Falta de controles para garantizar y proteger el voto a domicilio en las elecciones 2020

Juliana Ortiz, una funcionaria de colegio por el Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) que también trabajó haciendo una ruta de voto a domicilio en el municipio de San Germán, conoce de primera mano las múltiples irregularidades que se produjeron en el voto a domicilio durante el pasado proceso electoral del 2020. Si la persona que iba a visitar para voto adelantado ya había votado en una primera visita, su firma debía aparecer en la lista al lado de su nombre y no debían ser visitados por segunda vez. Pero durante su ruta, Ortiz encontró electores que le indicaron que ya habían votado y su firma no aparecía en la lista. Al cuestionar en su Junta de Inscripción Permanente (JIP) el por qué de la situación, le dijeron que había varias copias de la misma lista. “Si las personas que nos tocaron no hubiesen sido honestas, podrían haber votado dos veces”, sostuvo Ortiz.

Se pagó extra por el escrutinio electrónico, pero falló en casi todas partes el día de las elecciones

Máquinas que no reconocían la llave electrónica para iniciar el proceso en los colegios de votación, otras que no leían o en las que se atascaban las papeletas, algunas que se apagaban en medio del proceso de votación, muchas que no pudieron transmitir los resultados. En otros colegios, se dañaron las tarjetas de memoria durante el proceso de votación o simplemente nunca funcionaron. Este fue el tipo de falla que se repitió en casi todos los colegios durante el proceso eleccionario del 2020, según constató el Centro de Periodismo Investigativo (CPI) con más de 20 fuentes. Al solicitar a la Comisión Estatal de Elecciones (CEE) un registro de las fallas de los equipos reportadas en los colegios, la agencia no dio la información. El CPI supo que no hay, a esta fecha, un récord completo de cuántas máquinas tuvieron problemas ni se puede identificar en qué casos se debió a la falta de mantenimiento, porque la CEE no tiene un procedimiento formal, ágil y centralizado para recopilar esta información.

Voto adelantado 2020: un desastre que atenta contra la democracia

La desconexión entre las bases de datos usadas para las 231,167 solicitudes de voto especial registradas por la Junta Administrativa de Voto Ausente y Adelantado (JAVAA) y las Juntas de Inscripción Permanente (JIP) es una de las mayores deficiencias que ocasionó duplicidad en las solicitudes previo a las elecciones en Puerto Rico, encontró una investigación del Centro de Periodismo Investigativo (CPI) tras entrevistar a más de una decena de fuentes al interior de la Comisión Estatal de Elecciones (CEE). “Para un mismo elector, se pudo haber grabado [registrado] dos formas de voto distintas: adelantado y ausente”, explicó una persona que trabajó de cerca en el proceso de ingresar los datos de las solicitudes de estos votos en los sistemas electrónicos de la CEE. La JAVAA y las JIP, los dos entes que manejan estas solicitudes, trabajaron en dos tablas distintas dentro de una misma base de datos. Esto tuvo como consecuencia que el personal de JAVAA no veía las solicitudes que las JIP procesaban. A su vez, las JIP no tenían visibilidad de las solicitudes tramitadas por JAVAA.

Sin acceso a más de una docena de páginas web del Gobierno de Puerto Rico, incluyendo la de La Fortaleza

Cuando se accede a varias páginas oficiales de agencias importantes del Gobierno, aparece un mensaje de advertencia: “Visitar este sitio puede perjudicar la computadora”. 

Tienen problemas de acceso a sus páginas La Fortaleza, los departamentos de Educación, Trabajo, Justicia, Recursos Naturales, Desarrollo Económico y Comercio, Corrección, Familia, Estado, Transportación y Obras Públicas, la Autoridad de los Puertos, la de la Policía, Autoridad de Edificios Públicos, la Administración de los Sistemas de Retiro, la Autoridad para el Financiamiento de la Infraestructura, y el propio Servicio de Innovación y Tecnología de Puerto Rico (PRITS), una dependencia encargada de desarrollar proyectos de tecnología e innovación para el Gobierno. 

La página de la Junta de Control Fiscal también tiene problemas de acceso. “Como parte de sus criterios automáticos, Google determinó que unos enlaces colocados en la página web del Departamento de Desarrollo Económico (DDEC), por parte de su agencia de publicidad, pudieran ser de carácter malicioso. A raíz de ello, Google levantó una bandera de seguridad automática que se extendió a las páginas de otras agencias bajo el dominio pr.gov”, dijo Glorimar Ripoll Balet, la principal ejecutiva de PRITS al Centro de Periodismo Investigativo (CPI) en declaraciones escritas. 

Ripoll informó que esta alerta de Google provoca que al acceder a cualquier página bajo el dominio del gobierno, algunos usuarios se encuentren con un alerta de seguridad. Sin embargo, esta aclaró que la seguridad de la página del gobierno no se encuentra comprometida. La Fortaleza prefirió referir preguntas sobre el asunto a la directora del PRITS.

Se aceleró la compra de escuelas cerradas en 2019, y fue un buen negocio para algunos inversionistas

Un buen empujón al portón oxidado, esquivar la maleza y los escombros hasta llegar a la parte posterior del edificio principal es suficiente para acceder a su interior, que está sin puertas. Desde el tercer piso, los salones ya sin ventanas de la Escuela Carmen Gómez Tejera en Aguadilla enmarcan la isla Desecheo, mientras que al mirar hacia el norte, se aprecia por el hueco un antiguo muelle de azúcar. En la escuela el tiempo y el salitre no han borrado la pintura de algunos pasillos donde todavía se puede leer “Tus valores cuentan” o “Mi confianza está puesta en ti”. Por $780,000 la firma de bienes raíces estadounidense The Morgan Reed Group compró la escuela construida en 1929 ubicada en la calle Agustín Stahl, con una vista privilegiada al Atlántico y sobre suelos que albergan un yacimiento prehispánico y colonial, para el desarrollo de un hotel de 150 habitaciones. La compra de la Escuela Carmen Gómez Tejera incluyó el vecino plantel Rafael Del Valle, construido en 1925.

Madres dominicanas en Puerto Rico enfrentan la pandemia “desde la sombra”

La falta de una política pública sobre asuntos de inmigración en Puerto Rico ha provocado que las madres dominicanas y sus hijos enfrenten necesidades que se multiplican con la emergencia del coronavirus. Esto se refleja en menos oportunidades de empleo, atraso en sus procesos migratorios y familias que no logran acceder a servicios esenciales, como educación para sus hijos. Y es que los retos del fenómeno migratorio no se resuelven con vacunas, aunque se vivan tiempos de pandemia. Carla, a quien identificamos con un seudónimo para proteger su identidad, tiene diecisiete años, cursa el duodécimo grado, es dominicana y en estos días se cuestiona qué será de su vida cuando complete el cuarto año de escuela superior “sin papeles”. “Me gustaría que mi deseo de ir a la universidad no sea una preocupación constante”, dice la joven en entrevista con el Centro de Periodismo Investigativo (CPI).

Una mudanza al año: el trauma y el rezago ignorados por el Departamento de Educación

Tres mudanzas de escuela en tres años. Esa ha sido la experiencia educativa de Zadiel y David. El primero vive en Sabana Grande, y ha tenido que moverse de la escuela Francisco Vázquez Pueyo a la Segunda Unidad David Antongiorgi Córdova. Ahora toma clases en línea como estudiante de la Escuela Vocacional Santiago Rivera de Yauco. El segundo vive en San Juan, y su peregrinación ha sido de la escuela Sofía Rexach a la escuela Fray Bartolomé de las Casas hasta terminar en la escuela Manuel Elzaburu y Vizcarrondo, donde cursa el Taller I en la filosofía Montessori.