Cuatro empresas han propuesto comprar por separado la totalidad de la AEE

La fiebre por el mercado energético tras el huracán María ha sido tan alta que tres empresas se han ofrecido por separado para comprar la totalidad la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE). Francisco Rullán, director ejecutivo de la Oficina Estatal de Política Pública Energética (OEPPE), confirmó la información al Centro de Periodismo Investigativo, pero no quiso revelar los nombres de las compañías, porque alega que aún están en negociaciones para dar servicios al gobierno. Aún así, Rullán aceptó que una cuarta corporación comunicó, antes del fenómeno atmosférico, que estaba interesada en adquirir la AEE: la tejana Sunnova. Esta empresa se encuentra inmersa en un forcejeo con la corporación pública, porque considera que la AEE le ha torpedeado sus negocios de alquiler de sistemas solares en las residencias de Puerto Rico. Sunnova está siendo cuestionada por clientes que alegan que no ha cumplido sus promesas de tarifas más bajas, y por que sus equipos renovables dejaron de funcionar tras el huracán, por carecer de baterías, según una investigación del CPI.

El huracán María destapa el fracaso de la mayoría de los paneles solares en Puerto Rico

A pesar de que las placas solares resistieron las ráfagas del huracán María en su techo, Madeline Batista no podía prender bombillas, ni la nevera, ni los enseres que necesitan electricidad. El sistema fotovoltaico, instalado en su casa en el pueblo de Naguabo por la empresa Sunnova, dejó de funcionar. Estaba conectado a la misma red de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) que destruyeron los vientos huracanados. En las montañas de Adjuntas, mientras tanto, la organización comunitaria Casa Pueblo seguía prendida. Vecinos buscaron auxilio en las instalaciones de esa entidad, la única que tenía electricidad en el casco urbano durante la emergencia.

Pueblo en la montaña no se levanta a tres meses del huracán

Barranquitas todavía mece al temporal en su cuna como si fuera uno de sus próceres. Su altura de 2,200 pies en la Cordillera Central, provocó que allí se sintieran vientos de más de 160 millas por hora desde la noche del martes 19 de septiembre hasta la mañana del jueves 21. La ruta gastronómica del municipio de la montaña, conocido como la Cuna de los Próceres, se quedó sin sabor tras el golpe del huracán María. Restaurantes para el tradicional chinchorreo como El Granero (antes Vaca Brava), La Vecindad del Chavo, Los Aviones, El Andante, Kmilas Bakery y otros que aportaban al turismo y la economía del pueblo, cerraron sus puertas luego del paso del huracán y no han podido reabrir a más de 100 días del episodio. “Nos encantaría abrir nuevamente, pero fueron demasiadas las pérdidas y no contamos con el potencial económico para reabrir”, lamentó Ivy Berríos, quien junto a su esposo administraba el restaurante familiar El Granero, que se distinguía por su estructura temática de una granja, ubicado en la comunidad Maná del barrio Barrancas.

Refugiados por el huracán María llegan a albergues infrahumanos en Nueva York

Cuando Nellyan Velázquez y su hija de tres años partieron la mañana del 8 de diciembre desde Puerto Rico hacia Nueva York, no sabían cuál sería su destino. Lo supieron después de la medianoche, luego de una larga espera en el edificio del Prevention Assistance and Temporary Housing (PATH) en el Bronx, a donde a esa hora llegó una guagua escolar que las llevó a Brooklyn. Allí pasaron la noche, en un edificio sin elevador, el cuarto “súper asqueroso”, los mattress sin sábanas. Nellyan ni siquiera recuerda la dirección. Llegaron a las 2:00 am, dormidas.