Paradiso College Preparatory

The School Bell Rings at New Charter School With No Contract, No Site Consultation and the Opposition of the Community 

Parents walked toward the corner of Ponce de León Street in Río Piedras, from Amalia Marín Street or José Gándara Avenue, to drop off their children dressed in khaki shorts and navy-blue polo shirt bearing the logo of the new Alianza Paradiso College Preparatory School, on Wednesday, their first day of school. “Divinitus Inspirata Discite Quid Est” reads the badge embroidered on the boys’ shirts and the overalls worn by the girls. 

On the Facebook social network, the executive director of the charter school that does not have a signed contract with the Department of Education (DE) nor completed the location consultation process to run a school there, Robert Acosta, welcomed the new students. “Today we welcome all our students of the 2023-2024 school year #conocetuescuela (meet your school),” he wrote. On Tuesday morning, in the Ponce de León building, workers hung location consultation signs for the school that began operating on Wednesday in a structure classified for commercial tourist use. There, Acosta’s executive assistant, Doralba Rivera, was unable to show the agreement to the Center for Investigative Journalism (CPI, in Spanish), which she said was signed “in the summer,” because she did not have the document handy.

Difícil lograr un futuro independiente para los estudiantes de Educación Especial

Adriana Méndez sueña con ir a la universidad cuando termine la escuela, conseguir un buen trabajo para comprar una casa, casarse a los 30 años y tener hijos. “Quiero vivir independiente, como mi hermano y hermana”, afirma con entusiasmo. A esta estudiante del Programa de Educación Especial, de 19 años de edad, las experiencias de empleo de verano que tuvo se las procuró su mamá Martha Ramos. Las buscó como acostumbra buscar tantas otras oportunidades que su hija merece, que la ley le garantiza en papel, pero que en la práctica no le proporciona.   

Durante el año escolar 2021-2022, el Departamento de Educación (DE) apenas consiguió que 197 alumnos con diversidad funcional tuvieran una evaluación inicial de sus maestros, entre 13,233 estudiantes que eran “elegibles para el proceso de transición” a la vida adulta. 

Al igual que Martha, Johana Pérez y Rosa I.González, esperaron más de un año por una evaluación vocacional y de carrera adecuada, que permitiera trazar objetivos claros para la transición de sus hijos a un empleo o estudios postsecundarios, sobre todo, a una vida independiente. También tocaron unas cuantas puertas hasta conseguirles experiencias de empleo a sus hijas, Adriana y Julliana, y a su hijo Carlos, respectivamente. 

Mientras, el DE daba largas a hacer las evaluaciones.