Hogar Crea acepta señalamientos sobre su sistema de tratamiento

Programas de tratamiento a personas con adicción a drogas o alcohol certificados por ASSMCA, operan con licencias expiradas desde antes de 2011. Más del 90% son manejados por entidades sin fines de lucro de base de fe y algunos carecen de base científica. En el caso de Hogar Crea y otros centros religiosos de rehabilitación, el castigo y la humillación son las herramientas principales de ‘tratamiento’, consigna un nuevo estudio. Los dirigentes de Crea no ven fallas en su programa, que incluye confrontación, trabajo sin paga e ingreso bajo coerción.

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Participante de Hogar CREA vende un bizcocho en un semáforo del área metropolitana. Foto por extraída del informe 'Humillación y abusos en centros de "tratamiento" para uso de drogas en Puerto Rico'.

Participante de Hogar CREA vende un bizcocho en un semáforo del área metropolitana. Foto por extraída del informe 'Humillación y abusos en centros de "tratamiento" para uso de drogas en Puerto Rico'.

Un hombre adicto a la heroína se cuece bajo el sol al igual que una mujer que intenta dejar la droga, un día cualquiera, en los semáforos donde el Puente Minillas cruza la calle de Diego en Santurce. El hombre, sin camisa, pide dinero a los conductores. La mujer, camisa verde fluorescente, intenta vender bizcochos o bolsas de basura.

Cada 15 minutos pasa un carro desde donde un supervisor vigila que ella sigue en su puesto, vendiendo, de entre seis a ocho horas al día, hasta seis días a la semana, sin paga.

El dinero de las ventas de bolsas y bizcochos irá a las arcas de Hogar Crea, uno de los programas de rehabilitación licenciado por la Administración de Servicios de Salud Mental y Contra la Adicción (ASSMCA). Hogar Crea cumple 47 años en Puerto Rico, opera 84 centros y tiene alrededor de 152 en otros países; 43 en República Dominicana, 20 en Costa Rica, 12 en Estados Unidos, siete en Venezuela, cinco en Panamá, cinco en El Salvador, 10 en Honduras y uno en Chile.

La organización Intercambios Puerto Rico presentó al Centro de Periodismo Investigativo (CPI) la investigación titulada Humillación y abusos en centros de “tratamiento” para uso de drogas en Puerto Rico, donde se muestra que el programa de Hogar Crea no tiene base científica y explota a sus residentes, entre otros señalamientos de violaciones a derechos humanos.

La investigación, realizada por los sicólogos sociales Débora Upegui-Hernández y Rafael A. Torruella, establece que: “el castigo y la humillación son las herramientas principales de ‘tratamiento’ en los Hogares Crea y algunos centros cristianos de rehabilitación para personas con problemas de adicción”.

El CPI entrevistó al ex director de tratamientos de Hogar Crea, al director ejecutivo del programa y a la directora de ASSMCA.

“Leña” o Terapia de confrontación

Un método empleado por Hogar Crea como parte de su programa de rehabilitación y que es señalado en la investigación por los sicólogos sociales es la llamada “terapia de confrontación”.

¿Cómo es el proceso de la terapia de confrontación?, preguntó el CPI a Jorge Cruz Fuentes. Él es producto del programa. Comenzó como un adicto que ingresó para rehabilitarse y actualmente lleva 25 años como empleado. Primero fue director de tratamiento y ahora es director de la Oficina de Relaciones Públicas de Hogar Crea.

Jorge Cruz Fuentes, director Oficina de Relaciones Públicas de Hogar Crea. Foto por Laura Moscoso

Jorge Cruz Fuentes, director Oficina de Relaciones Públicas de Hogar Crea. Foto por Laura Moscoso.

“Se hace un círculo, se sienta a la persona en el medio y a través de eso pues se le señala la parte indeseable de la persona”, contestó.

“Hogar Crea es un programa que adopta una filosofía cuasi-militar. Como el militar que usted lo ve todo el tiempo ordenado, bien vestido, sus zapatos brillados, su recorte, sus uñas recortadas, bien presentado… Eso es parte del concepto de la re-educación, que es la terminología que usamos en Crea. Cuando eso no ocurre en la comunidad terapéutica, hay que confrontarlo”, abundó.

“La terapia de confrontación es parte del proceso de ayuda. Hay quienes, por la forma en que se le dice o quién se lo dice, hay un momento dado en que pueden interpretar como que ‘me estás denigrando’”, dijo Héctor Figueroa, director ejecutivo de Hogar CREA.

En la calle, a la terapia de confrontación se le llama “Leña”, según las entrevistas que realizó Torruella como parte de su investigación a usuarios puertorriqueños de drogas inyectables que vivían en Nueva York.

Uno de los entrevistados para el estudio describió la terapia como “una paliza emocional o de confrontación” que implica: “estar sentado en un pequeña silla en el medio de un cuarto y ser humillado mientras te insultan los compañeros que están ‘limpios’, llegando al punto de insultar a su familia para que aceptara culpabilidad por sus actitudes y comportamientos”.

El director de Hogar Crea, quien participa en la aplicación de este método a los residentes, según dijo, aseguró que la terapia de confrontación se lleva en forma profesional: “se lleva en un círculo, no se permite hablar palabras obscenas, no se permite poner etiquetas (sobrenombres), no se permite hablar malo. Lo que pasa es que sí, que el que te lo está diciendo, te lo está diciendo con carácter. Eso es como cuando tienes un hijo adolescente, si no le decimos las cosas con carácter, ¿qué es lo que va a pasar? Pero es una terapia profesional, está probado científicamente que funciona y por eso nosotros los seguimos haciendo”.

Trabajo sin paga o “terapia de representación y ventas”

Los hombres y mujeres de camisas verde fluorescente que se paran bajo los semáforos de Santurce, y los jóvenes que van a pie casa por casa en las áreas rurales de Puerto Rico haciendo lo mismo, vendiendo bolsas de basura y bizcochos bajo el sol, participan de otra modalidad de “tratamiento”. La “terapia de representación y ventas” de Hogar Crea. Venden productos, pero no reciben salarios.

Una de las guaguas que utiliza Hogar Crea para transportar a los participantes.

Una de las guaguas que utiliza Hogar Crea para transportar a los participantes.

“Nosotros en nuestra buena fe, siempre hemos cubierto sus necesidades, ropa, en ocasiones se les puede dar algunos incentivos, pero no hay sueldo ni compromiso alguno que digamos que le vamos a pagar, porque ellos no están trabajando. Ellos son personas que están en tratamiento, que el término es ‘residente’, que viven en los hogares. Ellos están ahí consumiendo, generan unos gastos”, dijo Cruz Fuentes.

El relacionista de Crea describió que cuando los residentes llegan al hogar luego de realizar sus ventas, los recibe un “equipo terapéutico” que los registra, suman todo el dinero que se vendió y hacen un reporte al contable. “Si el vendedor recibió alguna propina, también se deposita en la cuenta de Hogar Crea”.

“Ese dinero está debidamente controlado, hay personas que a veces se creen que ese dinero está al garete pero no, hay unos controles. Tenemos una firma de auditores y de contables que auditan todo ese dinero. Posteriormente hay un comité timón, que vienen, evalúan cuánto se vendió en esa semana y de ahí establecen qué vamos a pagar. Los ‘biles’ más fuertes que tenemos son agua y luz”, explicó.

Cruz Fuentes recibió al CPI en un amplio salón de conferencias en las oficinas centrales de Hogar CREA en Saint Just, Trujillo Alto, donde antes de contestar preguntas detalló las cualidades de la estructura de cuatro pisos que desde afuera tiene el aspecto de un hospital.

Oficinas administrativas de Hogar Crea en Trujillo Alto. Foto por Joel Cintrón Arbasetti.

Oficinas administrativas de Hogar Crea en Trujillo Alto. Foto por Joel Cintrón Arbasetti.

“Tenemos placas solares, recolecta de agua, el techo tiene un tratamiento que evita que los rayos del sol penetren y generen más calor a los empleados. Cómodo, viste los espaciosos pasillos, los baños, el comedor, tenemos área para vehículos de baja emisión, si llega un vehículo eléctrico, tenemos dónde cargarlo. Tenemos todas las regulaciones con Recursos Naturales de la disposición de agua, tenemos hincado un pozo, o sea que es algo moderno, algo lindo que es del pueblo de Puerto Rico, con orgullo lo decimos”.

Al salir del salón de conferencias, Cruz Fuentes presentó a tres empleados que pasaron por el programa de rehabilitación y ahora trabajan en las oficinas centrales de Hogar CREA.

“Yo le metí 28 años (a las drogas) y no me fue nada bien. Llevo 16 años limpio, firme, y creo en este programa cien por ciento, este programa funciona y el que quiere bregar, este es el programa”, dijo Héctor, quien lleva 13 años como empleado de Crea. José Luis también fue parte del programa de rehabilitación de Crea y ahora es ayudante del Director Ejecutivo. Silvia Vázquez, dijo que fue adicta por 17 años, lleva 20 rehabilitada y 16 trabajando con Hogar Crea, donde actualmente es empleada de mantenimiento de las oficinas centrales.

Hogar Crea alega que atiende diariamente a alrededor de 3,000 personas y que rehabilita anualmente a un 40% de sus residentes. La organización, inscrita como sin fines de lucro, recibe $2,100,000 anuales del gobierno para la operación del programa a nivel de todo Puerto Rico y otros fondos de propuestas federales que deben parear. Cuenta con entre 156 y 160 empleados, entre sicólogos, sociólogos y “especialistas en adicción”, según Cruz Fuentes.

“Ese dinero no da. Por lo tanto, no estamos en la visión de echarle más cargas al Estado. Lo que hacemos es que creamos una estructura de la terapia de representación y venta”, explicó.

Bajo esa estructura Hogar CREA tiene vendedores en todos los municipios de Puerto Rico. Su sistema está dividido en siete distritos y los participantes del programa deben permanecer al menos 20 meses recluidos en una de las residencias de rehabilitación. Los vendedores en ocasiones son transportados como reses en la parte trasera de un camión amarillo que luce el logo de la organización, que lee “Hogar Crea INC., Comunidad de reeducación de adictos”.

Upegui-Hernández y Torruella califican la “terapia de representación y venta” como una práctica dudosa, ya que “violenta los derechos humanos de los usuarios, como el derecho a la confidencialidad, el derecho a no recibir tratamiento cruel, inhumano o denigrante, el derecho a no ser forzados a trabajar sin paga”.

Para el relacionista de Crea, Cruz Fuentes, esta terapia se hace con el fin de desarrollar liderazgo. “Hoy día tenemos grandes vendedores, hoy día tenemos gente que son dueños hasta de dealers que se desarrollaron gracias a esa terapia de venta. Recuérdate que los talentos son regalitos especiales que Dios nos da, lo que tenemos es que desarrollarlo”.

Ingreso bajo coerción a programas de base comunitaria y de fe

Más del 90% de los programas de rehabilitación licenciados por ASSMCA son manejados por entidades sin fines de lucro de base de fe, la mayoría de los cuales utilizan tratamientos sin evidencia científica, indica la investigación de Upegui-Hernández y Torruella, financiado por Open Society Foundations (OSF). El patrón de abusos se repite en centros de tratamiento para la adicción en República Dominicana y México, donde se realizaron estudios similares.

En Puerto Rico gran parte de los usuarios que llegan a estos programas residenciales de tratamiento para drogas son enviados por el sistema judicial, mediante distintos mecanismos legales. La Ley Núm. 67 de ASSMCA establece la “Detención compulsoria por crisis de salud mental”, mientras que las Cortes de Drogas (Drugs Courts) ofrecen la posibilidad de otorgar “desvío” a un programa de rehabilitación como alternativa a la cárcel.

Hogar Crea tiene empleados destacados en los tribunales a quienes llaman “oficiales de enlace”. Estos se encargan de “reclutar” personas para su programa, a través de una evaluación que hace el técnico de récord socio penal de custodia mínima.

“ASSMCA tiene el deber ministerial de referirnos estos casos con problemas de adicción a través de las Cortes de Drogas y la Ley 67. Nosotros los recibimos y tenemos esa relación directa tanto con ASSMCA y la Administración de Tribunales”, detalló Cruz Fuentes.

Sin embargo, los derechos de las personas que ingresan a centros de tratamiento residenciales como Hogar Crea y otros de base comunitaria y de fe podrían estar desprotegidos. Según Upegui-Hernández y Torruella, el 90% de los centros que ofrecen tratamiento residencial para usuarios de drogas están exentos de cumplir con los derechos básicos del paciente y los estándares de tratamiento.

Esto se debe a que el Artículo 13.02 de la Ley de Salud Mental (Ley 408) establece que dichas organizaciones continuarán brindando servicios comunitarios según su práctica “histórica, tradicional y ordinaria” sin importar el carácter o contenido de dichas prácticas.

“La inclusión de ese artículo fue en gran parte resultado del cabildeo y poder político de Hogar Crea y algunas organizaciones con base de fe, a pesar de la oposición de la comunidad multidisciplinaria de profesionales de la salud. Esta cláusula, de hecho (y gracias a su ambigüedad), les ha permitido a estas entidades continuar utilizando prácticas dudosas desechadas por la ciencia y que violentan los derechos humanos de los usuarios”, dice el estudio.

Carmen Graulau Serrano, directora de ASSMCA, aceptó que dentro de la agencia existe “un gran debate” sobre cómo evaluar los protocolos de tratamiento que presentan las organizaciones de base comunitaria.

“Esas organizaciones, obviamente, resisten la evaluación que se hace de sus protocolos de tratamiento. Y eso es algo que esta agencia había dejado un poco como apartado. Porque, obviamente, resulta en un gran choque cuando evaluamos estos protocolos y tenemos alguna organización que alega que su doctrina indica lo que hay que hacer. Pero fíjate que la propia ley te dice que siempre estas organizaciones estarán sujetas a los preceptos de la Constitución y las leyes del Estado Libre Asociado de Puerto Rico”, comentó Graulau Serrano.

Los tratamientos que ofrecen estos programas se basan en mitos sobre el uso y dependencia a drogas, en estigmas y percepciones falsas acerca de los usuarios como “pecadores” o “pervertidos morales” que usan drogas porque “quieren” (decisión y voluntad propia) o porque tienen un “carácter débil o defectuoso” (deficiencia moral) y por ende deben ser “re-educados” o “rescatados por Dios”, añade la investigación de los sicólogos sociales.

Para Hogar Crea, el componente religioso de su programa de tratamiento es fundamental y así lo defiende Cruz Fuentes.

“El componente religioso en Hogar Crea es muy importante. Tan es así que tenemos un eslogan que es Con Cristo en CREA se puede. Hogar Crea es un programa cristiano pero no sectario. En Hogar Crea desde que se levanta la persona invocamos la presencia de nuestro Dios. Gracias a Dios que tenemos una oración. Cuando vamos a consumir los alimentos hacemos una oración para recibir los alimentos. Tenemos una oficina de capellanía, donde estos capellanes son pastores itinerantes que visitan los hogares con un programa de terapias espirituales donde tienen la oportunidad de conocer esta parte tan importante y tener ese encuentro con Dios. Pero es muy importante, tenemos una base cristiana”.

Romper en frío: abstinencia total

Otro señalamiento que hacen Upegui-Hernández y Torruella es que la prestación de servicios de salud física y mental y de asistencia social (vivienda, capacitación y servicios comunitarios) para los usuarios de drogas, está en manos de organizaciones que promulgan una política de abstinencia total, sin diferenciar el tipo de sustancia ni el nivel de uso.

ASSMCA y el sistema de justicia refieren a pacientes a Hogar Crea, pero a diferencia de ASSMCA, el tratamiento de Hogar Crea no incluye el uso de sustitutos que ayudan a contrarrestar los efectos de retirada de drogas fuertes como la heroína.

Imagen de 'tratamiento' para 'romper en frío' hace varias décadas. Foto por Jack Delano.

Imagen del ‘tratamiento’ en Crea para ‘romper en frío’ hace varias décadas. Foto por Jack Delano.

“Aquí nadie puede, ningún médico que no sea el gobierno a través de ASSMCA, dar metadona, así que esa es la primera limitación que tenemos”, dijo el director de Hogar Crea. La directora de ASSMCA explicó que en Puerto Rico ninguna institución privada provee metadona, en parte por las muchas regulaciones y licencias que se requieren para ofrecer ese tratamiento.

“Nosotros no usamos metadona ni usamos buprenorfina. Sí usamos medicamentos que van dirigidos a contrarrestar todos los síntomas, vómitos, diarrea, ansiedad, si le baja la azúcar o si le sube… Porque romper vicio no es fácil y usamos un protocolo de medicamentos altamente contenido bajo licencia y permisos que tenemos a través de regulaciones con la licencia de narcóticos, entre otras”, indicó Cruz Fuentes.

¿Cuáles son los nombres de los medicamentos que ofrecen?

“Los nombres específicamente como tal no te los puedo dar, pero sí te digo que son medicamentos que contrarrestan todos los síntomas que te mencioné, los que técnicamente suelen usar los médicos en cualquier oficina de servicios”, contestó.

La investigación Humillación y abusos en centros de “tratamiento” para uso de drogas en Puerto Rico, indica que la desintoxicación de opiáceos sin medicamento causa dolor y sufrimiento severo. “Ex-residentes de Hogar CREA y algunos hogares de base de fe han denunciado haberse visto obligados a ‘romper en frío’ al no tener acceso a desintoxicación gradual medicada bajo supervisión médica y con protocolos adecuados para el síndrome de retirada de dependencia a drogas”.

El gobierno de Puerto Rico es responsable por el manejo de solamente el 14.7 % de los espacios de programas residenciales de rehabilitación en la isla a través de ASSMCA, el Departamento de Corrección y Rehabilitación e Instituciones Juveniles y el Departamento de la Familia. De los 132 programas residenciales privados registrados en ASSMCA, por lo menos 10 no tenían licencias vigentes y cinco de ellos figuraban con licencias expiradas desde antes del 2011, revela el informe.

No fue hasta mayo de 2014 que ASSMCA comenzó a desarrollar la Oficina de Calidad de Servicios, revisando los criterios e indicadores de evaluación de la agencia y los centros de rehabilitación, según Graulau Serrano.

“En la programación que se hizo de las visitas de ASSMCA se comenzó a evaluar a Hogar Crea y ahora vamos a entrar en ese proceso que va a ser sumamente interesante y nos va a presentar grandes retos. Porque no todas habían pasado por el proceso de evaluación de esos protocolos. Nosotros tenemos como meta para junio 30 de este año haber evaluado el 35% de las 555 organizaciones que ofrecen servicios”, declaró la directora de ASSMCA.

“Vamos a tener choques todo el tiempo porque nosotros vamos a traer lo que no cumple con las prácticas modernas y las prácticas basadas en evidencia que nosotros tenemos la responsabilidad de que sean las que se establezcan”, añadió.

Héctor Figueroa, director ejecutivo de Hogar Crea, defiende que el programa que dirige está certificado científicamente.

“Número uno, estamos certificados por el ASSMCA. Para que ASSMCA te dé licencia tienes que tener un manual de servicio que sea científicamente comprobado. Nuestro modelo es Comunidad Terapéutica, la recomienda el National Institute on Drug Abuse (NIDA). Lo que pasa es que hay muchas personas por ahí que dicen que ese modelo está obsoleto. ¿Por qué nosotros no hemos cambiado nuestro modelo? Esto es como el argot del béisbol, cómo tú vas a cambiar un equipo ganador… en 47 años nosotros hemos probado que el modelo de tratamiento funciona”.

El apoyo político también ha sido fundamental para el crecimiento de este centro de rehabilitación. Hogar CREA ha sido reconocido por el Senado de Puerto Rico con resoluciones de felicitación por su trabajo y según la Oficina del Contralor, de 2004 al presente, ha pactado contratos que en total suman $86,319,576 con varios municipios, la Oficina Central de Asuntos del SIDA y Enfermedades Transmisibles, Departamento de la Familia, Departamento de Transportación y Obras Públicas, Departamento de Agricultura, Departamento de Educación, entre otras agencias.

“Tenemos amigos de la legislatura, amigos gobernantes que han respetado esta obra, trabajo y desempeño por 47 años. Roberto Rivera, vicepresidente de la Cámara de Representantes, gran colaborador nuestro y participa de las entregas de certificados. Luis Daniel Filomeno, senador popular del distrito de Carolina, Javier Aponte Dalmau (representante popular por Canóvanas, Carolina y Trujillo Alto), Pedrito Rodríguez González (senador popular del distrito de Carolina); hay muchos”,  dijo Cruz Fuentes.

“El alcalde de aquí (Trujillo Alto) José Luis Cruz, tremendo colaborador de Hogar CREA, el alcalde de Carolina, honorable Aponte Dalmau, gente nuestra. El alcalde de Caguas, William Miranda Torres, que también da una aportación al Hogar CREA de Caguas, que cree firmemente en la filosofía de Hogar CREA. Porque Hogar CREA se mueve y va a las oficinas de gobierno y solicitan ayuda y gran parte de nuestros hogares reciben la bendición de nuestros alcaldes. Estos que te he mencionado cooperan grandemente”.

  • Raymond Rassi Maldonado

    Puede ser que el tratamiento que ofrece CREA parezca raro y abusivo sin embargo, puedo decir por experiencia propia es efectivo. Soy reeducado de hogares CREA desde el año 1975. Regresé a estudiar, complete la universidad, me case, tuve cuatro hijos, los críe y ahora me dedico a mi retiro tranquilo con mi esposa de 37 años de casado.

    He vivido una vida productiva, ejemplo para mis hijos y mi comunidad, y para nada me arrepiento de haber completado mi tratamiento hogares CREA. De no haber estado en tratamiento en CREA dudo que estuviera vivo hoy en día.

  • Jaime Galván Muñoz

    Yo osoy producto de un centro de rehabilitación cristiano y aunque no estoy de acuerdo con las ventas o oclectas a las que acostumbran los programas en PR, preferiría que le brindarán a los participantes rehabilitación vocacional y que los programas creen microempresas para emplear a sus participantes. También creo que hay cosas que no se deben hacer jamás como la denigración de alguien, pero uno de los problemas del adicto es la pobre o mala socialización, falta de disciplina, falta de responsabilidad cívica, falta de respeto a las autoridades y a la ley, hacen necesario que se tenga que confrontar malas actitudes que van más allá del mal hábito de usar drogas.