Rendición de cuentas durante el desastre

Relatoría del panel Rendición de cuentas durante el desastre, realizado el 19 de septiembre de 2018, como parte del evento 365 días de María.

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De izquierda a derecha: La periodista Damaris Suárez, el exdirector de la Agencia Estatal para el Manejo de Emergencias y Administración de Desastres (AEMEAD), Epifanio Jiménez, Nancy Vega, exdirectora del Registro Demográfico, el senador Henry Neumann y Jeniffer Wiscovitch periodista del CPI.

José Rodríguez | Centro de Periodismo Investigativo

La falta de un protocolo para contabilizar muertes en caso de una catástrofe, la necesidad de que los médicos reciban adiestramiento para llenar los certificados de defunción como corresponde, el que el gobierno no haya implementado el plan de emergencia tras el huracán María fueron algunos de los temas que se destacaron durante el panel sobre rendición de cuentas, que se llevó a cabo durante el evento 365 días de María, organizado por el Centro de Periodismo Investigativo (CPI).

Al evento fueron convocados los funcionarios responsables de las decisiones tomadas tras María, a saber, el gobernador Ricardo Rosselló, el secretario de Seguridad Pública, Héctor Pesquera, el secretario de Salud, Rafael Rodríguez Mercado, la directora del Registro Demográfico, Wanda Llovet, entre otros, pero ninguno de éstos asistió.

El senador Henry Neumann participó del panel junto con el exdirector de la Agencia Estatal para el Manejo de Emergencias y Administración de Desastres (AEMEAD), Epifanio Jiménez, y Nancy Vega, exdirectora del Registro Demográfico.

Culpan a los médicos

Neumann indicó que ninguna de las universidades que hicieron estudios relacionados a la cantidad de fallecimientos tras el paso del huracán María, incluyendo George Washington University, tiene las herramientas para llegar a un “cálculo responsable” de las muertes, ya que el problema principal estribó en la forma en que los médicos llenaron los certificados de defunción.

Neumann, presidente de la comisión de Seguridad Pública, es autor Proyecto del Senado 713, que busca establecer un protocolo científico para contabilizar las muertes tras eventos catastróficos.

Según el legislador, los médicos, en su mayoría, no llenaron la pregunta número 25 del certificado de defunción, donde debían contestar si la muerte estuvo relacionada al huracán. Dijo que es responsabilidad del médico especificar la causa de muerte y explicar las razones y circunstancias que desencadenaron en el fallecimiento.

Al ser abordado sobre si el gobierno asumió su responsabilidad de orientar a los médicos para que llenaran adecuadamente los certificados de defunción, Neumann recalcó que es responsabilidad de los médicos el saberlos llenar correctamente.

“Yo no entiendo (que los médicos) necesitan un adiestramiento adicional, porque esto es un documento oficial del gobierno, que tiene unas áreas que responsablemente… el médico tiene que cumplir con llenarlo. Pero, para evitar consecuencias relacionadas con posibles demandas, pues, tradicionalmente, y no solo en el momento de la emergencia, ellos llenan lo menos posible”, sostuvo.

El legislador del Partido Nuevo Progresista (PNP) reconoció que, tras la emergencia causada por el ciclón, no hubo ninguna instrucción ni protocolo por parte del gobierno hacia los médicos sobre la forma de llenar los certificados de defunción. “Los médicos siguieron con el uso y costumbre de llenar lo menos posible”, agregó.

“La realidad es que no hay por qué esconder muertes. Yo no veo razón ni motivo por el cual tengamos que esconder muertes. El que murió, murió, pero es una responsabilidad del gobierno a nivel central tener los mecanismos para dar una cifra a la familias, al pueblo y al mundo, que sea confiable”, expresó.

A un año del paso de María, el proyecto de Neumann solo ha sido aprobado en el Senado, ya que la Cámara le introdujo enmiendas y luego pasó a un Comité de conferencia. El senador explicó que la medida le daría una responsabilidad adicional a los médicos que no cumplan con su obligación y toda la documentación de las muertes ocurridas luego de una catástrofe pasarían al Negociado de Ciencias Forenses para un estudio exhaustivo. Además, crearía un comité compuesto de personas no relacionadas con la Policía para que informen a la ciudadanía sobre el asunto de los fallecimientos. El proyecto de ley no tiene información sobre cómo se haría esto.

Neumann evadió comentar sobre el por qué funcionarios como Héctor Pesquera y el secretario de Salud, Rafael Rodríguez, no aceptaron la invitación al evento del CPI. “Yo tengo una filosofía de vida en que yo me encargo de Henry Newman…”, manifestó.

Sí había plan, pero no lo usaron

Por su parte, Epifanio Jiménez, exdirector de la AEMEAD, planteó la incoherencia de que para el paso del huracán San Ciriaco en 1989 se supo que que habían muerto 3,069 personas y esta vez, en el Siglo 21, no se ha podido llegar a ninguna conclusión sobre la mortalidad causada por María.

“No se puede comparar María con Georges. Esto ha sido algo sin precedentes, pero la respuesta de los jefes de agencia fue casi nula, muy pocos respondieron bien y por eso tenemos estas consecuencias”, sentenció Jiménez, quien aseguró que el gobierno no orientó debidamente a los jefes de agencia.

Jiménez aseguró que el gobierno de Puerto Rico no siguió el plan de manejo de emergencias tras María y lo que hizo fue “improvisar”. Para el exfuncionario, “el enemigo más grande que tiene el manejo de emergencias es la improvisación”. Incluso, mencionó que los anejos en el plan especificaban cómo debió ser la distribución de los suministros que llegaban a la Isla.

Jiménez rechazó que el plan disponible en Puerto Rico ante el paso de María, según el actual director de Manejo de Emergencias, Carlos Acevedo, haya sido para un huracán categoría 1. Responsabilizó, además, al gobernador de no fijar responsabilidades para que se pusiera en vigor dicho plan.

De acuerdo al exfuncionario, Puerto Rico no está preparado para enfrentar otra eventualidad como María.

Problema viejo y no se hizo nada

Nancy Vega, exdirectora del Registro Demográfico, aseguró que antes de que ella llegara a dirigir el Registro Demográfico en el 2013, ya se conocía que los médicos no estaban adiestrados para llenar los certificados de defunción.

No fue hasta el 2015, cuando se cambió el certificado de defunción para adaptarlo al protocolo del CDC, que el Registro Demográfico ofreció un adiestramiento a médicos, funerarios y hospitales, y se hizo un manual.

Sin embargo, no es obligatorio que los médicos se adiestren en cómo llenar los certificados de defunción, por lo que Vega urgió a que esto cambie, ya que los médicos sólo escriben en el certificado de defunción el mecanismo de muerte, pero no qué la provocó.

La demógrafa, quien hizo un estudio independiente de las muertes después de María, destacó que los médicos, en su mayoría, no completaron el encasillado número 25, donde debían escribir si la muerte estuvo relacionada al huracán.

La exdirectora del Registro Demográfico también indicó que luego del huracán se registró una tardanza en la anotación de los fallecimientos en la oficina del Registro Demográfico, situación que también fue destacada en el estudio de George Washington University, comisionado por el gobierno de Puerto Rico. La mayoría de los casos que se tardaron más de 20 días en registrarse fueron los que provenían del Negociado de Ciencias Forenses. Se supone que las muertes no tarden más de cinco días en registrarse según la ley, aseguró.

Además, indicó que en la base de datos de defunciones en Puerto Rico desde septiembre de 2017 a junio de 2018, había 800 casos de muertes que habían pasado a Ciencias Forenses, pero que todavía no se conocía de qué habían fallecido. Estos casos se identifican como “pendientes de investigación”.

“En el gobierno de Puerto Rico, desgraciadamente, nadie sabe qué es un sistema de Estadísticas Vitales. No entienden la función de salud pública que tiene el Registro Demográfico, porque inmediatamente que el Registro tiene la información, la entra al sistema e inmediatamente puede tener datos sobre toda la vigilancia epidemiológica y para la salud pública. La información es para la acción, pero entonces, la tenían, porque yo sabía que el Registro tenía mucha información, y no la estaban usando”, aseguró.

Vega aseguró que la ausencia de información que hubo por parte del Registro Demográfico y del gobierno, aún cuando tenían los números reales, provocó que la gente sintiera temor.

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