Entre la escuela y el trabajo: estudiantes de escuela superior enfrentan el miedo al fracaso

Ocho estudiantes de duodécimo grado forman un círculo con sus pupitres debajo de una carpa en el patio interior de una escuela del municipio de Guaynabo. Fuera de la carpa, salpica una llovizna; adentro, llueven realidades. 

Comenzaron el cuarto año de escuela superior dividiendo su tiempo entre estudios y trabajo. Hay tres chicas jóvenes en el grupo: una trabaja de mesera, otra de niñera, y la tercera es madre y técnica de uñas. Entre los chicos, uno trabaja en Subway, el otro es barbero, un tercero es empleado en El Mesón, el cuarto trabaja como electricista en la construcción “o en cualquier cosa que aparezca” y otro es empleado en una pizzería. Todos son menores de 18 años y dijeron que aspiran a continuar estudios técnicos o universitarios cuando se gradúen de la escuela superior. 

“Yo soy contratista”, aclara el que trabaja en construcción, a minutos de que suene el último timbre.

Resultados sobre el rezago académico todavía no se usan para cambiar la realidad en el salón de clase

A la salida de la Escuela Santiago Veve Calzada, en Fajardo, una estudiante de noveno grado camina junto a su madre. Es mediodía y hay cambio de turnos para las tres escuelas que operan en este plantel en interlocking. La joven tomó la prueba diagnóstica Línea Base, que busca medir el rezago académico de los estudiantes. Cuando se le pregunta por el proceso, la joven simplemente comienza a mover la cabeza, como diciendo que no. La madre le pide que hable y describa la experiencia. 

“Un revolú”, exclama, y pide que no se le identifique.

A Talk with Víctor Fajardo 20 Years After His Exit from the Department of Education

Víctor Fajardo is having coffee somewhere in the Guaynabo metropolitan area. Before taking a sip, the former official of the Pedro Rosselló González administration warns that he has kept away from the media since his release from prison in 2013. “For the family,” he says. He spent 10 years behind bars at a federal prison and two under conditional supervision in his home for being involved in a million-dollar corruption scheme in the Department of Education (DE). He agreed to talk about the Teacher Track program and the Community Schools, both part of the Educational Reform that he implemented (1993-1999).

Teacher Track: Unending Run of Broken Promises and Millions Owed to Teachers

Ada Nilda Montalvo González, a teacher in the Segunda Unidad de Cuchillas, in   Moca, a town in the western region, says that she will have to continue teaching this year because the money is not enough to live on if she chooses retirement. She tells her story from a classroom in a school that is not where she usually teaches. She is working during the summer to make “a little extra money.”

She is 64 years old, has dedicated 20 of service in the Department of Education (DE) and 27 to teaching in public and private schools. At the Patria Latorre Ramírez High School, in nearby San Sebastián, the educator sits at a desk and says she is old enough to retire but does not have the years of public service that would “guarantee” her some financial stability (30 years). “It’s hard for me at this age.

Conversación con Víctor Fajardo a 20 años de su salida del Departamento de Educación

Víctor Fajardo toma un café en algún rincón del área metropolitana. Antes del cortadito, el exfuncionario de la administración de Pedro Rosselló González advierte que ha estado apartado de los medios desde su salida de la cárcel en el 2013. “Por la familia”, dice. Cumplió diez años tras las rejas a nivel federal y dos bajo supervisión condicionada por estar involucrado en un millonario esquema de corrupción en el Departamento de Educación (DE). Vino para hablar del programa de la Carrera Magisterial y las Escuelas de la Comunidad, ambos parte de la Reforma Educativa que implantó (1993-1999).