Ante la Junta de Control Fiscal una petición para revelar privilegios fiscales a empresas como Monsanto

La Junta de Control Fiscal, entidad federal que negocia la bancarrota de la Isla, recibió una solicitud para que tome acción ante la necesidad de publicar  privilegios contributivos del Gobierno al sector privado, como el mantengo corporativo a Monsanto, en momentos de recortes a la Universidad de Puerto Rico, los municipios, los servicios de salud y las pensiones. Espacios Abiertos (EA), una organización que promueve la transparencia gubernamental, envió este jueves una carta y un informe a la Junta de Control Fiscal, pidiendo el registro público o presupuesto de gastos fiscales, con el detalle de todos los subsidios, incentivos, exenciones de impuestos, tasas contributivas preferenciales y otros beneficios que recibe el sector privado. La Ley “PROMESA”, aprobada por el Congreso de EE. UU. para que Puerto Rico reestructure su deuda, indica en la sección 208 (b) que los miembros de la Junta o sus empleados no podrán publicar los informes sobre subsidios, y que tendrán que cumplir con las leyes territoriales y federales en el manejo de información confidencial sobre los contribuyentes.

Sick Employees of Transgenic Companies Report their Cases to the Government of Puerto Rico

Agronomist Iris Pellot walked up to a plain laid bare by herbicide. Only crops of genetically modified corn could withstand this agrochemical. With safety goggles, steel-tipped leather boots and a four-month-old pregnant belly, she showed for work with crops from the multinational Monsanto in the village of Isabela, northwest of the transgenic epicenter of Puerto Rico. Her hands brushed the plants like many times before, but that day, her skin was marked with embossed red lines, as if it had been whipped with a burning wand. Pellot raises her head to catch some air, scratching her neck as if her throat was still stinging, and goes back to that day of 2010 in a mental journey.

Empleados enfermos de las empresas de transgénicos reportan sus casos al gobierno de Puerto Rico

La agrónoma Iris Pellot caminó hasta un llano pelado por herbicida. Sólo sobrevivían filas de maíz modificado genéticamente para resistir este agroquímico. Con gafas de seguridad, botas de cuero con punta de acero y una barriga de cuatro meses de embarazo, se presentó a trabajar con cultivos de la multinacional Monsanto en el pueblo de Isabela, al noroeste del epicentro transgénico de Puerto Rico. Sus manos rozaron las plantas como en otras ocasiones, pero ese día se le marcaron líneas rojas en la piel, como si la hubieran azotado con una varita en llamas. Pellot levanta la cara cogiendo aire, se rasca el cuello como si aún le picara la garganta, y regresa en la memoria a ese episodio de 2010.

Una alfombra roja de mantengo corporativo impulsa los transgénicos en Puerto Rico

Durante la década de la crisis fiscal en Puerto Rico, cuando la Isla se convirtió en el primer centro de experimentos con semillas transgénicas, el gobierno regaló a estas multinacionales más de $526 millones. Estos beneficios incluyen descuentos en las patentes de Juana Díaz e irrigación para las fincas a precios reducidos, así como tasas contributivas preferenciales, exenciones, incentivos industriales, subsidios salariales y agua gratis de los acuíferos del sur.

El boom de Monsanto y las semilleras estalla en el sur de Puerto Rico

Puerto Rico es el epicentro de experimentos con semillas modificadas genéticamente en Estados Unidos y sus territorios. Del negocio se benefician multinacionales como Monsanto, DuPont Pioneer, Dow AgroSciences, Syngenta Seeds y AgReliant Genetics, que ya ocupan el 14% de las tierras públicas con el mejor potencial para producir alimentos. Las semilleras reciben más subsidios que los impuestos que pagan al gobierno de una isla sumida en su peor crisis fiscal.

The Boom of Monsanto and other Seed Corporations Blows in the South of Puerto Rico

Puerto Rico is the epicenter of experiments with genetically modified seeds in the United States and its territories. Several multinational seed corporations benefit from this business, such as Monsanto, DuPont Pioneer, Dow AgroSciences, Syngenta and AgReliant Genetics, which between all already occupy 14% of public lands with the best potential for growing food. Seed corporations receive more in subsidies than what they pay in taxes to the government on an island plunged in its worst fiscal crisis.