Una mudanza al año: el trauma y el rezago ignorados por el Departamento de Educación

Tres mudanzas de escuela en tres años. Esa ha sido la experiencia educativa de Zadiel y David. El primero vive en Sabana Grande, y ha tenido que moverse de la escuela Francisco Vázquez Pueyo a la Segunda Unidad David Antongiorgi Córdova. Ahora toma clases en línea como estudiante de la Escuela Vocacional Santiago Rivera de Yauco. El segundo vive en San Juan, y su peregrinación ha sido de la escuela Sofía Rexach a la escuela Fray Bartolomé de las Casas hasta terminar en la escuela Manuel Elzaburu y Vizcarrondo, donde cursa el Taller I en la filosofía Montessori.

El Gobierno federal enfrenta a ciegas el coronavirus tras incumplir con un sistema de monitoreo de riesgos como pandemias

La administración del presidente Donald Trump dirige la respuesta al coronavirus como un piloto que vuela con los ojos vendados. El Departamento de Salud y Servicios Sociales de los Estados Unidos (HHS) inclumple desde hace doce años con su obligación de poner a funcionar una plataforma digital centralizada para compartir información, lo más cercana al tiempo real, sobre las amenazas a la salud pública, como las pandemias. Y ahora carece de esa herramienta para evitar muertes por el COVID-19. La Oficina de Responsabilidad del Gobierno de EE UU (GAO) ha preparado tres informes, dos durante la presidencia de Trump y uno durante la administración del expresidente Barack Obama, en los que señala que HHS ha fallado en su obligación legal de crear esa red de estado de situación de la salud pública. Además, la GAO envió una carta el 28 de marzo de 2019 a la máxima autoridad de salud federal, Alex Azar II, secretario de HHS.

¿Dónde hacerse las pruebas de COVID-19?

La falta de uniformidad entre los municipios que gestionan la prueba de COVID-19 pone de manifiesto la ausencia de un protocolo o guía nacional coordinada desde el Departamento de Salud y plantea la pregunta de si se está dando una recopilación uniforme de los datos de las personas a las que se les hace la prueba.

I Tested Negative for Coronavirus

It’s past 8 on Friday night and my immediate future is at the mercy of three Q-tips and two vials of blood heading to a laboratory. The Q-tips carry a sample that was taken from my nose and another from my throat to test if I have influenza or coronavirus. Four days ago, when I received an email from the organizers of the conference where I spent four days in New Orleans, I hand sanitized two friends with whom I was having dinner. I was told that one of the conference attendees had tested positive for the coronavirus. For the first time I don’t feel the freezing cold of hospitals.