Retrasada la carrera para reabrir las escuelas públicas

Sobran mascarillas y alcohol, pero no hay separadores de acrílico en ninguna, y en 31% de las escuelas encuestadas que se espera que reciban estudiantes a partir de este próximo miércoles, según había anunciado el gobernador Pedro Pierluisi Urrutia, no se había completado la limpieza y desinfección de áreas. Una muestra de 53 de las 114 escuelas en la lista del DE para recibir estudiantes a partir del 10 de marzo reflejó que 27% todavía no tenía su plantilla de maestros completa, 22% no contaba con psicólogos escolares y 20% esperaba por conserjes. Los resultados surgen de un sondeo que realizó el Centro de Periodismo Investigativo (CPI), desde el pasado miércoles hasta este lunes, entre los directores de las escuelas identificadas para comenzar el modelo híbrido de enseñanza. A dos meses de que termine el año escolar, el intento del Gobierno por reiniciar las clases en el sistema público, sólo cuatro de las 115 escuelas que se pretendía abrir tienen una certificación final de un epidemiólogo y 59 tienen una autocertificación preliminar, lo que en realidad representa un 4% del universo de escuelas del Departamento de Educación. El proceso de reapertura pone al descubierto las deficiencias históricas que enfrentan los estudiantes en el inicio de clases, a las que se suman los requisitos establecidos en el protocolo del Departamento de Salud para la prevención del COVID-19, que apenas se circuló a los directores escolares hace dos semanas.

Remote Learning in Public Housing Projects During Pandemic Times

“I arrived at your schoolwithout understanding why…”Rubén Blades

She would be the first in her family to finish high school. But at least for this year, that dream is on hold. In October she got a letter from the school via email, notifying her parents that the 17-year-old had “F’s” in all six of her classes. If there are no “drastic changes” in her performance or academic achievement during this second semester, the student would be “a candidate to repeat the grade next year,” the document states. She wants to be a paramedic.

Educarse en el residencial en tiempos de pandemia

“A tu escuela lleguésin entender por qué llegaba…”Rubén Blades

Ella sería la primera en su familia en terminar el cuarto año de escuela superior. Pero al menos este año, esa ilusión está en veremos. En octubre se recibió una carta de la escuela a través de correo electrónico, donde se le notificó a sus padres que la joven de diecisiete años tenía F en sus seis clases. De no haber “cambios drásticos” en su desempeño o aprovechamiento académico en este segundo semestre, la estudiante sería “candidata a repetir el grado el próximo año”, lee el documento. Ella quiere ser paramédico.

Dominican Mothers in Puerto Rico Face the Pandemic ‘In the Shadows’

The absence of a public policy on immigration issues in Puerto Rico has triggered mothers and their children to face needs that have worsened with the coronavirus emergency. This is seen in fewer job opportunities, delays in their immigration processes, and families that cannot access essential services, such as education for their children. This is because the challenges of the migratory phenomenon are not solved with vaccines, despite living during pandemic times. Carla, whom we identify with a pseudonym to protect her identity, is 17 years old, in the 12th grade, is Dominican, and these days is wondering what will become of her life when she finishes her senior year in high school “without papers.”

“I wish that my interest in getting into college would not be a constant source of worry,” said the young woman in an interview with the Center for Investigative Journalism (CPI, in Spanish). Carla says she is part of “a shadow.” This is how she defines the Dominican community in Puerto Rico.

Madres dominicanas en Puerto Rico enfrentan la pandemia “desde la sombra”

La falta de una política pública sobre asuntos de inmigración en Puerto Rico ha provocado que las madres dominicanas y sus hijos enfrenten necesidades que se multiplican con la emergencia del coronavirus. Esto se refleja en menos oportunidades de empleo, atraso en sus procesos migratorios y familias que no logran acceder a servicios esenciales, como educación para sus hijos. Y es que los retos del fenómeno migratorio no se resuelven con vacunas, aunque se vivan tiempos de pandemia. Carla, a quien identificamos con un seudónimo para proteger su identidad, tiene diecisiete años, cursa el duodécimo grado, es dominicana y en estos días se cuestiona qué será de su vida cuando complete el cuarto año de escuela superior “sin papeles”. “Me gustaría que mi deseo de ir a la universidad no sea una preocupación constante”, dice la joven en entrevista con el Centro de Periodismo Investigativo (CPI).

Llega la luz parcialmente a escuela elemental de Vieques que lleva un año sin el servicio

No les tomó ni mediodía. Personal del Departamento de Educación (DE) y de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) llegó en la mañana del viernes a la Escuela Elemental Playa Grande, en el barrio Monte Santo de la isla municipio de Vieques. Allí atendieron un reclamo que llevaba más de un año sin resolverse: restablecer el servicio de energía eléctrica en el plantel que está a orillas de la carretera 993 y cuya matrícula es de unos 200 estudiantes. 

Unos días después de que el Centro de Periodismo Investigativo (CPI) publicara un reportaje en el que la directora de Escuela Elemental Playa Grande, Naomy Félix, explicaba con lágrimas la situación que vive su escuela. 

A pesar de la respuesta y de que en gran parte de la estructura se restableció el servicio de energía eléctrica, no se solucionó el problema en su totalidad. La biblioteca, donde están las cajas de servicio de internet de corto alcance, no pudo ser energizada, pues durante los trabajos se percataron que “se eliminaron los cables, y a pesar de todo el trabajo que se hizo, nunca los conectaron”, explicó al CPI vía telefónica la directora Félix.    

“El espacio principal de nuestra escuela es la biblioteca.