De República Dominicana a Guaynabo City: la explotación de las empleadas domésticas

Elizabeth Soto trabajó entre 11 y 12 horas limpiando en una oficina de abogados en Guaynabo, le pagaron $40 y no le dieron comida. En muchos casos, el trabajo de empleada doméstica conlleva exponerse a situaciones de explotación severa, tanto así que Romelinda Grullón, directora del Centro de la Mujer Dominicana, describe algunos de estos empleos como “trabajos de esclavitud”.

Puerto Rico ya no es lugar de la “visa para un sueño”

Conoce la historia de Luis Polanco Ramos, de 50 años de edad, quien entró a Puerto Rico por Aguadilla junto a un grupo de 43 inmigrantes. A 14 años de haber llegado, dice que está loco por regresar a “La República”, pues 14 años de inmigrante significan 14 años sin ver a su familia, entre ellos cuatro hijos y seis hermanos.

Cambia patrón migratorio hacia Puerto Rico: haitianos superan a dominicanos en los últimos dos años

El cambio migratorio, que se comenzó a percibir con el aumento de haitianos capturados por autoridades del gobierno de Estados Unidos en 2012, dos años después del terremoto que devastó el país antillano, se marcó en 2013 con un alza de un 434%. Ese año, fue aprobada la legislación que retira la ciudadanía a miles de ciudadanos dominicanos hijos de inmigrantes haitianos.

Jon Lee Anderson: testigo de la guerra que quiere “incomodar”

El famoso escritor y periodista Jon Lee Anderson, que cubre conflictos en Oriente Próximo y escribió el guión de la película del Che, viene a la Isla a ofrecer una conferencia magistral en el Museo de Arte de Puerto Rico invitado por el Centro de Periodismo Investigativo el martes próximo. Anderson fue entrevistado por el reportero Eliván Martínez Mercado desde Ciudad México y nos adelanta algunos de los interesantísimos cuentos de la vida de este fascinante personaje. Lee la entrevista completa aquí.

The “Gorilla” signs a dubious agreement in Ponce, Puerto Rico

When he visited Ponce last July, 39-year-old entrepreneur Felix Mostelac, dressed in an elegant blue Giorgio Armani suit to project an image of power, boasted of his alleged success in making money and chewed on a Cuban cigar in order to finish impressing his partners. In a series of meetings in which even politicians like Ponce Mayor Maria Melendez and former Gov. Rafael Hernandez Colon participated, Mostelac boasted of juicy commercial relations with the countries of Mercosur, the common market between Argentina, Brazil, Paraguay and Uruguay. “The Duke” carried a Louis Vuitton briefcase in which he supposedly carried a laptop, but that was just one of his props, because what he always carried in it was a book, according to Barbara Hernandez, the Cuban public relations officer who worked with Mostelac for six months. He did not use a portable computer but rather a Blackberry mobile telephone to send messages to his subordinates to have them work for him. Miguel Lujan Paletta, president of the Chamber of Commerce of Mercosur and the Americas, based in Sao Paulo, Brazil, confirmed that legal actions are being taken against the entrepreneur, who was their representative in Miami, for allegations of fraud, abuse of his authority and irregularities in collecting membership dues, among other supposed tricks.

El riesgo principal del escrutinio electrónico: los de adentro

La escritora y activista Bev Harris ha usado el bisturí de la investigación para destripar sistemas de voto y de escrutinio electrónico en Estados Unidos, para diagnosticar casos de fraude electoral. Y ahora se ríe para no llorar. Se ha enterado de que el debate principal en la Isla en torno a la implantación del primer escrutinio electrónico se centra, según ella, en una “tontería”: el requisito de una certificación federal de la empresa que dé el servicio. “Me siento triste al decirte esto, pero la US Election Assistance Commission no tiene ninguna credibilidad certificando máquinas”, aseguró Harris, directora de la organización independiente Black Box Voting, que vigila los procesos electorales en Estados Unidos. Y es que Election Assistance Commission no mide la capacidad de las máquinas y del software para evitar que quienes administren las elecciones se las roben.