Ilegítimas las casas acreditadoras que degradaron bonos de la Isla, dice Stiglitz

"Las agencias crediticias fueron corruptas, no sabemos si lo son todavía".

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Joseph Stiglitz / Foto por  Joel Cintrón Arbasetti

Joseph Stiglitz / Foto por Joel Cintrón Arbasetti

Para el economista estadounidense Joseph Stiglitz las casas acreditadoras que degradaron los bonos del gobierno de Puerto Rico no tienen legitimidad para influir en la economía por la corrupción que han desplegado. Pero lo cierto es que siguen ejerciendo una gran influencia incluso después de la crisis de las subprime en 2008, antes de la cual, por citar solo un ejemplo, la casa acreditadora Standard & Poor’s dio alta calificación a hipotecas basura y a instituciones financieras fraudulentas como Lehman Brothers, la cual terminó en quiebra.

“Yo hubiera pensado que estarían totalmente desacreditadas, su habilidad para calificar debería estar descalificada”, declaró Stiglitz al Centro de Periodismo Investigativo (CPI) en su visita a Puerto Rico, invitado como orador oficial a la Conferencia Anual del Centro para una Nueva Economía (CNE).

Stiglitz fue el creador de un sistema de análisis de mercado basado en información asimétrica que le valió el Premio Nobel de Economía en 2001 y, como economista riguroso, tiene su explicación al fenómeno de la dependencia en las agencias crediticias.

“El punto es que mucha gente no puede hacer investigaciones por sí mismas, así que si quieres una respuesta fácil, si eres vago, tú vas a las casas acreditadoras. Las agencias crediticias fueron corruptas, no sabemos si lo son todavía. Pero tenemos documentación real de la corrupción de las agencias crediticias”, aseguró Stiglitz.

El economista observó además que es interesante el hecho de que hubo muy poca respuesta del mercado a la degradación de los bonos de Puerto Rico.

“Una posible interpretación de eso puede ser que no era noticia nueva. Que las casas acreditadoras digan que ‘no lo estás haciendo bien’, no le dice a nadie nada que no supieran”, comentó.

La metáfora del 1%

Desde que en 2011 comenzaron las protestas del movimiento M-15 de España y Occupy Wall Street en Nueva York en contra del descontrol empresarial y la evasión contributiva de los millonarios, la consigna del 1% más rico versus el 99% de la clase media y pobre no ha dejado de acosar la reputación de políticos, banqueros, corredores de bolsa, CEO’s y burócratas financieros a quienes se les acusa en parte por la debacle económica actual.

Ese mismo año, meses antes de que comenzaran las protestas en Wall Street Nueva York, apareció en la revista Vanity Fair un artículo titulado Of the 1%, by the 1%, for the 1% (Del 1%, por el 1%, para el 1%). En ese escrito, Stiglitz declaró que en Estados Unidos “el 1% de las personas se lleva un cuarto de los ingresos de la nación, una desigualdad que hasta los ricos lamentarán”. Ese artículo fue el germen de su último libro, El precio de la desigualdad: el 1% de la población tiene lo que el 99% necesita, el cual, durante la conferencia del CNE, muchas personas tenían en mano con la esperanza de conseguir un autógrafo de su autor.

“Cuando hablo del uno por ciento es una metáfora, es una forma de hablar de los extremos de la desigualdad. Pero lo que importa es que, con cualquier métrica que uses, se ve que el país (Estados Unidos) está mucho más dividido (en términos económicos) y eso es verdad a nivel del país y es verdad al nivel de las sub-unidades como Puerto Rico”, señaló Stiglitz al CPI.

Durante su presentación en la Conferencia del CNE en el Hotel Vanderbilt en Condado el pasado viernes, también habló sobre política industrial, estrategias cívicas y sociedad del conocimiento, ante un público compuesto por empresarios, estudiantes y miembros de diversas organizaciones cívicas.

Allí Stiglitz enfatizó en que la acumulación y la difusión del conocimiento juega un rol principal en la economía actual y que la mayor parte del crecimiento económico de los últimos años se debe a cambios en la tecnología.

Sobre ese aspecto, Sergio Marxuach, director de política pública del CNE, advirtió que “la economía basada en el conocimiento no funcionará en una sociedad cerrada y poco transparente, donde se le teme al cambio, a la innovación, a hacer las cosas de manera diferente, se desperdicia el talento de miles de personas víctimas de la discriminación y la marginalización social y se utiliza el poder gubernamental arbitrariamente”.

Durante su ponencia, Marxuach preguntó al público: ¿es Puerto Rico una sociedad abierta?

“A primera vista uno podría decir que sí. Tenemos una constitución relativamente liberal que era de avanzada en su época, tenemos elecciones cada cuatro años. Tenemos una universidad pública que recibe subvención anual por fórmula del presupuesto del gobierno de Puerto Rico, eso no es así en muchas partes del mundo, y tenemos también lo que alegadamente es una sociedad de ley y orden, aunque a veces hay más leyes que orden en Puerto Rico”, contestó Marxuach.

No obstante, el economista invitó a mirar más a fondo nuestra situación para darnos cuenta de que tal vez no vivimos en una sociedad abierta donde pueda funcionar la economía basada en el conocimiento.

“Desafortunadamente, más de 500 años de colonialismo han producido una larga historia de dependencia gubernamental, clientelismo político, persecución y vigilancia ilegal de grupos políticos y organizaciones políticas, el uso repetido de la fuerza para reprimir el derecho a la libre expresión, para perseguir a diversas comunidades marginadas, niveles alarmantes de corrupción gubernamental e impunidad oficial. También tenemos una gran experiencia y una larga historia de paternalismo gubernamental. Son poco transparentes, conseguir información es bien difícil, el gobierno tiende a desalentar muchas veces la acción comunitaria independiente, y a fomentar patrones de dependencia e interacción basado en relaciones de dependencia y patronazgo político”, apuntó Marxuach.

El resultado de todo esto, según su análisis, es que muchas organizaciones del sector civil y privado han sido capturadas por estructuras político partidistas y operan en función de esos intereses.

“Esto no significa que no haya organizaciones que han logrado llevar proyectos de política pública exitosamente, como la Ley 54 y los derecho de las mujeres, las organizaciones ambientales, el movimiento de la comunidad LGBT, entre otras. Pero la norma en Puerto Rico es que este tipo de acción cívica no es un componente esencial de nuestra sociedad, es algo que ocurre puntualmente dependiendo del asunto que se quiera traer, pero no está organizado”, concluyó.

La iniciativa presentada por el CNE para empezar a lidiar con estos problemas fue “re- balancear” la relación entre la ciudadanía y el poder gubernamental, a través de la capacitación cívica para lograr la equidad y la justicia social, la transparencia, al acceso a la justicia y los derechos civiles.

Luego de las presentaciones de Stiglitz y Marxuach, hubo un conversatorio con miembros de diferentes organizaciones que el CNE invitó a colaborar para atender precisamente problemas como el acceso a la justicia y la transparencia gubernamental, luego de recibir una subvención de 1.9 millones de parte de la Open Society Foundation.

Entre ellos estuvo William Ramírez; abogado y director de la Asociación Americana de Libertades Civiles, Efrén Rivera; abogado y catedrático de la Escuela de Derecho de la Universidad de Puerto Rico, Miguel Soto-Class; presidente del CNE, Oscar Serrano, periodista y abogado y co fundador del Centro de Periodismo Investigativo, Deepak Lamba-Nieves, director de investigación del CNE y Mariluz Jiménez, representante de la Clínica de Asistencia Legal de la Escuela de Derecho de la UPR.

  • Gil Lopez

    Excelente escrito, pero la barrera principal para superar esta crisis amplia es la politización excesiva del poder ejecutivo y el poder legislativo a la hora de tomar las decisiones criticas de esta país.

  • Jorge Cruz Velazquez

    Una pena no haber asistido a esa actividad.m

  • Awilda Ortiz

    DIABLO TENIA QUE VENIR ESTA PERSONA DE AFUERA PARA QUE ESTOS PUERTORRIQUEñOS, CREYERAN, LO QUE POCOS DECIAMOS, QUE ESTAS CASAS NO TENIAN NINGUNA CREDIBILIDAD, PORQUE ACTUARON DE MANERA CORRUPTA ANTERIORMENTE