Camarero Racetrack: A Money Machine that Runs on Injured and Abused Horses

It’s Friday and it’s payday. Abuelo says that it’s good to bet a few dollars from time to time “to try your luck.” That’s why we are in a horse racing betting agency putting together a lineup, wearing a mask, our hands sticky from the hand sanitizer and a few “hints” on the table. I want to bet on a horse that hasn’t run for five years. His name is Cachupito and he is number 11 of the sixth race.

Hipódromo Camarero: una máquina de dinero que corre con caballos lastimados y maltratados

Es viernes y es día de cobro. Abuelo dice que de vez en cuando es bueno apostar unos pesitos “para probar la suerte”. Por eso estamos en una agencia hípica preparando un cuadrito, con mascarilla puesta, las manos pegajosas por el hand sanitizer y unas cuantas “orejitas” sobre la mesa. Quiero jugarle a un caballo que hace cinco años no corre. Se llama Cachupito y es el número once de la sexta carrera.

Carlitos, my kindergarten teacher

The toys and cartoons on the screen don’t go together like the pencil and the notebook do. But when Carlitos interacts with his iPad, he learns by playing. “Find me a Plim Plim video on vowels, please,” the boy asks YouTube, speaking to Siri, the virtual assistant on the Apple tablet. Carlitos, a pseudonym, speaks formally to the voice that responds from the device that the Department of Education (DE) gave him in December, at the end of the first semester of the academic year. He is sitting at the dining room table, which is also the desk, part of the kitchen and even the closet that is missing from this small house in Río Piedras, a San Juan neighborhood.

Carlitos, mi maestro de kinder

Los juguetes y los muñequitos en la pantalla no combinan como el lápiz y la libreta. Pero cuando Carlitos interactúa con su iPad, aprende jugando. “Búsqueme un video de Plim Plim sobre las vocales, por favor”, le pide el niño a YouTube hablándole a Siri, el asistente virtual de la tableta Apple. Carlitos, que en realidad no se llama así, pero hay que protegerlo, trata de usted a la voz que le responde desde el aparato que le entregó el Departamento de Educación (DE) en diciembre, cuando cerraba el primer semestre del año académico. Está sentado en la mesa del comedor, que también es el escritorio, parte de la cocina y hasta el armario que falta en esta pequeña casa en Río Piedras.

Retrasada la carrera para reabrir las escuelas públicas

Sobran mascarillas y alcohol, pero no hay separadores de acrílico en ninguna, y en 31% de las escuelas encuestadas que se espera que reciban estudiantes a partir de este próximo miércoles, según había anunciado el gobernador Pedro Pierluisi Urrutia, no se había completado la limpieza y desinfección de áreas. Una muestra de 53 de las 114 escuelas en la lista del DE para recibir estudiantes a partir del 10 de marzo reflejó que 27% todavía no tenía su plantilla de maestros completa, 22% no contaba con psicólogos escolares y 20% esperaba por conserjes. Los resultados surgen de un sondeo que realizó el Centro de Periodismo Investigativo (CPI), desde el pasado miércoles hasta este lunes, entre los directores de las escuelas identificadas para comenzar el modelo híbrido de enseñanza. A dos meses de que termine el año escolar, el intento del Gobierno por reiniciar las clases en el sistema público, sólo cuatro de las 115 escuelas que se pretendía abrir tienen una certificación final de un epidemiólogo y 59 tienen una autocertificación preliminar, lo que en realidad representa un 4% del universo de escuelas del Departamento de Educación. El proceso de reapertura pone al descubierto las deficiencias históricas que enfrentan los estudiantes en el inicio de clases, a las que se suman los requisitos establecidos en el protocolo del Departamento de Salud para la prevención del COVID-19, que apenas se circuló a los directores escolares hace dos semanas.

Remote Learning in Public Housing Projects During Pandemic Times

“I arrived at your schoolwithout understanding why…”Rubén Blades

She would be the first in her family to finish high school. But at least for this year, that dream is on hold. In October she got a letter from the school via email, notifying her parents that the 17-year-old had “F’s” in all six of her classes. If there are no “drastic changes” in her performance or academic achievement during this second semester, the student would be “a candidate to repeat the grade next year,” the document states. She wants to be a paramedic.

Educarse en el residencial en tiempos de pandemia

“A tu escuela lleguésin entender por qué llegaba…”Rubén Blades

Ella sería la primera en su familia en terminar el cuarto año de escuela superior. Pero al menos este año, esa ilusión está en veremos. En octubre se recibió una carta de la escuela a través de correo electrónico, donde se le notificó a sus padres que la joven de diecisiete años tenía F en sus seis clases. De no haber “cambios drásticos” en su desempeño o aprovechamiento académico en este segundo semestre, la estudiante sería “candidata a repetir el grado el próximo año”, lee el documento. Ella quiere ser paramédico.