rojo, de la cual se abastecería Esencia, está conectada con embalses que tienen una capacidad de almacenamiento limitada para suplir a los residentes en el suroeste, en parte, al estar sedimentados. Se nutre del Distrito de Riego del Valle de Lajas, el cual recibe agua de la Represa Loco en Yauco, que a su vez recibe descargas, por medio de túneles, de los embalses Lucchetti y Guayo, en Yauco y Adjuntas, respectivamente.
Cualquier consumo adicional que dependa de lo que ya produce la Planta de Filtración Betances pondría en jaque la seguridad hídrica de los más de 140,000 residentes de Sábana Grande, San Germán, Lajas y Cabo Rojo, que reciben agua de plantas de filtración conectadas al Distrito de Riego del Valle de Lajas, según comunicó al proponente la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE), quien administra los canales de riego.
El agua se agota
El desarrollador del proyecto Esencia encomendó unas pruebas de extracción de agua subterránea para determinar su disponibilidad para el proyecto, las cuales estuvieron a cargo de la firma de perforación de pozos de agua y servicios ambientales JS Drilling.
La firma instaló cinco pozos para extraer agua durante un día. Una vez concluido el ejercicio, los resultados arrojaron que apenas uno de los cinco pozos demostró ser viable para el proyecto. De acuerdo con el informe final, que fue realizado a finales del año pasado, solo extrajeron 110 galones de agua potable por minuto. Este monto equivale a 158,400 galones por día, casi una octava parte de los 1.25 millones galones de agua subterránea que necesitan para el proyecto.
El expresidente de la Junta Examinadora de Geólogos y la Sociedad Geológica de Puerto Rico, Oscar L. Fontán, advirtió que, para obtener el agua necesaria para el proyecto, el desarrollador tendrá que instalar no menos de diez pozos. No tan solo pozos para la extracción del líquido, sino pozos de respaldo, en caso de que cualquiera de los otros no funcione.
La instalación masiva de pozos en el acuífero, así sea virgen, como aseguran los proponentes, redundará en intrusión salina, en menos producción y en una disminución del nivel del agua, advirtió el geólogo. Lo mismo que encontró décadas atrás el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS en inglés).
“El acuífero está en un área pequeña, con un potencial de extracción limitado”, dijo Fontán. “Posiblemente, la sobreextracción [de agua] para el proyecto reduzca el tamaño del acuífero y afecte su calidad, hasta hacerla inutilizable y que tenga efectos sobre áreas bajo el proyecto y comunidades aledañas”, añadió el geólogo.
La explotación del recurso hídrico en los acuíferos en el Valle de Lajas puede afectar los pozos aledaños que se nutren de las mismas reservas de agua subterránea, según estudios del USGS. Los estudios también señalan que, por su cercanía a la costa, su alta concentración de sal y su baja capacidad de recarga, su sobreuso también puede aumentar la posibilidad de intrusión salina, o de que agua salada entrase a los acuíferos según se agota el agua dulce.

Foto: Ponencia de Three Rules Capital
Jobel Y. Villafañe Pagán, investigador, educador, hidrólogo y geólogo, teme que la extracción de agua mediante pozos para Esencia pueda crear un desbalance hídrico y hasta un desbalance en los ecosistemas, cuando el agua subterránea se redirija al proyecto Esencia.
El geólogo marino y exdirector de la Oficina de Recursos de Agua del USGS, Rafael Rodríguez Cruzado, cuestionó la metodología utilizada por Three Rules Capital para investigar la disponibilidad de agua.
“Solo un pozo resultó suficientemente productivo para una prueba de bombeo de 24 horas, con 110 GPM [galones de agua potable por minuto], equivalente a unos 158,400 galones diarios, apenas el 12.7% de los 1.25 MGD [millones de galones diarios] requeridos. Una prueba de esta duración tampoco demuestra que esa extracción pueda mantenerse de manera sostenible durante décadas, particularmente durante sequías y considerando la interferencia y el abatimiento que producirían múltiples pozos”, advirtió Rodríguez Cruzado.
El geólogo marino alertó que tampoco se han realizado los estudios necesarios para determinar los posibles efectos del uso del acuífero en otros usuarios y ecosistemas aledaños.
Tras la prueba hecha por el desarrollador, se confirma que el pozo identificado por la firma no solo carece de los galones de agua necesarios para suplir la demanda diaria del proyecto, sino que el agua que se extrajo del único pozo funcional tenía una concentración de cloruro equivalente a intrusión salina, bajo los parámetros del USGS.
Los agricultores del Valle de Lajas también han mirado con recelo la extracción de agua para el megaproyecto de lujo.
“Un proyecto como el propuesto representa una gran amenaza para el agua de uso agrícola en el Valle de Lajas y para aquellos que se sirven de este sistema para su agua potable”, advirtió en una ponencia Carlos Alfredo Vivoni Remus, miembro de la Junta de Directores del Frente Unido Pro-Defensa del Valle de Lajas. “Podríamos proyectar un incremento en las interrupciones de agua para uso doméstico, en el caso hipotético en el que se aumentaran las entregas de agua para satisfacer el hotel, las residencias, los campos de golf, el centro comercial y los restaurantes”, alertó el también agricultor.
Incierta la captación de lluvia
El Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA) advirtió en marzo del año pasado en una comunicación por escrito al desarrollador del proyecto que cerca del 85% de la lluvia que cae en Cabo Rojo se evapora y se pierde, por lo que no termina como fuente de recarga de los acuíferos. En periodos de sequía, especialmente en el futuro por el cambio climático, ese cuadro podría ser peor, advirtieron expertos entrevistados por el CPI.
“Nada más para tener una idea de cuán seco es [Cabo Rojo], mira un predio que tenga vegetación natural y lo que va a haber es vegetación seca y cactus en algunos puntos», dijo el profesor de geografía y medio ambiente en la Universidad de Texas en Austin, Carlos Ramos Scharrón.
Los acuíferos funcionan como esponjas, explicó el experto en hidrogeomorfología. Están compuestos por rocas por las que percola el agua durante extensos periodos de lluvia y humedad, los cuales son raros en el sur, razón por la que las expectativas de recarga de los acuíferos allí son mínimas.
Por las condiciones climáticas de la zona, Ramos Scharrón advirtió que el acuífero identificado por los proponentes de Esencia debe ser limitado. No únicamente en términos de abasto de agua, sino por su capacidad de recarga.
Además, según varios expertos, las construcciones del proyecto podrían afectar la impermeabilización de los terrenos. La impermeabilización ocurre cuando la superficie, al ser alterada mediante nuevas construcciones o modificaciones de terreno, pierde su capacidad de absorber agua. En el caso de Esencia, implicaría menos recarga para los acuíferos.
Para el ingeniero civil especializado en manejo hídrico, Luis Cruz Miranda, el desarrollador del complejo de lujo tendría que destinar prácticamente todos sus 1,504 acres de terreno para captar los 36 millones de galones de agua mensuales necesarios para el proyecto. Este escenario genera cuestionamientos de Cruz Miranda sobre las posibles modificaciones en la redirección de las escorrentías y la distribución del agua hacia los sistemas de drenaje para alcanzar el objetivo proyectado por el desarrollador.
Three Rules Capital ha indicado públicamente que impactarán solo el 25% de los terrenos del predio como parte del proyecto, equivalente a 376 acres. El DRNA, del otro lado, aseguró que su huella ambiental sería en realidad un 68% o 1,023 acres. Bajo ambos escenarios, los números presentados distan de lo necesario para la viabilidad hídrica del proyecto.
“El cálculo puede ser matemáticamente posible si una proporción muy grande del proyecto efectivamente contribuye a los sistemas de captación [de agua], pero no [se] demuestra que así ocurra”, analizó Cruz Miranda.
El desarrollador ha propuesto hacer charcas de retención dentro de 27 acres de terreno —lo mismo que mide el Parque Luis Muñoz Rivera en Puerta de Tierra, San Juan. Pero Cruz Miranda indicó que, para almacenar el volumen de agua necesario para el proyecto, las charcas de retención necesitarían tener una profundidad de no menos de cuatro pies. Explicó que las charcas deben estar en zonas donde reciban el volumen de agua necesario, por medio de escorrentías, para satisfacer la demanda del proyecto.
Los residentes de la región suroeste de Puerto Rico han alertado una y otra vez sobre las condiciones secas del predio donde se pretende construir.
“El municipio de Cabo Rojo es una de las regiones más secas de Puerto Rico y el Proyecto Esencia propone un desarrollo de lujo con 530 unidades hoteleras, 1,132 residencias turísticas, una escuela con 500 dormitorios y campos de golf, lo que representaría un consumo masivo de agua. Sin embargo, el sistema de agua en la región no tiene capacidad para suplir esta demanda, lo que requeriría nueva infraestructura o la desviación de recursos existentes, que sabemos no existen”, denunció Cristina Rodríguez, residente de San Germán, en una ponencia contra el proyecto durante las vistas públicas del pasado año.
El desagüe en alegado desuso
En su suplemento publicitario en los periódicos El Nuevo Día y Primera Hora, el desarrollador de Esencia aseguró haber identificado un desagüe en desuso en los predios del proyecto. La estructura recoge escorrentías agrícolas, aguas provenientes de las montañas, así como de desbordamientos en la red vial en el municipio. Pero según la AEE, la estructura no está en desuso, sino que forma parte del Distrito de Riego del Valle de Lajas.

Foto: Tomada del informe Anual 1958-59 del Departamento de Agricultura
El Distrito de Riego está bajo la custodia legal de la AEE. El agua que discurre por sus desagües fluye por la Laguna Cartagena y termina en el Refugio Nacional de Vida Silvestre de Cabo Rojo, así como en las bahías de Guánica y Cabo Rojo. Este complejo ciclo contribuye al funcionamiento del Refugio de Vida Silvestre Iris L. Alameda Martínez. De acuerdo con expertos consultados por el CPI, cualquier cambio a los flujos de agua superficiales y subterráneos, de darse el proyecto, podría redundar en efectos adversos en los ecosistemas y cuerpos de agua aledaños.
“El hecho de que parte del agua eventualmente se descargue hacia cuerpos de agua costeros no significa que ese caudal carezca de una función dentro del sistema hidrológico y de drenaje existente”, añadió Cruz Miranda.
“Antes de considerar una porción de estos flujos como fuente de abastecimiento, sería necesario determinar qué caudal está disponible después de considerar los usos actuales del sistema, las necesidades de drenaje y las variaciones hidrológicas estacionales”, dijo el ingeniero civil.
Cuesta arriba la desalinización de agua
En las vistas públicas sobre el proyecto en el Senado, las agencias de gobierno coincidieron en que la desalinización de agua de mar es la única alternativa viable para el abastecimiento de Esencia ante las condiciones hidrológicas de la zona.
Los proponentes dijeron en la vista que desalinizarán el agua de mar mediante ósmosis inversa. En sus informes previo a esa audiencia, habían dicho que “no se prevé la necesidad de construir una planta desalinizadora para proveer la demanda de agua potable del proyecto».
Three Rules sostuvo en el Senado que incluyeron en la DIA una planta de ósmosis inversa, con capacidad de desalinizar agua. El planificador Ariam L. Torres Cordero, de la Coalición Defiende a Cabo Rojo, dijo al CPI que esa alternativa no se incluyó en la DIA.

Foto: Suministrada
El Centro Caribeño de Tecnología para Energía Verde señala que la desalinización mediante ósmosis inversa requiere de 13 a 26 veces más energía que los sistemas de agua dulce, además, es costosa. En la isla caribeña de Antigua, por ejemplo, el costo por galón de agua desalinizada es cuatro a seis veces mayor al de agua superficial y agua subterránea, respectivamente, según expertos en manejo de agua.
La tarifa de agua desalinizada podría ser aproximadamente 10 a 20 veces mayor que la tarifa base de agua potable de la AAA debido a que necesitarán de tecnología y empleomanía especializada, dijo el biólogo marino y consultor especializado en tecnología hídrica, Carlos González Badillo.
González Badillo también indicó que el desarrollador tendrá que sopesar el saldo ambiental de la desalinización mediante ósmosis inversa, pues esta consiste en separar la sal del agua, lo cual genera un agua de desecho altamente salada (conocida como “salmuera”) que es descargada en cuerpos de agua receptores. Este remanente representa un riesgo ambiental para los organismos vivos en los ecosistemas acuáticos afectados al modificar su hábitat. En las inmediaciones de donde se construiría el proyecto, hay colonias de arrecife de coral y manatíes antillanos, los cuales se alimentan de hierba marina. Estudios científicos de instituciones académicas han encontrado que la salmuera tiene el efecto de reducir las poblaciones de microorganismos, crustáceos, hierba marina y coral.

