Es el editor de The BVI Beacon, un periódico en las Islas Vírgenes Británicas (IVB) conocido por sus investigaciones del IVB y del Caribe. En conjunto con el Centro de Periodismo Investigativo, ha trabajado en proyectos galardonados sobre el cambio climático, huracanes, educación y el COVID-19. Ha colaborado para The New York Times, Associated Press y otros medios internacionales.
Los gobiernos del Caribe enfrentan dificultades para rastrear y gestionar el envenenamiento por ciguatera, un problema que es poco reportado. A medida que los océanos se calientan y los arrecifes de coral se degradan en la región, algunos científicos temen que esta enfermedad se vuelva más común.
Caribbean governments are struggling to track and manage ciguatera fish poisoning. As oceans warm and coral reefs degrade in the region, some scientists fear the illness will become more common.
Mientras un blanqueamiento récord afectaba el Caribe en los últimos dos años, científicos intentaron rescatar los arrecifes con métodos como multivitaminas, inteligencia artificial y altavoces submarinos. Pero la magnitud de la crisis supera sus esfuerzos.
As record coral bleaching swept across the Caribbean over the past two years, scientists raced to save reefs with tools ranging from multivitamins and artificial intelligence to underwater speakers. But their efforts, they warn, remain underfunded — and increasingly overwhelmed by the scale of the coral crisis.
Un evento histórico de blanqueamiento de corales ha devastado el Caribe en los últimos dos años y ha puesto en peligro los ecosistemas que alimentan, protegen y sostienen la vida en toda la región. Esta investigación, realizada en seis países de la región, revela la magnitud del daño y los costos a la vida humana que se acumulan bajo la superficie.
A historic coral bleaching event has swept across the Caribbean over the past two years, threatening the ecosystems that feed, protect, and sustain life across the region. This investigation, reported from six countries and territories, reveals the scale of the damage —and the human costs mounting beneath the surface.
Después de 13 años, no se ve un final a la invasión de sargazo en el Caribe
Después de 13 años, no se ve un final a la invasión de sargazo en el Caribe
Por Freeman Rogers (The BVI Beacon), Olivia Losbar (RCI Group Guadeloupe), Maria Mónica Monsalve (América Futura, El País América), Krista Campbell (Television Jamaica) and Suzanne Carlson (The Virgin Islands Daily News) con el Centro de Periodismo Investigativo
Mari Monsalve | América Futura, El País América
Freeman Rogers | The BVI Beacon
Olivia Losbar | RCI Guadeloupe
Suzanne Carlson | The Virgin Islands Daily News
Krista Campbell | Television Jamaica
Centro de Periodismo Investigativo
Escuelas desalojadas debido a gases tóxicos. El agua potable de las casas con mal olor. Los operadores turísticos y los pescadores en lucha por mantener sus negocios. Pérdidas de empleos. Cortes de electricidad que afectan a decenas de miles de personas a la vez. Graves problemas de salud. Y pérdida de vidas.
Estas fueron algunas de las consecuencias que dejó el sargazo en las islas del Caribe en 2023, y que se han vuelto comunes en la región desde 2011, cuando la proliferación masiva de esas algas comenzó a arropar las costas durante los meses de primavera y verano.
El 18 de abril de 2023, en Guadalupe, la agencia de monitoreo de la calidad del aire Gwad’Air aconsejó a las personas vulnerables a que abandonaran algunas zonas debido a los niveles tóxicos de gas producido por el sargazo. Seis semanas después, a unas 600 millas al noroeste, el sargazo bloqueó una tubería en una planta eléctrica en Punta Catalina, República Dominicana. Una de las unidades de la instalación se vio obligada a cerrar temporalmente. Allí, Elías Poling, un buzo de 20 años de edad, se ahogó mientras intentaba solucionar el problema.
Un equipo saca sargazo en las instalaciones de la Central Termoeléctrica Punta Catalina en República Dominicana en 2023.
Foto de la Central Termoeléctrica Punta Catalina
En Jamaica, entre julio y agosto, los pescadores tuvieron una temporada más de batalla cuando el sargazo bloqueó sus pequeñas embarcaciones y menguó sus pescas.
“A veces, los barcos ni siquiera pueden entrar al río”, dijo el pescador jamaiquino Richard Osbourne. “Bloquea todo el canal”, aseguró.
Cuando el sargazo penetró la principal planta desalinizadora de las Islas Vírgenes Británicas (IVB) en agosto pasado, la mayoría de los 4,000 residentes de Virgen Gorda tuvo que lidiar con cortes esporádicos del agua potable y, cuando tenía el servicio, el agua salía de los grifos con mal olor.
En Puerto Rico, por primera vez en la costa de Aguadilla, un exceso muy inusual de las algas llegó a finales de temporada e inundó las playas del noroeste, dejando a residentes como Christian Natal y muchos otros sin trabajo durante una semana. El episodio causó el cierre temporero de negocios, incluyendo la empresa de alquiler de jet skis para la cual él trabaja.
Christian Natal trabaja en una empresa de alquiler de vehículos acuáticos en la playa “Crash Boat” del municipio de Aguadilla que tuvo que cerrar el año pasado debido a la inusual llegada de sargazo al noroeste de Puerto Rico.
Foto de Gabriel López Albarrán | Centro de Periodismo Investigativo
Estas víctimas están entre las miles de personas del Caribe que se afectaron el año pasado por la proliferación de sargazo. En la región cerca del 70% de la población — de unos 44 millones — vive cerca de la costa, según el Banco Mundial.
Los científicos afirman que el crecimiento masivo de las algas se debe a la contaminación global, al cambio climático y a otros problemas internacionales, ya que las islas del Caribe hicieron muy poco para causar el problema y carecen del poder político para resolverlo.
“Las algas deben ser vistas como un impacto del calentamiento global, y esta visión debe incluir un derecho a compensación basado en que las islas son pequeñas y vulnerables”, afirmó Sylvie Gustave dit Duflo, vicepresidenta de la región de Guadalupe encargada de asuntos ambientales y presidenta de la Oficina Francesa de Biodiversidad.
Agregó que, sólo en 2022, los países de la Comunidad del Caribe (CARICOM, en inglés) — que incluyen 15 estados miembros y cinco integrantes asociados que son territorios o colonias— registraron pérdidas económicas de alrededor de $102 millones debido al sargazo.
“Estas cifras no toman en cuenta las pérdidas registradas en todos los demás países del Caribe, incluyendo a las islas francesas”, aclaró. Tampoco incluye los costos anuales de limpieza de playas, los cuales se estiman en otros $210 millones.
Durante los últimos años, Ezekiel Bobb, quien vive cerca de la playa en Handsome Bay, Virgen Gorda, ha sufrido el olor del sargazo descompuesto. Buscándole un uso, lo ha utilizado como fertilizante en su jardín, pero eso no hace mucha mella en las enormes cantidades de estas algas que llegan a la orilla.
Foto de Freeman Rogers | The BVI Beacon
Gustave dit Duflo y otros expertos coinciden en que el problema global requiere una respuesta global. Pero hasta ahora, el Caribe no ha logrado coordinar una estrategia regional y la comunidad internacional, en gran medida, se ha hecho de la vista larga. A nivel nacional, se ha hecho poco para enfrentar la situación. En la mayoría de los países del Caribe la respuesta se limita a un borrador de estrategias de manejo del sargazo que no ha sido ni adoptado oficialmente ni financiado adecuadamente.
La llegada del sargazo es, en su mayoría, predecible, y los peores impactos casi siempre se pueden prevenir. Pero, una y otra vez, los gobiernos caribeños han esperado hasta estar en la fase de crisis para reaccionar. Para entonces, las respuestas casi siempre se han centrado en proteger la industria del turismo, mientras que otros grupos, como las comunidades locales o los pescadores, quedan en un segundo plano.
Como consecuencia, la salud, los trabajos y el medio ambiente en el Caribe se han visto en peligro y se han gastado cientos de millones de dólares en respuestas de emergencia reactivas que, según los expertos, podrían haberse invertido mejor en prevención, planificación y mitigación.
En la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP28) efectuada en diciembre pasado en Dubai, Gustave dit Duflo copresentó una propuesta francesa para el tipo de respuesta internacional que, según dijo, se necesita con urgencia para atender la crisis del sargazo. La propuesta incluye formar una coalición global para entender mejor el problema, garantizar que el tema del sargazo esté en la agenda de los principales foros internacionales, y continuar el trabajo previo en asociación con la Unión Europea (UE), entre otras medidas.
Para implementar la propuesta, los gobiernos del Caribe y del extranjero tendrán que superar obstáculos que anteriormente han obstaculizado la cooperación, incluyendo diferencias políticas y legislativas, escasez de fondos y debates sobre si se debe priorizar la salud, el medio ambiente, la economía u otras áreas.
Mientras tanto, el sargazo ya ha comenzado a llegar otra vez a las costas del Caribe. Y una vez más, la región no está preparada.
Ya para el 8 de abril de 2024 (arriba), el sargazo volvía a llegar a la costa cerca de la planta desalinizadora de Handsome Bay, Virgin Gorda, pero no se había instalado la barrera protectora prometida.
Foto suministrada
El ‘Gran Cinturón de Sargazo del Atlántico’
El sargazo, en sí mismo, no es malo. Tampoco es algo nuevo en el Caribe, donde siempre ha llegado a la costa en cantidades modestas entre la primavera y el verano, proporcionando hábitat para la vida marina, y ayudando a construir playas cuando se descompone.
Pero en el año 2011, llegaron demasiadas. La afluencia fue extrema.
Ese año, sin previo aviso, el sargazo inundó repentinamente las costas. En algunas playas se acumularon varios metros de alto. Apestaba a huevos podridos mientras se descomponía. Causó el cierre de complejos turísticos, dando un duro golpe al sector en algunas partes del Caribe que aún luchaban por recuperarse de la recesión global de 2008-2009. A los residentes costeros les causó dolores de cabeza, náuseas y problemas respiratorios. Dislocó los lugares de anidaje de las tortugas, y amenazó a los arrecifes y manglares.
El sargazo ha causado problemas a los barcos que operan en la terminal del ferry de Road Town, Tortola, en las Islas Vírgenes Británicas (mostrado arriba el 20 de mayo de 2023).
Foto por Freeman Rogers | The BVI Beacon
Mientras el sargazo continuaba arropando el Caribe y la costa occidental de África a 8,000 millas de distancia, los científicos descubrieron algo sorprendente. Históricamente, la mayor parte de la llegada estacional al Caribe procedía de un remolino de dos millones de millas cuadradas en el norte del Océano Atlántico: el Mar de los Sargazos.
“El [Mar] de los Sargazos existe desde hace cientos de miles de años y es un ecosistema perfecto, por así decirlo”, indicó Elena Martínez, oceanógrafa de la República Dominicana. “Estaba allí rodeado por cuatro giros o corrientes oceánicas que lo mantenían perfecto”, describió.
Pero los científicos pronto descubrieron que la mayor parte de la nueva afluencia en el Caribe ya no provenía del Mar de los Sargazos, sino de un nuevo ecosistema de sargazo que se había formado en el sur del Océano Atlántico.
El área del Gran Cinturón de Sargazo del Atlántico, denominado así en un artículo publicado en Science de 2019, ahora se puede ver desde el espacio y su longitud a menudo supera las 5,000 millas, según los científicos que usan satélites para rastrearle.
Su causa aún se debate. El doctor Brian Lapointe, investigador del sargazo, ve el cinturón del Atlántico como una versión global de un florecimiento más pequeño que presenció en 1991 y que causó el cierre de una planta de energía nuclear y de otras instalaciones eléctricas a lo largo de la costa de Florida, Estados Unidos.
Desde la década de 1980, la población mundial casi se ha duplicado, explicó Lapointe, profesor en la Universidad Atlántica de Florida. Esto, a su vez, ha llevado a un aumento masivo de los nutrientes que estimulan al sargazo y que son arrastrados por grandes ríos, como el Mississippi en Estados Unidos, el Amazonas y el Orinoco en América del Sur y el Congo en África.
“Para hacer crecer la población mundial, hemos utilizado estos fertilizantes; hemos deforestado a lo largo de todos los ríos más importantes del mundo”, explicó. “El nitrógeno ha aumentado más rápido que el fósforo debido a todas estas actividades humanas, incluso las aguas residuales y aguas usadas provenientes de la creciente población humana”, abundó Lapointe.
El cambio climático es otro posible causante. Martínez dijo que el calentamiento de las aguas puede haber alterado el remolino gigante que mantuvo en su lugar al Mar de los Sargazos durante miles de años, liberando estas algas para que flotaran hacia el sur y formaran el nuevo cinturón.
Diagrama del Gran Cinturón de Sargazo del Atlántico.
Fuente: Commercial Potential of Pelagic Sargassum spp. in Mexico, Frontiers
El nuevo cinturón también recibe nutrientes del polvo del desierto del Sahara que con frecuencia cruza el Atlántico, lo que a su vez podría verse exacerbado por impactos climáticos, como la expansión de los desiertos, a medida que aumentan las temperaturas. Algunos científicos también sostienen que el calentamiento de los océanos provee un entorno de crecimiento más favorable para el sargazo.
Los expertos tienden a estar de acuerdo en que el Gran Cinturón de Sargazo del Atlántico llegó para quedarse y, reiteran, que es un problema global que necesita una respuesta global.
‘Una escena terrible para la gente’
Esto quedó claro en 2018, cuando el cinturón creció a un tamaño récord estimado en 22 millones de toneladas y gran parte del Caribe sufrió la peor acumulación de su historia. Esa temporada generó una ola de reclamos por una respuesta internacional colaborativa.
Al año siguiente, el secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres, visitó Santa Lucía para una reunión de la CARICOM en julio desde donde viajó hasta el pequeño pueblo pesquero de Praslin Bay.
Rodeado de dignatarios, Guterres caminó por un muelle bordeado por pequeñas embarcaciones que flotaban sobre gruesas capas de sargazo, las cuales durante años habían sido una plaga para pescadores, sembradores de musgo marino y otros residentes del área.
“¿Entonces es una escena terrible para la gente?”, le preguntó Guterres a un residente, según quedó documentado en un video publicado en la página web de las Naciones Unidas.
“Sí”, respondió el hombre. “Está matando a los peces de la bahía. El hedor... Está destruyendo nuestros equipos electrónicos debido a los vapores”, lamentó.
Tras su visita, Guterres describió la escena como un “paisaje que parecía un desierto de algas de cientos de metros”.
Luego hizo un llamado de acción internacional.
El Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, visitó la Bahía de Praslin, Santa Lucía, en julio de 2019.
Foto por las Naciones Unidas
“Los océanos no conocen fronteras, ni tampoco el clima”, afirmó. “Es una responsabilidad colectiva global actuar ahora”.
Pero esa acción internacional amplia no se ha materializado. A pesar de la gran cantidad de estudios y proyectos en toda la región, y de varios intentos de la ONU y otras entidades para coordinar una respuesta en el Caribe, la iniciativa se ha visto estancada, en gran medida, por la escasez de fondos, asuntos geopolíticos, la pandemia del COVID-19 y otros factores.
Uno de los esfuerzos más significativos se produjo tres meses después de la visita de Guterres a Santa Lucía, cuando, en octubre de 2019 en Guadalupe, se realizó la Primera Conferencia Internacional sobre el Sargazo. Allí se lanzó oficialmente el programa llamado Sarg'Coop, que se financió con $3.2 millones en fondos de la Unión Europea y que tendría una duración de tres años. Al evento acudieron representantes del Gobierno francés, la Región de Guadalupe, la UNESCO y otras entidades. Además, asistieron representantes de más de una docena de países y territorios del Caribe, así como de Estados Unidos, México, Brasil y Francia.
Se vieron algunos avances. Por ejemplo, la Región de Guadalupe, en asociación con el Gobierno francés, la Agencia Nacional de Investigación de Francia y dos agencias brasileñas, lanzó una convocatoria de proyectos que permitió realizar una docena de estudios internacionales sobre el impacto sanitario, ambiental y económico de las algas, así como sus posibles usos.
Desde entonces, también se han celebrado otras reuniones regionales. En junio pasado, por ejemplo, se celebró en la República Dominicana una conferencia coordinada entre la Unión Europea y el Caribe con la consigna “Convertir el sargazo en oportunidad” y el mes siguiente el tema se debatió en una cumbre de la UE y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños en Bruselas, Bélgica.
Pero casi cinco años después de la conferencia de Guadalupe en el 2019, los expertos reconocen que los objetivos más amplios no se han materializado a nivel regional como se había previsto. No existe ninguna estrategia caribeña y no se ha establecido el centro regional de alerta y monitoreo previsto en la conferencia.
Amplias cubiertas de sargazo se extienden hacia la costa en Manchioneal, Portland, Jamaica — una de las tres zonas más afectadas de la isla.
Foto del Instituto GeoInformático Mona
En cambio, muchas de las acciones que surgieron de la conferencia de Guadalupe se han centrado principalmente en el Caribe francés. Gracias en parte a un financiamiento de $66 millones asignados desde 2018 hasta 2026 por el Gobierno de Francia, que por décadas ha luchado contra el arribo de algas a sus costas europeas. Las islas francesas lanzaron algunos de los esfuerzos de respuesta más extensos en el Caribe en los últimos años.
Pero ni siquiera esto ha sido suficiente para proteger a los residentes.
Al describir la visita de Guterres a la bahía de Praslin como “nada más que una oportunidad fotográfica”, el profesor Dabor Resiere, radicado en Martinica, y otros siete investigadores afirmaron en un artículo de marzo de 2023, que las “autoridades locales desperdiciaron la visita de una persona tan importante para dar visibilidad internacional al fenómeno del sargazo en el Caribe”.
Cuatro años más tarde, la situación sigue “sin cambios”, añadieron.
“A pesar de los planes del Gobierno francés para abordar el problema del sargazo, estas algas tóxicas continúan arropando las costas de Martinica, Guadalupe y la Guayana Francesa en volúmenes cada vez mayores”, indicaron los investigadores en el Journal of Global Health. “Hoy no existe un consenso nacional o internacional para enfrentar este problema de salud pública. No existe una red caribeña ni un consenso amplio para avanzar en la investigación”, agregaron.
Incluso, la bahía de Praslin vio poco alivio en los años posteriores al recibimiento del secretario general de la ONU.
En 2022, la doctora Bethia Thomas, investigadora del sargazo de Santa Lucía, produjo videos sobre los residentes de Praslin y otras doscomunidades cercanas como parte de su tesis doctoral. En cada video, varios residentes enumeraron quejas que iban desde problemas respiratorios y joyería corroída, hasta destrucción de villas pesqueras.
“Afecta mi forma de respirar, y creo que también afecta a los niños y la forma en que se comportan, porque a veces están de muy mal humor y no pueden sentarse y hacer sus tareas porque es demasiado terrible”, dice una maestra en el video de Bahía de Praslin. “Creo que nos está afectando mentalmente”.
Las preocupaciones sobre los efectos del sargazo en la salud mental de los residentes y trabajadores costeros se señalaron en un informe de septiembre de 2023 de la Comisión de Pesca del Atlántico Centro-Occidental, compuesta por 34 miembros. “El olor desagradable, el deterioro de su entorno, la falta de acceso a las playas para relajarse, la incertidumbre sobre el futuro, el aumento de dolencias físicas como enfermedades respiratorias y erupciones cutáneas, y la preocupación por otros posibles riesgos para la salud, entre otras cosas, afectarán naturalmente la salud mental”, indicó la comisión, un organismo pesquero regional establecido bajo la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura.
Sin embargo, el informe añade que actualmente no se están estudiando esos impactos en la salud mental.
A falta de una estrategia regional, en la mayoría de los países y territorios del Caribe se han desarrollado planes nacionales de manejo del sargazo por medio de proyectos financiados con subvenciones afiliados a la Universidad de las Indias Occidentales en Santa Lucía, Barbados, Dominica, Granada, San Vicente y las Granadinas, IVB, Anguila y Montserrat.
Pero pocos han sido adoptados oficialmente a nivel gubernamental, y aún menos cuentan con el financiamiento adecuado o seguimiento.
El sargazo bordea la costa en julio de 2023 en Anegada, en las Islas Vírgenes Británicas.
Foto por Freeman Rogers | The BVI Beacon
“A veces las comunidades quedan en el olvido”, dijo Thomas. “Tal vez no intencionalmente, pero en los pequeños estados insulares en desarrollo con recursos limitados, hay que priorizar. Y tal vez otras cosas, como construir un nuevo hospital y nuevas carreteras y escuelas, puedan tener prioridad sobre el desarrollo de un plan de manejo del sargazo”, planteó.
A consecuencia de eso, las respuestas al sargazo pueden variar dramáticamente de una isla a otra.
Al investigar el efecto de las grandes llegadas de sargazo del año pasado en seis países y territorios del Caribe, el CPI encontró una realidad que se repite: la gente está sufriendo.
Inversión insignificante de países contaminantes
Mientras los residentes experimentan consecuencias económicas y de salud, los líderes caribeños reclaman frecuentemente la falta de fondos para hacer frente a la crisis. Señalan que los fondos locales están atados a muchas prioridades que compiten, incluyendo el manejo de impactos relacionados con el clima como huracanes, sequías e inundaciones.
También dicen que el costo de la crisis del sargazo debería ser asumido en parte por los países más grandes, los principales responsables de la misma, y que acceder a financiamiento climático internacional para ese propósito no es fácil.
Una revisión hecha por el CPI de los proyectos financiados por el Fondo para el Medio Ambiente Mundial y por miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico entre 2000 y 2021 reveló que, de los 162,780 proyectos para atender el cambio climático en el mundo, a penas un 0.007% (menos de $7 millones) fueron para abordar cuestiones relacionadas con el sargazo y fueron otorgados sólo entre 2019 y 2021. Alrededor del 89% de esos fondos, o $6 millones, se invirtieron en el Caribe.
Sin embargo, para muchas islas colonias, el problema se agrava por un estatus político que las descalifica para la mayor parte del financiamiento para fines de asuntos climáticos.
“No tenemos acceso a fondos globales como el fondo de resiliencia, el fondo de pérdidas y daños”, dijo el ministro de Salud y Desarrollo Social de las IVB, Vincent Wheatley, cuya casa queda mirando hacia la planta desalinizadora de Virgen Gorda, que recientemente se dañó a causa del sargazo.
La tubería de entrada de la principal planta desalinizadora de la isla absorbió el sargazo que saturó a Handsome Bay, Virgen Gorda (que se muestra arriba el 1 de septiembre de 2023) y sufrió daños que provocaron escasez y cortes de agua.
Foto por Anika Christopher | The BVI Beacon
En las Conferencias anuales de la ONU sobre el Cambio Climático, las islas no son parte ni participan en la mesa de negociaciones, explicó.
“Caemos bajo el [Reino Unido]”, dijo. “Así que cualquier cosa que el Reino Unido negocie, nos la aplica a nosotros”.
Por lo tanto, dijo que las IVB y otros territorios han tenido negociaciones aparte con el Reino Unido.
“Nos unimos para solicitarle al Reino Unido la creación de un fondo específico para [sus] territorios de ultramar”, dijo Wheatley al indicar que estas discusiones están ocurriendo e incluyen el sargazo.
La falta de financiación y coordinación regional también ha obstaculizado los esfuerzos para lograr monetizar el sargazo buscándole un uso sostenible a gran escala.
“Aunque hay tantas cosas que se pueden hacer con el sargazo, la cantidad real de sargazo que se utiliza para los productos sigue siendo muy baja”, indicó la doctora Franziska Elmer, investigadora de sargazo radicada en México.
Proponen plan para el sargazo en COP28 en Dubai
Cuando Gustave dit Duflo, presidenta de la Oficina Francesa de Biodiversidad, se subió el 2 de diciembre de 2023 a un podio en la COP28 en Dubai, a 8,000 millas de distancia del Caribe, ya la inundación de sargazo había disminuido en las aguas calientes al otro lado del mundo.
Ante la mirada indiferente de los dignatarios, la funcionaria emitió una fuerte advertencia sobre el sargazo.
“Es un fenómeno muy invasivo y agresivo y afecta al turismo en todo el Caribe, y todas las economías de la región se basan en la biodiversidad y el turismo”, dijo a las personas reunidas en el pabellón francés al margen de la conferencia. “El Caribe tiene muchos puntos importantes de biodiversidad. Entonces, si no actuamos, en 20 años esta biología marina, incluido el arrecife, desaparecerá de nuestra costa”, puntualizó.
El sargazo flotante en la comunidad costera de Robin’s Bay, en Jamaica. Esta es una de las tres zonas más afectadas por el sargazo todos los años.
Luego explicó la propuesta del Gobierno francés para abordar el tema. El programa, dijo, tiene cuatro vertientes: formar una coalición internacional para comprender mejor el problema y sus causas; abordar el sargazo en foros internacionales como la COP de Biodiversidad; actuando en el marco del Convenio de Cartagena; y trabajar con la UE para apoyar la continuación del proyecto regional Sarg'Coop lanzado durante la conferencia de 2019 en Guadalupe.
El Gobierno francés ha presentado la propuesta como un movimiento sin precedentes en la COP28, y con el objetivo de ubicar el tema del sargazo en uno de los paneles de alto nivel durante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre los Océanos que se celebrará en Niza, Francia, en junio de 2025.
Esta colaboración es esencial, aseguró Gustave dit Duflo.
“Manejamos el sargazo a nivel local, pero este no es un fenómeno insular. Es toda la cuenca del Caribe y una parte del Atlántico”, puntualizó. “Es por eso por lo que todos los países afectados necesitamos crear una coalición internacional para poder encontrar maneras y formas de actuar”, alertó.
A partir de la COP28, los Países Bajos y sus países y territorios de ultramar decidieron sumarse al programa internacional propuesto por Francia junto a Costa Rica, México, República Dominicana y la Organización de Estados del Caribe Oriental, dijo Gustave dit Duflo al CPI.
Próximamente se celebrará una reunión con la Comisión Europea para definir las directrices legales y la financiación del proyecto, adelantó.
También en la COP28, la UE y el Gobierno de la República Dominicana organizaron un panel conjunto relacionado con el sargazo en el pabellón de la República Dominicana, donde lanzaron una iniciativa para “convertir el sargazo en una oportunidad económica” aprovechando la Agenda de Inversiones Global Gateway de la Unión Europea en América Latina y el Caribe.
Para ser exitosos, estos proyectos deberán aprovechar el trabajo que surgió de esfuerzos como los de la conferencia de 2019 en Guadalupe — y superar los retos que los retrasaron.
Desde principios de 2019, por ejemplo, Météo France, el servicio meteorológico francés, opera un servicio de seguimiento y detección de sargazo en las Antillas francesas y la Guayana Francesa. Pero hasta ahora, estos esfuerzos no se han expandido al centro regional previsto en la conferencia de 2019 a pesar del lanzamiento de varios sistemas de monitoreo en los últimos años, como el Sistema de Aviso Temprano de Jamaica, el rastreador regional CARICOOS en Puerto Rico y el sistema Sargassum Watch que depende de satélites de la Universidad del Sur de la Florida.
El programa Sarg'Coop que se lanzó en la conferencia de 2019, también tenía previsto replicar el trabajo realizado en Martinica, que en 2015 había creado un sistema de seguimiento del sulfuro de hidrógeno y del amoníaco, y que posteriormente se convirtió en una red de medición a gran escala que se extendió a Guadalupe en 2018.
Bajo Sarg'Coop, el instituto de investigación Madininair, con sede en Martinica, asumió la responsabilidad de apoyar a Santa Lucía, Dominica, Tobago, Cuba y México en la preparación de redes similares. Pero la pandemia del COVID-19 retrasó el progreso, y sólo recientemente se volvió a encarrilar el esfuerzo con el trabajo realizado en cada uno de esos países.
Cuando se le preguntó sobre los obstáculos pasados para implementar una estrategia internacional común, Gustave dit Duflo, también profesora de neurociencia en la Universidad de las Indias Occidentales, señaló a la geopolítica. Como ejemplo, citó la cumbre de mayo de 2023 de la Asociación de Estados del Caribe en Guatemala. Las discusiones de la cumbre, dijo, se enfocaron en gran medida en el conflicto en Ucrania mientras los países de la región debatían la cuestión del apoyo a Rusia o Estados Unidos.
Según la científica, la colaboración regional también se ha visto obstaculizada por diferencias legislativas transfronterizas.
Dominique Théophile, senador en Guadalupe, hizo una observación similar cuando se le encargó realizar un estudio sobre las estrategias de manejo del sargazo en el Caribe antes de la conferencia de 2019. Después de varios viajes a Santa Lucía, República Dominicana y México, descubrió que los planes de manejo más exitosos los llevaban a cabo los principales grupos hoteleros a escala local.
Pero estas estrategias muchas veces no podían implementarse a través del Caribe.
Por ejemplo, las leyes de salud y medio ambiente en Francia y otros territorios europeos impidieron una práctica común en otras partes de la región — esparcir sargazo detrás de las playas — debido a la posibilidad de que las algas pudieran contener arsénico y otros metales pesados que pudieran afectar el océano o las aguas subterráneas.
Debido a estas leyes, explicó Théophile, la estrategia francesa de manejo del sargazo concede una mayor importancia a los impactos sobre la salud y el medio ambiente. Muchas veces, por razones financieras, las iniciativas de otros países no atienden esas consideraciones ambientales y de salud con el detalle correspondiente, precisó.
Mientras los países trabajan para rectificar estos problemas y establecer una respuesta internacional, el tiempo corre para los residentes de las costas del Caribe.
Poco después de que terminara la COP28, los científicos de la Universidad del Sur de la Florida estimaron que el sargazo que flota en el Océano Atlántico tropical era de unos cinco millones de toneladas métricas, en comparación con el promedio de diciembre, cuando se registraron unas dos millones de toneladas métricas. En febrero de 2024, la masa había aumentado a unos nueve millones de toneladas — la segunda cantidad más alta jamás registrada en ese mes.
En otras palabras, pudiera haber comenzado otra temporada récord de sargazo.
Los reporteros Rafael René Díaz Torres (Centro de Periodismo Investigativo), Mariela Mejía (Diario Libre) y Hassel Fallas (La Data Cuenta) colaboraron con este reportaje.
Esta investigación es el resultado de una beca otorgada por el Instituto de Formación Periodística del Centro de Periodismo de Investigación y fue posible en parte con el apoyo de Open Society Foundations.
Virgen Gorda es conocida por su lujo despreocupado.
Es la segunda más poblada de las Islas Vírgenes Británicas. Tiene elegantes villas junto al mar, un complejo hotelero de playa de cinco estrellas construido por Laurance Rockefeller en la década de 1960 y un patio para los yates de los multimillonarios, en el área conocida como North Sound.
Pero a mediados de agosto de 2023, los residentes de Virgen Gorda comenzaron a quejarse del olor fétido del agua del grifo.
“Cuando te duchas, sales oliendo a dióxido de azufre, a huevos podridos”, dijo la contratista de construcción Christina Yates en ese momento.
El problema se extendió por todo el valle, donde vive la mayoría de los aproximadamente 4,000 residentes de la isla. Algunos dijeron que el agua les quemaba o les producía una irritación cuando se duchaban. Otros dijeron que mataba las plantas de su casa cuando las regaban. Y pronto, muchos residentes se quedaron sin agua del grifo durante horas o días seguidos.
A medida que las quejas se hicieron más fuertes, el gobierno ofreció una explicación que muchos residentes ya sospechaban: El sargazo había entrado a la tubería de la planta desalinizadora que produce la mayor parte del agua pública de la isla. Este problema había exacerbado problemas ya viejos con el sistema de distribución de agua, lo cual llevó a un racionamiento que redujo el suministro casi a la mitad.
Pero a pesar de este historial, el Gobierno de las islas Vírgenes Británicas hizo poco para prepararse, a pesar de que su propio borrador de estrategia de manejo del sargazo advierte desde abril de 2023 sobre los riesgos en la planta de Virgen Gorda y recomendaba medidas que pudieron haber evitado la crisis del agua.
El sargazo bordeó la costa de Handsome Bay, Virgen Gorda, en septiembre pasado en las Islas Vírgenes Británicas. Las algas dañaron la principal planta desalinizadora de la isla, provocando escasez de agua y agua del grifo maloliente.
Foto por Anika Christopher | The BVI Beacon
La crisis del agua no fue la primera. En las Islas Vírgenes Británicas y otras islas del Caribe el sargazo ha dañado varias veces las plantas de agua y electricidad y ha dejado a los residentes sin servicios básicos en los últimos años.
En mayo pasado, en la República Dominicana, por ejemplo, el sargazo dañó una unidad generatriz de la Compañía de Generación Eléctrica Punta Catalina, que produce alrededor del 30% de la electricidad del país, a pesar de una inversión en filtros de $4 millones que hicieron un año antes.
Un equipo saca sargazo de las instalaciones de la Central Termoeléctrica Punta Catalina en República Dominicana en 2023.
Foto cortesía de la Central Termoeléctrica Punta Catalina
En 2022, el sargazo afectó tanto a una planta desalinizadora en Santa Cruz, en las Islas Vírgenes de los Estados Unidos, que el Gobernador declaró un estado de emergencia.
Y en septiembre de 2021, en Puerto Rico, cientos de personas salieron a las calles a protestar por los cortes de energía generalizados que duraron varios días y que el gobierno atribuyó a las algas en una planta generadora.
Pero a pesar de esta historia, el gobierno de las Islas Vírgenes Británicas había hecho poco para prepararse, aunque su propia estrategia preliminar de manejo del sargazo advertía desde abril de 2023 sobre los riesgos en la planta de Virgen Gorda y recomendaba medidas que podrían haber prevenido la crisis de agua.
‘Etapas de emergencia’
Tras las quejas del verano, el Gobierno anunció el 1 de septiembre que había “resuelto” los problemas de agua de Virgen Gorda al limpiar las tuberías de agua, realizando pruebas y tomando otras medidas. Pero los vecinos dijeron lo contrario. El 20 de septiembre, lanzaron una petición en línea pidiendo a los líderes gubernamentales que se reunieran con ellos y les explicaran el camino a seguir.
En noviembre todavía estaban amontonados el sargazo, tierra y otros escombros, frente a la planta desalinizadora en Handsome Bay, Virgin Gorda, que dos meses antes sufrió daños debido a la llegada de las algas.
Foto por Freeman Rogers | The BVI Beacon
“La situación ha alcanzado etapas de emergencia en las últimas dos semanas”, afirmaba la petición, citando una resolución de las Naciones Unidas de 2010 que proclama que “el agua potable y el saneamiento seguros y limpios” son un derecho humano básico. “Estamos muy preocupados porque septiembre es uno de los períodos de menor demanda de agua debido a la temporada baja de turismo y, sin embargo, parece haber bajos niveles de agua. La falta de agua crea situaciones antihigiénicas que preocupan a nuestra comunidad, especialmente ahora que las escuelas han vuelto a funcionar”.
La petición consiguió casi 200 firmas y el Gobierno respondió organizando una reunión comunitaria el 10 de octubre.
Entre los oradores estuvo Michael Matthew, director general de la empresa Aqua Design BVI Limited, que opera la precaria planta desalinizadora.
Desde el invierno anterior, explicó Matthew, el sargazo había llegado periódicamente a la costa en cantidades masivas a Handsome Bay, un pueblo mayormente residencial donde se encuentra la planta de agua.
“Debido a que no fue retirado... después de permanecer en la orilla durante aproximadamente ocho meses, se descompuso hasta el punto en que, después de que las mareas estacionales cambiaron con el mal tiempo, en realidad, trajo parte del material de regreso a nuestra ingesta”, dijo Matthew mientras mostraba fotografías de montañas de sargazo en la costa que alcanzaban varios pies de altura. “Y lo que sucedió en ese momento, comenzó a perjudicar nuestra estructura. No está diseñada para sargazo”.
Explicó que para proteger el equipo la planta redujo la producción de alrededor de 360,000 galones por día a tan solo 230,000 galones. Añadió que se estaban trabajando planes para reemplazar membranas e instalar otros equipos nuevos con la esperanza de alcanzar un objetivo de 430,000 galones por día para fines de febrero de 2024, pero los intentos de confirmar el progreso para esta investigación no tuvieron éxito.
Señales de advertencia
Dadas las numerosas señales de advertencia, la crisis del agua no debió haber sido una sorpresa, en primer lugar.
Desde principios de la primavera, el sargazo se había anegado periódicamente en las costas de todo el territorio.
En junio de 2023, en la cercana isla de Tórtola, el sargazo entró a una tubería de entrada de la planta eléctrica principal, dejando sin electricidad durante varias horas a la mayoría de los aproximadamente 25,000 residentes de la isla.
Un empleado limpia, el 5 de junio de 2023, el sargazo cerca de la planta eléctrica central de Tortola, en las Islas Vírgenes Británicas. El día anterior, gran parte de la isla se quedó sin electricidad durante varias horas luego de que las algas se atascaran en el tubo que lleva agua de mar fría a la planta.
Foto por Freeman Rogers | The BVI Beacon
Pero quizás la señal de alerta más obvia para Virgen Gorda fue su propio historial reciente.
En 2015, una afluencia de sargazo dejó fuera de servicio la planta de Handsome Bay durante casi un año, lo que obligó al Gobierno a instalar una unidad de emergencia temporal. Los funcionarios no han revelado el costo de la instalación temporera ni han explicado por qué no se utilizó un enfoque similar el año pasado.
Sin embargo, líderes del gobierno y de la empresa privada tomaron nota del suceso. En noviembre de 2015, el entonces Ministro de Recursos Naturales prometió una política integral de sargazo y una estrategia de implementación. En marzo siguiente, el multimillonario británico Richard Branson invitó a ministros de medio ambiente y empresarios de toda la región a un simposio sobre sargazo en su nuevo resort en Mosquito Island, en North Sound, Virgen Gorda.
A pesar de este impulso, el progreso fue lento, con retrasos exacerbados por los grandes huracanes del 2017 y luego por la pandemia de COVID-19.
Una estrategia sobre desperdicios redactada en 2019 incluía consejos para manejar el exceso de algas, pero no fue hasta abril de 2023 que el Gobierno creó un borrador de estrategia de manejo de desperdicio del sargazo, como parte de un proyecto financiado con alrededor de $290,000 del programa Darwin Plus del Gobierno del Reino Unido, el cual también creó estrategias para los territorios británicos de Montserrat y Anguila.
Pero un año después, el borrador no ha sido adoptado oficialmente, ni siquiera circulado en el dominio público. Y la crisis del agua en Virgen Gorda sugiere que el documento ha sido ignorado en gran medida, al igual que las recomendaciones relacionadas que figuran en la estrategia sobre desperdicios de 2019.
Vulnerable area
De hecho, el borrador de la estrategia de 2023 identifica a Handsome Bay como una de las tres áreas más vulnerables al sargazo en las Islas Vírgenes Británicas y advierte explícitamente sobre los riesgos asociados con la planta desalinizadora allí.
Al igual que la estrategia de residuos de 2019, también recomienda varias medidas que podrían haber ayudado a prevenir la crisis del agua. Entre ellas, monitorear con cámaras a las áreas vulnerables; financiar y crear un sistema de alerta temprana; utilizar barreras y otros equipos para recolectar el sargazo antes de que llegue a la costa; establecer sistemas para recoger las algas de la costa de forma segura y oportuna; y realizar mapas de peligros en áreas sensibles.
Pero los residentes dijeron que, hasta donde ellos saben, tales medidas no se implementaron en Handsome Bay. Loretta Demming, que dirige una pequeña tienda y un salón de belleza en el pueblo, dijo que las excavadoras y los camiones normalmente llegan para retirar el sargazo sólo cuando alcanza un nivel crítico.
“Tiene que estar muy, muy mal”, aseguró.
Al igual que otros residentes, Demming compartió una letanía de quejas relacionadas. El gas emitido por el sargazo vuelve negras las joyas y otros metales, y ya no puede nadar en la playa cerca de su casa, agregó.
Ezekiel Bobb, un ex trabajador de un hotel que ha vivido en Handsome Bay durante unos 30 años, dijo que se necesita con urgencia una estrategia de remoción más consistente y rigurosa.
“Al menos tres veces por semana, puedes tener la [excavadora] JCB y un camión, y simplemente remover la mayor parte”, comentó.“Creo que debería ponerse cada vez más énfasis en esto porque es horrible”, agregó.
Ezekiel Bobb, ex empleado de un hotel que vive en Handsome Bay, dijo que se necesita urgentemente una estrategia de eliminación de sargazo más consistente y rigurosa en las Islas Vírgenes Británicas.
Foto por Freeman Rogers | The BVI Beacon
Bobb ha tratado de hacer su parte utilizando sargazo como fertilizante en su jardín, pero no ha logrado que mejore la situación.
“Especialmente por la noche, cuando estás durmiendo, es como si alguien te metiera el dedo en la nariz para asfixiarte cuando intentas dormir”, dijo. “Es como si estuviera bloqueando tus fosas nasales, incluso aún si cierras bien las ventanas”.
La ‘sorpresa de cada año’
Durante la reunión de octubre en Virgen Gorda, los funcionarios explicaron varios planes para proteger la planta de agua en el futuro.
Mathew dio como ejemplo que, habían consultado con una empresa de buceo, que recomendó reorientar la rejilla de entrada de la planta para que las algas no puedan caer directamente dentro de ella.
“También sugirieron extender [la tubería de entrada de 850 pies] por 800 pies, lo cual es muy costoso”, dijo. “Esa estructura ha estado allí durante casi 30 años; en 1994 la instalamos. Agregarle 800 pies nos colocaría fuera de la zona normal que se afecta por el sargazo”.
Ese paso requeriría financiamiento gubernamental, indicó.
Pero no está claro de dónde se obtendría el dinero para ese trabajo. Las Islas Vírgenes Británicas son un territorio de ultramar del Reino Unido, lo que las hace no elegibles para la mayor parte del financiamiento climático global, pero son fiscalmente independientes y obtienen la mayor parte de sus ingresos gubernamentales del turismo y los servicios financieros.
Sin embargo, el presupuesto del Gobierno para 2024 no incluye ninguna partida específica para el manejo del sargazo. Incluso el equipo que redactó la estrategia para el sargazo 2023 señaló que en el pasado no habían podido obtener los detalles de las asignaciones relacionadas de parte del Gobierno.
El ministro de Salud y Desarrollo Social de las Islas Vírgenes Británicas, Vincent Wheatley, que representa a Virgen Gorda en la legislatura del territorio, vive en una casa con vista a Handsome Bay. En una entrevista para esta investigación, describió las largas luchas para conseguir financiamiento para una respuesta al sargazo en un territorio que ha sido golpeado por otros impactos del cambio climático, incluidos los daños catastróficos del huracán Irma en 2017.
“Yo había asignado $50,000 para la eliminación del sargazo [en el presupuesto de 2019], pero solo duró como un año”, dijo. “No creo que el SF [Secretario de Finanzas], o quien sea, lo haya visto como algo que deba estar en un presupuesto todo el tiempo. Por eso apodé al sargazo la ‘sorpresa de cada año’. Nunca lo anticipamos, como si no fuera a llegar”, dijo.
Señaló que debido al estatus del territorio como territorio de ultramar, acceder a fondos climáticos en el extranjero generalmente no es una opción.
“No tenemos acceso a fondos globales: El Fondo de resiliencia, el Fondo de pérdidas y daños”, dijo. “Lo que estamos intentando hacer es encontrar alguna vía para acceder a cierto financiamiento”.
A principios de la temporada, mucho antes de que la planta de agua sufriera daños el año pasado, él había solicitado que se removiera el sargazo, explicó Wheatley. Sin embargo, el Ministerio de Medio Ambiente, Recursos Naturales y Cambio Climático (que él ya no supervisa y que no respondió a nuestras solicitudes de comentarios) no reaccionó lo suficientemente rápido, dijo.
En el 8 de abril de 2024, un arribazón de sargazo volvía a afectar la costa cerca de la planta desalinizadora de Handsome Bay, Virgin Gorda, pero no se había instalado la barrera protectora prometida.
Foto suministrada
En enero, el primer ministro de las Islas Vírgenes Británicas, Dr. Natalio “Sowande” Wheatley, describió el manejo del sargazo como una de las prioridades de su Gobierno y dijo que pronto se instalaría una barrera en Handsome Bay para mantener las algas alejadas de la costa.
Pero a mediados de marzo, los residentes no habían visto señales de dicha barrera y los intentos de obtener más información sobre ese proyecto y otras medidas planificadas en el área no tuvieron éxito.
Mientras tanto, el sargazo ha comenzado a llegar a la costa de Handsome Bay una vez más.
Los reporteros Rafael René Díaz Torres (Centro de Periodismo Investigativo) y Mariela Mejía (Diario Libre) contribuyeron a esta investigación.
Esta investigación es el resultado de una beca otorgada por el Instituto de Formación Periodística del Centro de Periodismo Investigativo y fue posible en parte con el apoyo de la Open Society Foundations.