Elías Carmona Rivera sostiene la foto de su padre, Elías Carmona Alejandro, en el balcón de su apartamento en el barrio puertorriqueño de Chicago. Elías y su hermana Sandra son un ejemplo de los retos que enfrentan muchos hijos a cargo de cuidar a sus padres envejecidos, tanto en Puerto Rico como desde la diáspora. Foto por Vanesa Baerga | Centro de Periodismo Investigativo

Diáspora

Envejecer solos: el costo familiar de la migración puertorriqueña

La emigración masiva y el envejecimiento acelerado han transformado el cuidado de los adultos mayores puertorriqueños. Hoy, miles de familias dividen ese cuidado entre Puerto Rico y la diáspora en Estados Unidos, con ciudades como Chicago convertidas en extensiones emocionales y logísticas de la Isla.

15 de enero de 2026
Vanesa Baerga
Centro de Periodismo Investigativo
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Elías Carmona Alejandro nunca imaginó que la muerte le encontraría lejos de Puerto Rico. Pero enfermo de un cáncer en etapa terminal que afectó sus funciones cognitivas, el apasionado de la cultura puertorriqueña y de la música jíbara vivió sus últimos tres meses de vida en Chicago, donde murió en el 2024 a los 79 años.

Sus hijos, Sandra y Elías Carmona Rivera, de 50 y 52 años respectivamente, agradecen que debido a su condición de salud, su papá no se enteró de que lo habían trasladado a Chicago para su tratamiento médico. 

“Nunca supo que estaba fuera de su país. Si él hubiera estado consciente, hubiese querido morir en Puerto Rico. Hubiésemos querido que esa transición hubiese pasado en nuestra Isla”, manifiesta Sandra.

Como muchas familias puertorriqueñas contemporáneas, la red familiar inmediata de Carmona Alejandro estuvo marcada por la migración, concretamente durante los últimos 15 años de su vida.

Mientras Sandra permaneció en Puerto Rico y se estableció en Loíza, Elías es uno de los más de 700,000 puertorriqueños en edad laboral que se estima han migrado a Estados Unidos en las últimas dos décadas, según el Censo federal. Se instaló en Humboldt Park, el corazón de la comunidad puertorriqueña de Chicago y un importante enclave de la diáspora en Estados Unidos desde mediados del siglo pasado.

A la par de la pérdida de buena parte de su población en edad laboral, la proporción de adultos mayores en Puerto Rico ha crecido rápidamente durante ese periodo, aumentando de 13% en 2010 a 21% en 2019, según datos del Censo federal. Esta realidad ha creado una situación en la que casi el 70% de los hijos de adultos mayores están viviendo fuera del país, explica el demógrafo puertorriqueño Amílcar Matos Moreno, profesor e investigador posdoctoral del Center for Healthy Aging de la Universidad de Penn State. A su juicio, la combinación de migración acelerada con la falta de servicios accesibles y políticas públicas obsoletas deja a muchos adultos mayores solos o dependientes de un cuidado coordinado desde la diáspora, un fenómeno que redefine la vejez en la Isla.

 

“Si tienes tres hijos, se supone que dos de ellos estén fuera [viviendo en el exterior] y uno esté acá [en Puerto Rico]. Si tienes un hijo, la probabilidad de que esté fuera es mucho mayor a