La falta de acción o la tardanza de los gobiernos para atender a sus colonias para combatir las olas de calor y otros efectos de la crisis climática, así como el aumento en el nivel del mar, hacen cada vez más precaria la vida en estos territorios.
No les importó que las tres principales casas acreditadoras habían calificado los bonos como chatarra o que muchos economistas y analistas financieros predecían, desde años antes, que Puerto Rico iba camino al precipicio económico y fiscal. En conjunto, las empresas ordenaron más de $16 mil millones de la oferta que solo constaba de $3.5 mil millones, y que se vendió a 93 centavos el dólar, con intereses de 8.73%. Unas firmas lograron comprar $120 millones en bonos mientras otras que hicieron sus órdenes se quedaron sin nada.
Cómo parte de la crisis económica que vive Puerto Rico, el impacto emocional que tendría para la isla un embargo por parte de los bonistas sería tan fuerte como la huella financiera, de acuerdo con Carlos Burgueño, periodista y economista argentino, quien fue invitado por el Centro de Periodismo Investigativo para compartir la experiencia de su país natal.
La cultura del buitre nunca le dará una mano al perdedor. La cultura del buitre vive de la abundancia de la tierra. A todo el mundo en Wall Street le tiembla la mano. (Alan Parsons, “Vulture Culture”).
“La ganancia que obtendrían sería mayor que si traficaran drogas o armas”, afirma el periodista y economista argentino Carlos Burgueño al comparar lo que pasaría si Argentina paga el monto de la deuda que le exigen los fondos buitre en la Corte del Distrito Sur de Nueva York.