Puerto Rico Gov’t Lacks Plan to Integrate Communities into ‘Opportunity Zones’

Modesta Irizarry did not know that her town, Loíza, a municipality on the north coast of Puerto Rico, was designated as an “opportunity zone.” In the neighborhood of Salud, Mayagüez, on the island’s west side, Orlando Serrano had not heard that his community is also under the same category. So is almost 98% of Puerto Rico. Opportunity zones form part of President Donald Trump’s tax reform, which reduces from 37.5% to 20% the tax rate paid by funds that invest in these “low-income communities.” Proposed legislation at the local level that enables the federal program on the island also exempts investors from Puerto Rico and abroad from paying construction excise taxes, while reducing 50% of municipal license fees during a 15 year period. “We are trying right now to understand the opportunity zones,” said Roberto Thomas, a community organizer from Bahía de Jobos, in southern Puerto Rico, between the towns of Salinas and Guayama. Community leaders Modesta Irizarry, Orlando Serrano and Roberto Thomas told the Center for Investigative Journalism (CPI) that their communities have not had access to information about opportunity zones.

El cinturón de seguridad de la Junta de Control Fiscal

En total la Junta ha gastado $75,454 en seguridad privada o federal para sus encuentros públicos desde que comenzó funciones, aunque la Policía de Puerto Rico no ha ofrecido la información sobre los costos del operativo policial local para cada reunión de la entidad. Entre julio de 2017 y abril de 2018, los agentes de la Policía de Puerto Rico asignados a la protección personal de Carrión reclamaron 4,540 horas, por las que se desembolsaron $125,397.

Emails Expose Federal Gov’t Influence Over Puerto Rico’s Fiscal Board

“Started engaging with the creditors yet?,” asked Ted McCann, then adviser to House Speaker Paul Ryan (R-Wisconsin), in a March 21, 2017, email sent to Carlos García, a member of Puerto Rico’s federally appointed Fiscal Control Board. Shortly after, García, a former president of the commonwealth’s Government Development Bank (GDB) and whose appointment to the board was pushed through Ryan’s office, replied:

“Yes, a lot of focus on GO/Cofina controversy. Each group stepping up their rhetoric. Board pressing on for meaningful progress. Challenge is the limited projected Primary surplus available in the first 10 years for debt service.

Retratada la influencia del Gobierno federal sobre la Junta de Control Fiscal

“¿Ya comenzaron a involucrarse con los acreedores?”, preguntó Ted McCann entonces asesor del presidente de la Cámara, Paul Ryan (R-Wisconsin), a Carlos García, miembro de la Junta de Control Fiscal de Puerto Rico, en un correo electrónico con fecha del martes, 21 de marzo de 2017. Al cabo de unas horas, el expresidente del Banco Gubernamental de Fomento de Puerto Rico (BGF), cuyo nombramiento a la Junta fue impulsado por la oficina de Ryan, contestó:

“Sí, hay mucha atención sobre la controversia GO/Cofina. Cada grupo [de acreedores] está escalando su retórica. La Junta está presionando para que se dé un progreso significativo. El reto es el sobrante limitado [primary surplus] proyectado como disponible para el servicio de la deuda en los primeros 10 años.

CoreCivic: la empresa que falla pero consigue más contratos

Los acuerdos de los traslados, así como tres contratos que recibió CoreCivic para administrar cárceles en Puerto Rico durante la administración de Pedro Rosselló en 1994, fueron un fiasco. Pero aún así la administración de Ricardo Rosselló decidió dar otra oportunidad a CoreCivic. Hace cuatro meses el Departamento de Corrección y Rehabilitación (DCR) le adjudicó un contrato que podría costar $125 millones en cinco años para trasladar de forma escalonada al 30 por ciento de la población penal de la isla a cárceles de esa empresa en Estados Unidos.