El periodismo en tiempos de la sociedad del algoritmo

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Ya no vivimos en la era de internet. Vivimos en la sociedad del algoritmo.

La frase quedó conmigo después de escuchar al profesor Jack M. Balkin, de Yale Law School, durante la conferencia Technology and Constitutional Rot, celebrada esta semana en Stanford Law School en California, justo antes del inicio del nuevo año académico.

Fui a la charla interesada, particularmente, por mi trabajo como periodista y por el proyecto que desarrollo durante mi año como becaria JSK Journalism Fellow en Stanford. Salí con muchas preguntas sobre inteligencia artificial, periodismo, opinión pública y democracia que me serán de gran utilidad en el diseño del pensamiento para abordar un proyecto de solución a retos periodísticos.

Balkin, quien es profesor de Derecho Constitucional y de la Primera Enmienda en la Facultad de Derecho de Yale, plantea que hace tiempo dejamos atrás la llamada sociedad de internet. Ahora estamos en lo que él denomina la sociedad algorítmica: una sociedad en la que gobiernos, mercados y cultura dependen cada vez más de la recopilación y el análisis de datos, los algoritmos, las plataformas y la inteligencia artificial.

Una de las ideas que más llamó mi atención es que la tecnología no es neutral, pero tampoco determina por sí sola nuestro futuro. Importan las decisiones que tomamos sobre cómo la diseñamos y utilizamos, las instituciones que construimos alrededor de ella y los modelos de negocio que escogemos. La tesis de Balkin no es apocalíptica, pues sostiene que podemos encontrar usos democráticos y justos para las nuevas tecnologías. Hay espacio para la acción humana y para la transformación de las instituciones. Utilizó distintos momentos de la historia estadounidense —incluidos periodos tan críticos como la esclavitud y la Segunda Guerra Mundial— para explicar que las etapas de deterioro constitucional también pueden ser seguidas por procesos de renovación.

Durante años hablamos de cómo internet transformó los medios. Ahora corremos el riesgo de reducir la discusión sobre IA a una nueva pregunta tecnológica: qué herramienta utilizar, qué tarea automatizar, cuánto tiempo ahorrar o cómo producir más.

Quizás las preguntas más importantes sean otras.

¿Qué tipo de periodismo queremos construir con esta tecnología? ¿Qué valores queremos proteger? ¿Qué decisiones estamos dispuestos a delegar y cuáles deben continuar en manos humanas? ¿Cómo utilizamos la IA sin erosionar la confianza que el periodismo necesita para cumplir su función social?

Porque hay otro elemento de la conferencia que me parece fundamental.

Balkin sostiene que una democracia necesita mucho más que elecciones. Necesita una esfera pública en la que se produzca conocimiento, se formen opiniones y los ciudadanos puedan evaluar a quienes ejercen el poder. Y advierte que las mismas tecnologías que han multiplicado extraordinariamente nuestras posibilidades de expresión también han debilitado instituciones dedicadas a la producción de conocimiento, entre ellas el periodismo y la academia.

En la sociedad del algoritmo, además, todo se convierte en contenido.

Una investigación periodística es contenido. Una investigación científica es contenido. Pero también lo son un rumor, una falsedad o la propaganda. Las plataformas premian la atención y el engagement, no necesariamente la verdad, la deliberación o el valor público. El resultado, plantea Balkin, puede ser una pérdida de las distinciones entre conocimiento y propaganda y un debilitamiento de instituciones como el periodismo, la universidad y la ciencia.

Pensé mucho en Puerto Rico mientras lo escuchaba.

Particularmente cuando habló de la polarización y la pérdida de confianza como elementos del deterioro de una democracia. La polarización adquiere otra dimensión cuando dejamos de ver a quien piensa distinto como un conciudadano con quien discrepamos y comenzamos a verlo como un enemigo que hay que derrotar.

Una sociedad democrática necesita conflicto, diferencias y debate. No requiere que pensemos igual. Pero sí necesita que conservemos algún terreno común que nos permita llegar a acuerdos cuando sea posible y, cuando no lo sea, confiar en que las instituciones y las reglas democráticas continuarán funcionando también durante el turno en el poder de quienes piensan distinto a nosotros.

Sin ese mínimo de confianza compartida, la discrepancia deja de ser parte de la democracia y comienza a convertirse en una amenaza para su funcionamiento.

Por eso creo que esta conversación también importa para el periodismo.

Si las plataformas y los algoritmos privilegian la provocación, el conflicto y la atención, quienes trabajamos con información tenemos que preguntarnos si estamos reproduciendo esas lógicas o ayudando a construir un espacio público donde todavía sea posible distinguir entre información y propaganda, conocimiento y opinión, hechos y falsedades.

Cuando convertimos en noticia una publicación en redes sociales de un personaje público que promueve el odio, la burla o la confrontación, sólo porque responde a la lógica del click o del rating, ¿estamos sirviendo bien al periodismo? ¿Estamos informando porque existe un valor periodístico o estamos amplificando porque sabemos que generará atención?

Y aquí está quizás lo que más agradecí de la conferencia: no fue un discurso apocalíptico sobre la tecnología.

Balkin insistió en que la tecnología crea posibilidades, pero somos los seres humanos quienes decidimos qué hacemos con ellas. Las instituciones pueden adaptarse. Las reglas pueden cambiar. Los modelos pueden rediseñarse. Y las sociedades han atravesado antes periodos de deterioro seguidos por procesos de renovación.

Eso deja espacio para la acción. En términos de mi área de estudio, me llevo una idea que parece sencilla, pero que coloca sobre nosotros una enorme responsabilidad: la tecnología puede transformar el periodismo, pero la responsabilidad de decidir hacia dónde queremos llevarlo sigue siendo nuestra.

4 thoughts on “El periodismo en tiempos de la sociedad del algoritmo

  1. Esta columna de Aiola me parece de las más esclarecedoras que he leído y amerita el que organicemos y generemos tertulias y conversaciones amplias al respecto. Urge.

  2. Me quedo con esta cita del artículo: «Balkin sostiene que una democracia necesita mucho más que elecciones. Necesita una esfera pública en la que se produzca conocimiento, se formen opiniones y los ciudadanos puedan evaluar a quienes ejercen el poder. Y advierte que las mismas tecnologías que han multiplicado extraordinariamente nuestras posibilidades de expresión también han debilitado instituciones dedicadas a la producción de conocimiento, entre ellas el periodismo y la academia.»
    Cuán difícil es que los planteamientos de las comunidades se abran paso en este ambiente publicitario más que periodístico, y cómo los que detentan el poder nos atacan por todas partes con memes creados por ChatGPT, pero con las mismas descalificaciones de siempre. «Se oponen a todo. Terroristas quieren manchar la reputación de los alcaldes. etc.»

  3. Estos planteamentos de Jack M. Balkin, puntualizan la responsabilidad de los seres humanos sobre el uso de la tecnologia, algo en lo que estamos de acuerdo, el temor apocalistico surge ante la posibilidad de que la tecnologia se auto controle y el ser humano pierda el control sobre su funcionamiento o se genere una guerra entre la inteligencia artificial y la humana. Nada soy de los que piensa que no, pero siempre existe la duda si la sociedad algoristica puede permanecer bajo control humano.

  4. ¡Felicitaciones, Aiola Virella! Buen resumen y excelentes reflexiones sobre la conferencia del Sr. Balkin. Solo queda en el fondo una pregunta sobre la premisa implícita (esto es, que vivimos en una democracia que se deteriora, pero pudiera recuperarse). Admiro su labor, pero no le oculto mi interrogante: ¿Vivimos (en PR) en una democracia o en un país que acata, que por más de 500 años ha sido gobernado desde arriba y desde afuera? ¿No hay —en nuestro caso— la necesidad de fortalecer el espíritu de convivencia democrática que se respira en muchas esferas de la vida ordinaria de nuestro pueblo, a la vez que luchamos por crear las instituciones democráticas que tanto España como los EE. UU. no nos permitieron desarrollar?

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