Foro mundial sobre el cambio climático sin buenas noticias para PR y otras islas

El COP25 se quedó muy corto, dicen los participantes, quienes responsabilizan por eso a los países grandes

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Manifestantes protestan en las afueras del COP25 hace una semana.

Foto por Freeman Rogers | Centro de Periodismo Investigativo

MADRID — Ninguna delegación de Puerto Rico participó en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático en Madrid, pero las decisiones tomadas durante la accidentada conferencia de dos semanas que terminó el domingo podrían significar un desastre para el territorio si los Estados Unidos y un puñado de otros países grandes no cambian sus estilos, dijeron las naciones isleñas.

“Los grandes contaminadores y los países que producen más emisiones de carbono no quieren asumir la responsabilidad o el liderazgo”, dijo Ramón Cruz, un experto puertorriqueño en cambio climático y relaciones internacionales y vicepresidente del Sierra Club. “Estamos viviendo los efectos de la emergencia climática y no están enfrentando el problema”.

Como territorio, Puerto Rico — que fue catalogado como el país que más sufrió por los eventos extremos de 1999 a 2018 en el Índice Global de Riesgo Climático 2020 — no tiene derecho a  enviar su propia delegación a participar en las negociaciones anuales que se consideran cruciales.

“Es muy difícil para nosotros participar de forma real en esto porque estamos representados técnicamente allí por los Estados Unidos, y a los Estados Unidos no podría importarle menos Puerto Rico”, dijo Cruz.

Bajo el presidente Donald Trump, agregó, Estados Unidos obstaculizó el progreso en las conversaciones a pesar de que planifica retirarse el año que viene del histórico Acuerdo de París 2015, que compromete a las naciones del mundo a trabajar para controlar las emisiones de carbono lo suficiente como para reducir el calentamiento global a 1.5 grados centígrados.

“Fue realmente lamentable que la administración Trump pusiera tantas trabas al proceso a pesar de que no quieren involucrarse”, dijo Cruz. “No quieren formar parte y no están permitiéndole a nadie que cumpla sus compromisos”.

Sin embargo, él piensa que la posición de Puerto Rico se reflejó en las islas soberanas que fueron muy elocuentes en las conversaciones de este año. A lo largo de la conferencia, la Alianza de los Pequeños Estados Insulares cabildeó con fuerza por nuevos compromisos para reducir las emisiones de carbono que causan el calentamiento global y para aumentar el financiamiento para los países más pobres que son los primeros en afectarse por la crisis. Sin embargo, el resultado se quedó corto en cuanto a lo que se necesita para cumplir con los objetivos del Acuerdo de París 2015, dijeron.

“Según la COP25 llega a su fin y las islas navegan entre y más allá de las deslumbrantes relaciones públicas y las palabras de moda, estamos asombrados”, anunciaron las alianzas de 44 miembros el domingo, 15 de diciembre por la tarde en un comunicado. “Estamos horrorizados y consternados por el hecho de que no se tomara una decisión sobre cuestiones críticas, la escala de la inacción, los procesos ineficaces y el compromiso de algunas partes con la obstrucción y las posiciones regresivas contra la ciencia”.

Un objetivo principal de la conferencia era finalizar y adoptar el Artículo 6 del Acuerdo de París, estableciendo reglas para el mercado de carbono diseñado en parte para incentivar la reducción de emisiones al permitir que los países financien el trabajo climático en el extranjero a cambio de créditos en sus países de origen. Pero cuando la sesión plenaria final cerró con un tiempo récord de 44 horas de retraso, esa decisión fue pospuesta para la COP26 el próximo año en Escocia.

Cruz y otros representantes extraoficiales de la Isla estaban muy decepcionados por este resultado, pero dijo que un atraso es mejor que un mal acuerdo.

Otro objetivo de la conferencia era revisar el Mecanismo Internacional de Varsovia 2013, el marco de la ONU para abordar las “pérdidas y daños” sufridos por los países como resultado del cambio climático.

“Para las islas, todo el problema de la pérdida y el daño era extremadamente importante, y hubo algunos resultados mixtos — hubo al menos algún lenguaje bueno — pero al final hubo algunos aspectos clave como la gobernanza y, en última instancia, cuánto dinero habrá sobre la mesa, que no están ahí”, explicó Cruz.

Foto por Doel Vázquez | Centro de Periodismo Investigativo

Ramón Cruz

La Alianza de los Pequeños Estados Insulares (AOSIS en inglés) concurrió que faltaron compromisos de financiamiento climático.

“Agradecemos los cerca de $90 millones comprometidos con el Fondo de Adaptación en esta reunión”, declaró la alianza. “Pero adaptarse a [limitar el calentamiento global a 1.5 grados centígrado] cuesta muchísimo más. La pérdida y el daño es un problema existencial para los estados miembros de AOSIS. Varias islas en el Pacífico se han inundado. Se han perdido vidas”.

Muchos de los otros delegados, incluyendo el grupo de Países Menos Desarrollados (Least Developed Countries, o LDC en inglés), se hicieron eco de las preocupaciones de AOSIS.

“Hay una gran desconexión entre la urgencia que sentimos en casa y el ritmo de estas negociaciones”, dijo el presidente del LDC, Sonam Wangdi, después de la conferencia.

Y el domingo, la presidenta de la COP25, Carolina Schmidt, ministra de Medio Ambiente de Chile, reconoció: “No estamos satisfechos. Los acuerdos alcanzados por las partes no son suficientes”.

Durante gran parte de las conversaciones, las naciones isleñas y otros países culparon a un grupo de naciones grandes que, según dijeron, estaban reacias a avanzar con medidas suficientemente significativas, incluyendo los Estados Unidos, Brasil, Australia y Arabia Saudita.

Un punto de contención importante entre los que se resistían tenía que ver con asuntos sobre quién debería pagar por esa acción, de acuerdo con el negociador de AOSIS, Carlos Fuller: Algunas naciones ricas se mostraron reacias a aumentar el financiamiento, pero los países más pobres se negaron a reducir las emisiones sin compromisos que considerasen suficientes para ayudarlos a asumir el costo.

Dijo que hubo momentos cuando  los países más pobres parecían estar obsesionados con señalar el fracaso de sus contrapartes más adineradas de cumplir con los objetivos financieros del pasado.

El Acuerdo de París compromete a los países a proveer $100 mil millones anuales en financiamiento climático para el 2020. Debido a los debates sobre qué tipo de gasto debería contar el progreso hacia este objetivo no está claro, y muchos argumentan que está muy lejos.

La renuencia de los Estados Unidos de progresar causó resentimiento entre algunos delegados debido al plan del país para salirse del Acuerdo de París el próximo año bajo Trump, quien ha negado que los humanos estén causando el cambio climático.

Cruz dijo que la reunión de este año presentó un marcado contraste con la conferencia de 2015 donde los países adoptaron el Acuerdo de París, que fue aclamado como un hito importante en la diplomacia climática internacional.

“Claro, que en aquel momento tenías una presidencia muy fuerte en los franceses, [quienes son] campeones del multilateralismo, y tenías a Obama presionando a China y China ya asumiendo el liderazgo mundial”, dijo, y agregó que esto año “estábamos viendo a todos retrocediendo a sus lugares y actuando en interés propio en lugar de colectivamente”.

A pesar de la presencia reducida del gobierno de los Estados Unidos en la COP25 — quien no estableció un pabellón como muchas otras naciones — el sector privado del país estaba bien representado.

La coalición We Mean Business organizó paneles de discusión con líderes empresariales que dijeron que están trabajando para llenar el vacío dejado por la inacción de los Estados Unidos sobre el cambio climático.

La posición de las islas soberanas también recibió un apoyo sin precedentes por parte de activistas, científicos y organizaciones no gubernamentales. Se llevaron a cabo manifestaciones dentro y fuera del centro de convenciones casi a diario, y en un momento un grupo de manifestantes, casi todos indígenas, fue escoltado por la policía.

May Boeve, directora ejecutiva de la organización sin fines de lucro 350.org, señaló el aumento del activismo, pero describió la COP25 como una “victoria” para la industria de los combustibles fósiles.

“Después de un año de huelgas climáticas y las advertencias cada vez más severas de la ciencia, la única respuesta aceptable al colapso climático fue y sigue siendo que los gobiernos se comprometan a comenzar a eliminar los combustibles fósiles de inmediato, incluyendo el flujo de dinero a esta industria mortal”, dijo ella. “Este fue la única referencia real para el éxito, y en esta importante prueba, una vez más, los políticos nos han fallado”.

Para AOSIS — que a menudo es descrita como la “conciencia” de la COP por la vulnerabilidad de sus miembros a desastres relacionados con el clima como los huracanes, el aumento del nivel del mar y las inundaciones — el resultado mediocre no fue por falta de intentos.

Mientras los ministros del gobierno y otros altos funcionarios de casi 200 países se estancaron durante el segmento de alto nivel la semana pasada, la alianza convocó una conferencia de prensa el jueves — el cuarto aniversario del acuerdo de París.

“Las partes están perdiendo de vista el panorama general como si no hubiera una emergencia climática”, dijo Simon Stiell, ministro de resiliencia climática de Granada.

También hizo referencia a un informe reciente del Programa de Medio Ambiente de la ONU (UNEP, en inglés) que midió la brecha entre las promesas climáticas de los países y sus acciones.

UNEP estableció que los países tendrían que comprometerse para el año 2020 a reducir drásticamente las emisiones para limitar el calentamiento global a dos grados centígrados. Incluso en virtud de los compromisos actuales de París — que no se están cumpliendo — el mundo se encamina a ser más de tres grados más cálido en un período de 80 años, un aumento que podría obligar a millones de personas a mudarse de las zonas costeras debido al aumento del nivel del mar, según destacó el informe.

Stiell dijo que incluso dos grados es demasiado. “Nuestros países, como pequeñas islas soberanas en desarrollo, quedarán sin seguro si incumplimos ese objetivo de calentamiento de 1.5 grados”, dijo.

Él y otros delegados subrayaron que las islas soberanas ya están sintiendo los efectos del cambio climático de manera regular. El viernes, la Enviada Climática de las Islas Marshall, Tina Stege, hizo un fuerte llamado durante una sesión plenaria.

“Tan reciente como el mes pasado, mi sobrino fue postrado en cama en un hospital … con dengue, que es algo que el cambio climático ahora ha empujado más al norte en nuestro rincón del Pacífico”, dijo. “Y hace dos semanas, miembros de mi delegación llegaron aquí a Madrid para recibir noticias de sus países de que aproximadamente 200 compatriotas fueron evacuados de sus hogares cuando las inundaciones azotaron nuestras islas.

Hubo algunas victorias pírricas para las naciones isleñas. AOSIS dio la bienvenida a un enfoque en los océanos durante la conferencia, que se describió como el “Blue COP”.

El grupo también dijo que se logró progresar durante las negociaciones sobre el texto del Artículo Seis sobre las reglas para el mercado de carbono a pesar del decepcionante fracaso de los países de aceptar una versión final y adoptarla.

“No está finalizado, pero al menos ahora tenemos un borrador sobre el cual podemos trabajar y avanzar”, dijo Fuller.

Otros logros exaltados por los activistas climáticos incluyen un “Acuerdo Verde” alcanzado por la Unión Europea. Aunque Polonia está exenta por el momento, el acuerdo se compromete a exigir legalmente emisiones netas de gases de efecto invernadero para 2050, con un recorte del 50-55% para el 2030.

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